Contactos con mujeres con sobrepeso

No es mi problema

2020.06.25 04:18 maniantico92 No es mi problema

Recordando pude encontrar un titulo afín a ésta anécdota. Enero o febrero, no sé; pero te puedo asegurar que se trataba de un día muy frio, y un servidor bastante frito en todos los aspectos. Aún borracho, salí en la mañana para dirigirme a otro lugar donde quedarme. Estando en Guadalupe, limitando con Juarez caminé a la estación donde conecta la ruta con el metro. Caminé cuarenta minutos entre respiros irregulares, la nariz roja y los pies mojados por el agua helada, misma que se colaba por el cuero de mis tenis. Mientras pensaba con quien podría pasar el rato, a sabiendas que no tendría ni un peso, ni nada que ofrecer más que mi tiempo y mi cuerpo. Odiaba sentirme patético ante mis amigos, conocidos y familiares. Aunque siempre sabía que después de situaciones de ese tipo, llega un punto en donde no se puede caer más, y buscas de nuevo la estabilidad emocional. Un trabajo, escuela , escribir, lo que fuera. Y luego, apenas encontrándola recaer de nuevo en la enfermedad y la miseria. Un circulo sin salida, del cual ya me había habituado desde hace años. Podría darme una vuelta al casino donde solía trabajar, si tengo suerte estará ahí la hostess que acostumbraba saludarme con un abrazo, y un beso húmedo. Bella; de ascendencia inca, cabello castaño, y unos cuantos mechones platinados pero con cuerpo de veinteañera . Quise suspirar, cosa que no pude hacer por la congestión. Imaginaba mi pasado, tomando sus manos y ella respondiendo con sus dedos entrelazando los míos. Era su ''novio'', Liz bromeaba con sus compañeras abrazándome. Yo respondiendo a su cariño, malinterpretando la confianza, como todo hombre. Siempre optaba por nunca averiguar su intención, ni la de ninguna mujer. Una visión idealista del amor nunca funciona, al menos no funcionó mi. El dolor, el rechazo te obliga a ver la realidad como tal. Liz casi tenía la edad de mi madre, y dos hijos. Ahora no sonaba mala idea un romance e incluso algo más serio. Llegaría con el pretexto de cobrar mis doscientos pesos de liquidación, y me toparía con ella. No con la tatuada, ni con la host del novio posesivo. A ella le tocaría el turno de mañana, sea entrando o saliendo, es igual. Pero allí estaría. Conversando, compartiendo unas papas con carne, acomodándome el cuello de la chaqueta, y tocando un rostro frio y enrojecido, sintiendo sus largas uñas descansar sobre mi piel cicatrizada. Trataría de convencerla de dejarme pasar una noche, sin parecer que llevo varios días viviendo entre calles, la central y el parque alamey. Había tenido la fortuna de dormir los últimos días bajo techo, y me sentía con suerte. Como dije, la realidad no tardó en traicionarme estando a unos pasos de mi ex trabajo. ¿Y ahora que? Tendría que hacer todo el papeleo, para que me suelten la feria. Si no esta Liz tendría que esperar varias horas hasta tarde. Suponiendo que logro convencerla, y me la paso en su casa. ¿Que me esperaría ahí? Una chica adolescente mirándome, torciendo la boca y preguntando a su madre quien soy. Un niño diciéndome ''señor'', mirando hacia arriba con su juguete en la mano. Tal vez estaría durmiendo junto a Liz en su sofá abrazándome, después de jugar un poco con su hijo. El señor de la casa llegaría esperando la cena, y al encontrarme me echaría a patadas sin siquiera haber tenido contacto sexual con ella por la apatía. O peor aún. Me presentaría con su esposo, y el me saludaría amistosamente porque es inteligente y sabe que no soy nada para ella. Desistí, y me volví de nuevo a la avenida. Tengo otro amigo viviendo cerca, a casi una hora caminando de donde me encontraba. Tiene televisión por cable, y probablemente tenga cerveza. Al recordar que su casa era un congelador, decidí darle una sorpresa a la familia probablemente se acercaba el cumpleaños de alguien y habría reunión. A duras penas completaba el pasaje de la ruta y el metro. Sabía que llegando al centro de Monterrey, caminaría otra hora para llegar con ellos. Comida, agua caliente, una cerveza y un techo hasta que mejore el clima, y de ahí no sé. Solo me tragaría las preguntas de siempre ¿Como has estado?, ¿Sigues trabajando?, ¿Y la escuela? Después recibiría con mucho aprecio la cortesía casi obligada que me ofrece la amorosa familia. Entré a la estación del transmetro, dirigiéndome a donde tenía que echar las monedas y las eché. Las escuché caer hasta el fondo del tragamonedas, mientras el ruido me aturdía. Apenas traté de atravesar el frio torniquete, y sentí un duro golpe que me sacó el aire. Este ni siquiera se movió, lo empujé otra vez y se acercó el guardia de seguridad. Un sujeto agradable. -Disculpe señor, me puede ayudar, es que no puedo pasar. -No puedes entrar así-dijo-al verme perdiendo el equilibrio-. -¿Así como?-dije-no le estoy faltando el respeto a nadie, mucho menos la ando cagando, solo quiero irme a mi casa. -Mírate como andas, mejor agarra un camión. Nadie se puede subir en estado de ebriedad, le pido de favor que se retire, si no me veré obligado a hablarle a la patrulla. Al menos fue cortés, y lo hubiera hecho de no tener la necesidad. -Compa, el torniquete se tragó lo que me quedaba de efectivo ¿Como voy a regresar entonces? Tíreme paro se lo suplico. -Ese no es mi problema, le pido de favor que se retire. Enfurecí. -No me voy a ir hasta recuperar mis monedas. -Entonces voy a hablarle a la patrulla. Sacó su radio. -Usted es el que me está robando. No respondió, estaba preparando mi puño pero vi su otra mano en la cintura sosteniendo un gas pimienta. Me preguntaba si los entrenaban para ese tipo de situaciones, y quien llegaría primero. Si fallaba me iría igual a transito con los ojos maltrechos, dejando ileso al hijo de su puta madre. Apenas le di la espalda con resignación, y vi la silla de carta blanca, atada con un alambre que usaba de asiento. Un modesto teléfono, conectado al toma corriente descansaba ahí. Caminé hacia la silla y le di una patada con todas mis fuerzas. Vi el teléfono, y la silla volar escasos metros, ni me molesté en ver donde cayeron. Crucé la avenida riendo mostrandole los dientes chuecos al guardia. El se limitó a mirarme con el ceño fruncido vociferando en su radio. Caminé rumbo a la siguiente estación, y me salté el torniquete. Definitivamente seguía con suerte.
2
De esas raras veces que amanecí con una resaca ligera, sin nauseas. Las cosas nunca mejoran, la nostalgia hace mella en las tripas, en el espíritu, y te engaña. Una bonita forma de aceptar la resignación. Viendo el pasado como una mejor época, sin darte cuenta que en esa misma decías que era la misma mierda de ahora, y poco a poco vas glorificando tus malos días con pequeños detalles. No pude quejarme, la pasé bien anoche. Primera paga, un jale temporal, y un par de gramos de pase. Me lavé la cara, los dientes, usando solo una gota de pasta dental para no estropear el gusto, pensaba tomar un café para paliar un poco la depresión. Hice unas cuantas gárgaras cabeza arriba, y con la garganta aun adormecida escupí una espuma roja como flor de jamaica. Acostumbraba siempre a cepillarme con violencia, y más si no recordaba nada de lo que hice la noche anterior. Arribé a un pequeño centro comercial que abrió hace poco acá en Garza Sada. De arquitectura sofisticada e iluminado con luz natural. Había un HEB, y al lado una cafetería de la misma tienda. Casi en frente un Sally Beauty, y a través del cristal sus vendedoras. Una, delgada y bonita. La otra, regordeta pero también bonita. La tercera no la vi, atendía a una madre, de esas que salen en la sección de sociales en el periódico. Ambas bonitas. En fin. Me dirigí a comprar un café, metí las manos en todos los bolsillos de mis jeans sucios. Veintitrés pesos decía la carta arriba de la caja, y en mi mano seis, y dos vellos púbicos. El bajón me hizo olvidar como iba a sobrevivir los siguientes días. Solo quería un café, y gastar las horas viendo la gente pasar, y esperar a que baje el sol. Quien sabe como le hice para desaparecer todo. Ni me esmeré en buscar culpables. Daba igual si fueron los municipales, algún jotillo o la mujer dañada a la cual le estaba invitando. No andaba tan pedo, ya que siempre acostumbro, a utilizar mucha coca y poco alcohol. Recurriendo al ultimo para bajar la ansiedad y los nervios. Nunca le encuentro sentido a quienes esnifan puntos para bajar la borrachera, o para quitar el hambre, o para permanecer despiertos. Muy común en usuarios comunes. No sirve para ninguna de esas cosas, y lo he comprobado. Me gustaba la adrenalina, la lucidez y la cara adormecida. Tan simple como la vida. Así como yo, el único sospechoso y culpable de mis pendejadas. Aunque seguía apostando, que fue algún gracioso, cuya intención era drogar a la borracha con la que andaba compartiendo fluidos, no con besos. Bueno si, pero no era ella sino la botella en la que estábamos bebiendo. Debieron de ser verdes o rivotriles.
Fingía esperar a alguien en una banca frente al área de cajas. De vez en vez, miraba a las mesas para ver quien era el primero en acabar su taza vespertina. El turno le tocó a dos rucos, bien vestidos y serios. El de anteojos, y con sobrepeso enrollaba los planos, el otro apagaba su laptop. ¿Ingenieros? ¿Arquitectos? ¿Accionistas? El gesto severo les hacía ver importantes, para mi lo eran. Ya que ansiaba el vasito de cartón, con la etiqueta pegada del refill de todo el día de hoy, que justo se encontraba en la cima del contenedor. Tomé el vaso, mirando furtivamente hacia todos lados. Era tan malo como robar, y tenían razón. El café de veintitrés, costó millones de inversión para que estuviese ahí. Ganancias y perdidas diarias. Acciones subiendo y bajando. Horas de estrés y desvelo. El dejar de ser un ser humano pensante, para convertirte en ese monstruo que llaman empresario o emprendedor. Hasta la basura debía ser capitalizada para un plan de emergencia, en caso de liquidación. La seguridad privada se encargaba de eso. De vigilar, y repeler cualquier amenaza. Limosneros, perpenadores, vendedores ambulantes, músicos callejeros, competencia. Todos peligrosos. La élite y su deber de dividir a la población, con la filosofía barata del éxito, del amor propio. Los pobres, felices con la ilusión de tener millones,competir y sobresalir, y su mentalidad millonaria. Los ricos, más astutos que inteligentes. Expertos en la avaricia, la ciencia que llaman economía. Los millones no valen nada cuando tienes todo el mercado, eso no se lo dicen al resto. Mas bien no es necesario, si se tiene todo bajo control. Y eso lo ves en las universidades, donde sus egresados son adoctrinados para pelear en el mundo empresarial, y no para progresar intelectualmente. Praxeología, la ley del más fuerte. Puto neoliberalismo. Pero quien soy yo para decir, escribir, y dar opiniones. Soy un adicto, una persona inmoral y desechable. Un ignorante. Sabía que estaba pensando con la voz, al ver miradas. Los ignoré, y vi como se dejaba caer, el delicioso chorro humeante que salía de uno de los termos cilíndricos. Café de chiapas, decía la leyenda. Sin crema, ni azúcar dije yo. Mi plan era quedarme hasta que alguno de los de seguridad me corriera. No pasó. Había recogido también una orilla de pizza. Era deliciosa, a pesar de los mordiscos y de haber venido de la basura. La salsa de tomate, discreta, en la marca dentada del pan le daba un toque dulzón. Estupendo con el café, casi gourmet. Observé, mientras bebía y rellenaba. Familias, parejas, estudiantes, hombres, mujeres. Toda una amalgama de personas. Siendo normales. Y felices. Las mismas preguntas de siempre. ¿Que hice mal? ¿Por qué no soy como ellos? Hace muchos años, encontré las respuestas. Pensar mucho, pero en nada realmente. Y pues, bastantes veces tuve la oportunidad. Con AA, NA, la iglesia católica, cristiana, la carrera y una mujer que trató de enderezarme, por mero capricho. ¿Inseguridad? Es lo que diría un ordinario. Mejor no saberlo. Me negaba a cavar mi propia tumba. A ser uno más. Moriría pudriéndome en el asfalto, por un pequeño sorbo de libertad, y una cucharada de la dulce miel de las artes. Nada menos. Las cajeras fijaron su atención, hablándose al oído. A veces movía los labios mientras pensaba. Hora de irme. Di unas vueltas más por el mall, con dos tipos siguiéndome. Justo a unos pasos de la escalera eléctrica. Llegaron jóvenes, vistiendo chalecos verdes. Limpios, impecables y sonrientes. Hablaban con la gente. No me preocupé, aprendí a vestirme bien para ahuyentar a vendedores y demás. No funcionó con ellos. No recuerdo como se llamaba. Creo que Alejandra. Las puntas del cabello, color fantasía, y unas manos clarificadas, y suaves; muy suaves. Me saludó, y le extendí mi mano áspera, por los químicos abrasivos que usaba en el jale. -Deja te explico quienes somos, supongo que has oído hablar de nosotros. Asentí diciendo que los conocía, de todas maneras lo hizo. Y recordé a Benny, de espécimen. Eran de greenpeace. Estaban recabando firmas para detener los pozos de gas y petroleo en alaska. Me contó sobre los logros. Y las nuevas problemáticas ambientales en el ártico. Lo lograron con Obama, ahora seguía Trump. Si viviera en alguna península, estaría realmente jodido. -¿Que piensas sobre que está pasando?-dijo enseñando unas fotos-la fauna está muriendo, mira como los osos polares mueren sobre trozos de hielo. -Sabía un poco, pero jamas vi a un oso en los huesos casi expuestos. La foto me perturbó bastante. Quería firmar, tenía también el presentimiento de que quería algo más. Por algo andaban merodeando en un lugar, de arquitectura sustentable. Y con la estética de mascotas, buscaban donadores y voluntarios. Me preguntaba si sabían sobre los horrores que vivían los activistas de pueblos originarios. Falsos. Bueno no. Solo estaba dividido con la clase media. Ya no tengo la edad, como para ansiar venganza de clases, son como yo, y yo como ellos. Pero no podía ayudarlos, estaba quebrado y me daba vergüenza decirlo, en especial a una mujer que me atraía. -Ayudas mucho con el simple hecho de que te interese-dijo- se ve que te importa bastante salvar el planeta. En otra vida lo hubiera hecho. Lo hice años atrás. Con los activistas alcohólicos, radicales, rompiendo vitrinas y pintarrajeando tiendas de mascotas. La chica se acercaba más y más. Discretamente daba pasos hacia atrás, y me seguía. No porque quisiese abandonarle. Disfrutaba jocosamente la verborrea. Su aliento cálido, agradable. Mientras yo apestaba a sudor, vistiendo la misma ropa de hace ocho años, no quería que me oliera. Tal vez lo sabía, y no le importaba. -Lo siento amiga, no traje mi tarjeta de nomina-dije-si quieres hago la firma en la pagina web. No tenía tarjeta, ni seguro social. -No te preocupes, pasame tu numero de teléfono, y whats. Anota el mio también. Platicamos en la noche, y nos conocemos ¿Que te parece? -Perdón, no tengo pila, no me sé el numero y traigo prisa. Su mirada cambió, se puso triste, eso creo. -Está bien-dijo con voz apagada-, de todas formas, gracias por tu tiempo. Salí de la plaza, los de seguridad ya no me seguían. No me sentí con ganas de hablar, dejando correr otra oportunidad. No lo creo. Aun así estaba seguro de que me porté como un idiota.
submitted by maniantico92 to u/maniantico92 [link] [comments]


2020.04.19 06:04 dingilmour ¿Inseguridad a los hombres?

Aprovéchando el anonimato de internet para confesar una inseguridad que tengo como mujer, en el momento de relacionarme con hombres.
Desde mi infancia siempre he sido una persona con sobrepeso, algo que obviamente en ese entonces no me importaba, hasta que llegue a la adolescencia y la burla y los rechazos directos de las personas me empezaron a afectar.
Debido a eso desarrolle trastornos alimenticios como bulimia. Y a la vez tuve muchas peleas con compañeros y me volví una persona solitaria y amargada, además se me desarolló un acné que no se me quitaba para nada.
Pasaron los años del colegio y llegué a la universidad. Empecé poco a poco a relacionarme con más personas porque debido a mi falta de autoestima e inseguridad, no había hecho amigos realmente, no había tenido novio y no me había acostado con nadie, hasta que conocí a un tipo qué físicamente era muy atractivo.
Tenía 22 años, sin haber tenido sexo ni haber tenido una relación formal, así que ese tipo me atrapó literalmente. Al platicar me di cuenta de que era un tipejo que había tenido un gran historial sexual, pero como una ingenua creí que se iba a enamorar de mí, en fin de un momento a otro caí y tuvimos sexo. Después él me dijo que mi zona del pubis era muy oscura, mis senos eran muy pequeños, que no tenía tanto culo como a él le gustaban, que ojalá bajara de peso, etc.
Literalmente todo esos comentarios me destruyeron.
Fue tanto el odio que me agarré a mí misma que inmediatamente dejé de contactarme con él, pero ahora he desarrollado una paranoia con mi apariencia que pienso que no importa lo que haga, no importa qué ejercicios haga, siempre me voy a ver fea y nunca como las que los hombres tienen en su cabeza con sus altos estándares de belleza.
Pasó un año y conocí a otra persona, un chico más normal y nos hicimos novios, pero hemos tenido muchos problemas porque a veces cuando él me cuenta que está viendo una serie y pienso en todas las actrices que salen ahí, me da una paranoia que le grito, nos peleamos, quedamos sin hablarnos por días, hasta que yo lo contacto pidiéndole perdón, pero es algo que ocurre muy a menudo. A veces pienso que no me quiere, que me va a dejar por cualquiera que sea más más atractiva que yo, que cualquiera me dejaría por alguien más atractiva.
Cabe mencionar que tomo tratamiento para la depresión y voy a un psicólogo, y leyendo por internet me di cuenta de un padecimiento psicológico debido a la apariencia física llamada dismorfia corporal, mi psicólogo nunca me ha detectado eso pero a veces creo que yo lo parezco. Quizás alguien aquí leyendo mi experiencia con el trauma que tuve con el primer tipo puede decirme eso.
Es algo que me carcome el alma, mis problemas con bulimia continúan, me he hecho fumadora compulsiva para que se me quite el hambre, hago ejercicio y trato lo menos de relacionarme con hombres, ¡Porque siento que todos van a criticar mi apariencia!
Perdón si el texto es muy largo pero, necesitaba desahogarme, y no espero frases como ¡anímate!, necesito verdades aunque sean crueles, pero verdades.
submitted by dingilmour to preguntaleareddit [link] [comments]


2020.02.26 06:56 Passwordll Es mi 1er post espero contar con su ayuda. tema sobre el acoso

buenas que tal soy un tipo de 25 años no muy simpático, hace 7 u 8 meses conocí a esta chica en el inst, era tranquila un tenia sobrepeso no mucho pero se le notaba, tiene 30 años me hice amigo de ella y la trataba como a todas mis amigas. creo que malentendió mi amabilidad y empezó a tratar de acercarse mas a mi, yo sin entender sus intenciones la trataba bien, soy un poco tímido así que trato de llevarme lo mejor que pueda con todos, después de unos 2 o 3 meses ella me confiera que esta enamorada de mi, la rechace de la manera mas sutil posible dejando en un mensaje medio oculto, que si se entiende, diría yo me gustas pero no puedo evitar que me enamores. poco a poco empezó a acosarme al principio no le di importancia pero poco a poco me sentía mas incomodo, me llama a cada rato diciendo que solo quería hablar o escuchar mi voz así estuvo unos 3 meses mas, hasta ahí aclaro esto: ella no sabe nada de mas que solo lo que hablo con ella en el inst. no sabe mi donde queda mi casa, no conoce a mis amigos de toda la vida solo los conoce de lo que yo le cuento.
al 7 mes ya no respondía sus llamadas por que estaba dedicado a mi deporte el ciclismo y pues no podía sacar mientras manejo, pero si respondía sus mensajes cada ciertas horas, poco después sufrí un accidente en mi bicicleta, solo supo de eso mi madre y mi familia cercana, y deje el celular como 2 semanas, y cuando retomo mi celular y le respondo todo los mensajes sin decirle que sufrí un accidente, se pone como novia toxica diciéndome que ya la cambie que ando con otras mujeres, ahí le explico que no somos nada, pero aun así le explico que sufrí un accidente, después de explicarme me manda una foto de mi casa diciendo que quería visitarme, yo me asuste nadie en mi inst sabe donde vivo y no la tengo agregada en facebook y no soy de los que publican foto a cada rato. en whatsapp, me asuste y le deje de hablar, luego me manda foto de la casa de mi amigo diciéndome vives entonces por que también te vi salir de aquí, a la semana voy a la clínica para un checkeo de rutina por el accidente que tuve, y ella apareció ahí, realmente estoy muy asustado ya no se si regresar al inst, le envié un mensaje diciéndole (Me das miedo). la borre de mis contactos y tengo activado el bloqueo de números desconocidos, no se que hacer ella sabe donde vivo y donde vive mis amigos. tengo miedo hasta de salir; no se lo que contado a nadie.
gracias por su atención, disculpen mi falta de ortografía.
submitted by Passwordll to espanol [link] [comments]


2019.02.22 20:54 punishersz Otro día en el patriarcado

Siento usarlos como diario pero hoy me pasaron cosas tremendas.
Me levante a las 12:45 de la mañana, un poco más temprano de lo habitual, y luego de mi PM (proceso masturbatorio) para evitar el cáncer de próstata (esta vez usé pornografía de mujeres lesbianas con "sobrepeso", para combatir los estándares de belleza patriarcales y no darle views a un falo), lastima que acabe en los calzones y esta semana ya me los cambié. Me levanté para comprobar mi peso en la balanza. 126 kg, tres kilitos por encima de lo que estaba el mes pasado, por suerte.
Desayuné una docena de medialunas con una tasita de chocolatada, mientras navegaba reddit y defendía mujeres siendo acosadas por comentarios que intentaban denigrarlas al discutir la lógica del feminismo, increíble que esta gente no esté presa.
Luego de una breve sesión de 4 horas de jugar overwatch, y tres PMs, me decidí por ir a reponer papitas día. Increíblemente, miro la góndola y resulta que subieron 5 pesos, indignadisimo, ya que yo no lo voté, me decidí que voy a comprar solo 6 tubos. No había mucha gente en la cola pero aun así tuve que esperar 10 minutos, porque un hombre alto y musculoso (eso logré ver el momentito que alejé mi vista del suelo) estaba acosando a la cajera, que por compromiso se reía de sus chistes y le pasó su número de teléfono. Cuando se va este nazi de mierda le pregunto "estas bien?" a lo que no me responde, y me mira como si hubiese chupado un limón. El patriarcado la dejó no solo sin palabras sino que visualmente horrorizada, se ve que al yo no ser un exponente, dejó de fingir. Se que estuve mal en hacer contacto visual sin antes consultarlo, pero bueno, soy humano.
Llego a mi casa y mi padrastro como siempre me dice gordito y empieza a jugar con mis pectorales, haciéndolos rebotar y diciéndome que mañana me levante temprano que me tiene que ordeñar, saludé a mi mamá pero no obtuve respuesta. "Callate gordito que te meto una manzana en la boca y vas a parar al horno con papas", dijo el macho, casi le respondo pero temo que me corte la extensión que me ayuda a sobrevivir la macrisis. Así que me limite a pedir mi cena por rappi e irme a mi pieza a continuar dándole la fuerza que tanto necesitan las chicas en Internet, quizás algún día una se de cuenta de que soy un chico que la tratará mejor que nadie y decida ser mi novia.
Alguien más tiene experiencias de lo difícil que es ser un hombre deconstruido en la sociedad machista en la que vivimos?
Si no respondo a la brevedad es porque estoy ejecutando un PM
submitted by punishersz to dankgentina [link] [comments]


2019.02.22 20:34 punishersz Viernes de injusticias en República Argentina

Siento usarlos como diario pero hoy me pasaron cosas tremendas.
Me levante a las 12:45 de la mañana, un poco más temprano de lo habitual, y luego de mi PM (proceso masturbatorio) para evitar el cáncer de próstata (esta vez usé pornografía de mujeres lesbianas con "sobrepeso", para combatir los estándares de belleza patriarcales y no darle views a un falo), lastima que acabe en los calzones y esta semana ya me los cambié. Me levanté para comprobar mi peso en la balanza. 126 kg, tres kilitos por encima de lo que estaba el mes pasado, por suerte.
Desayuné una docena de medialunas con una tasita de chocolatada, mientras navegaba reddit y defendía mujeres siendo acosadas por comentarios que intentaban denigrarlas al discutir la lógica del feminismo, increíble que esta gente no esté presa.
Luego de una breve sesión de 4 horas de jugar overwatch, y tres PMs, me decidí por ir a reponer papitas día. Increíblemente, miro la góndola y resulta que subieron 5 pesos, indignadisimo, ya que yo no lo voté, me decidí que voy a comprar solo 6 tubos. No había mucha gente en la cola pero aun así tuve que esperar 10 minutos, porque un hombre alto y musculoso (eso logré ver el momentito que alejé mi vista del suelo) estaba acosando a la cajera, que por compromiso se reía de sus chistes y le pasó su número de teléfono. Cuando se va este nazi de mierda le pregunto "estas bien?" a lo que no me responde, y me mira como si hubiese chupado un limón. El patriarcado la dejó no solo sin palabras sino que visualmente horrorizada, se ve que al yo no ser un exponente, dejó de fingir. Se que estuve mal en hacer contacto visual sin antes consultarlo, pero bueno, soy humano.
Llego a mi casa y mi padrastro como siempre me dice gordito y empieza a jugar con mis pectorales, haciéndolos rebotar y diciéndome que mañana me levante temprano que me tiene que ordeñar, saludé a mi mamá pero no obtuve respuesta. "Callate gordito que te meto una manzana en la boca y vas a parar al horno con papas", dijo el macho, casi le respondo pero temo que me corte la extensión que me ayuda a sobrevivir la macrisis. Así que me limite a pedir mi cena por rappi e irme a mi pieza a continuar dándole la fuerza que tanto necesitan las chicas en Internet, quizás algún día una se de cuenta de que soy un chico que la tratará mejor que nadie y decida ser mi novia.
Alguien más tiene experiencias de lo difícil que es ser un hombre deconstruido en la sociedad machista en la que vivimos?
Si no respondo a la brevedad es porque estoy ejecutando un PM
submitted by punishersz to RepublicaArgentina [link] [comments]