Esposa punta q

Una riata capaz de producir los 3 estados de la materia

2020.11.04 18:05 HerrChaac Una riata capaz de producir los 3 estados de la materia

Escribo esta historia mientras disfruto de una natilla de chocolate que me recuerda el dulce y marrón fluir del ritmo de mi vida, cremoso, espeso y de ratos grumoso.
Estaba regresando de hacer las compras en el supermercado con mi madre, la mujer que siempre me acompañó, me amo y me mimó con un cariño fuera de este mundo. Sus gustos musicales iban desde la música que sus padres le enseñaron, hasta el pop de finales de los 90 y principios de la década del 00. Para el instante en que me di cuenta de lo que estaba pasando íbamos en la cuarta pista del álbum de éxitos del verano de 1997. Los vidrios de mi ventana fueron los primeros en salir disparados como fragmentos de una Granada seguidos del crujido de la puerta de fierro barato con el que se construyen los automóviles de la Toyota. Era un camión de helados que un piedroso de la Colonia se había volado después de asaltar al pobre conductor que venía de su larga jornada vendiéndole paletas de nesquik a los niños que venían saliendo de la primaria en el turno de la tarde. En ese momento mi mente recordó que en una clase de biología de hace 4 años el maestro nos explicó que cualquier animal mayor a 50 kilos calificaba como megafauna. Es increíble como un niño de 7 años puede caer en esa categoría, malditos sean sus padres por amamantarlos con coca cola hasta que sus miados tuvieran la consistencia del jarabe de maíz. El camión de helados se paró de golpe transmitiendo a nuestro auto toda la inercia que su satánica y drogadicta conducción le acumuló. Vi mis dos piernas temblar como espaguetis recién cocinados un segundo antes de que nuestro vehículo comenzara a dar vueltas sin control al ritmo de BACKSTREETS BACK, ALRIGHT! TU TURURURU TU TURURU. Salí disparado por la ventana como si estuviera en modo creativo para después aterrizar sobre la suave ventana de cristal de un sex shop que estaba incómodamente en medio de la avenida, ahí desperté lleno de sangre, vidrios y el lubricante anal de máximo rendimiento que ten [8:01 p. m., 5/10/2020] Satán: Escribo esta historia mientras disfruto de una natilla de chocolate que me recuerda el dulce y marrón fluir del ritmo de mi vida, cremoso, espeso y de ratos grumoso.
Estaba regresando de hacer las compras en el supermercado con mi madre, la mujer que siempre me acompañó, me amo y me mimó con un cariño fuera de este mundo. Sus gustos musicales iban desde la música que sus padres le enseñaron, hasta el pop de finales de los 90 y principios de la década del 00. Para el instante en que me di cuenta de lo que estaba pasando íbamos en la cuarta pista del álbum de éxitos del verano de 1997. Los vidrios de mi ventana fueron los primeros en salir disparados como fragmentos de una Granada seguidos del crujido de la puerta de fierro barato con el que se construyen los automóviles de la Toyota. Era un camión de helados que un piedroso de la Colonia se había volado después de asaltar al pobre conductor que venía de su larga jornada vendiéndole paletas de nesquik a los niños que venían saliendo de la primaria en el turno de la tarde. En ese momento mi mente recordó que en una clase de biología de hace 4 años el maestro nos explicó que cualquier animal mayor a 50 kilos calificaba como megafauna. Es increíble como un niño de 7 años puede caer en esa categoría, malditos sean sus padres por amamantarlos con coca cola hasta que sus miados tuvieran la consistencia del jarabe de maíz. El camión de helados se paró de golpe transmitiendo a nuestro auto toda la inercia que su satánica y drogadicta conducción le acumuló. Vi mis dos piernas temblar como espaguetis recién cocinados un segundo antes de que nuestro vehículo comenzara a dar vueltas sin control al ritmo de BACKSTREETS BACK, ALRIGHT! TU TURURURU TU TURURU. Salí disparado por la ventana como si estuviera en modo creativo para después aterrizar sobre la suave ventana de cristal de un sex shop que estaba incómodamente en medio de la avenida, ahí desperté lleno de sangre, vidrios y el lubricante anal de máximo rendimiento que tenían en exhibición, esta cagado como pareciera que todo esta planeado desde un inicio, el lubricante anal trae lidocaína que sirve para disminuir el dolor durante la penetración, o en mi caso el dolor de 4 costillas rotas y 3 vertebras fracturadas. Las buenas noticias fueron que mi mama podría regresar a casa después de unos cuantos días en observación.
Las malas fueron que aparentemente el colon humano no está diseñado para soportar el equivalente a 5 verguiadas de Mike Tyson en 4 segundos. Teníamos poco tiempo para actuar y los doctores eran sumamente contundentes con su información sobre mi caso, no teníamos opción, mi culo estaba completamente obliterado por las fuerzas Newton de mi despegue y mis nalgas estaban totalmente inutilizables, iba a morir en cuestión de días cuando la mierda en mis intestinos se acumulara por no poder evacuar y mi vientre explotara como una fosa séptica a la que se le juntó la presion de sus gases orgánicos. Había una solución, un remedio peor que la enfermedad, la condición de mi maltrecho cuerpo no permitía la formación natural o artificial de un nuevo orificio para fungir como ano, por lo que había que emplear algún orificio que ya estuviera disponible.
Al principio fue un tormento, el dolor de las operaciones, el no poder moverme de la cintura para abajo, la reorganización antinatural de mis vísceras, mi madre me consolaba diciendo que todo dolor era pasajero, pero nadie ni nada me pudo haber preparado para el desafío que de ahora en adelante tendría que afrontar.
Aprendes a disfrutar de la sensación, con el tiempo, claro. Primero sientes la presión en el estomago que viene regularmente con las ganas de cagar, una sensación picante y grave que viaja de tu estómago hasta bajo tu ombligo, aquí es donde las cosas se ponen extrañas para mi, el área del perineo se entumece y mis bolas empiezan a cosquillear, un chorrito de orina con muchísima presión sale disparado de mi uretra precediendo el espectáculo que esta a punto de tomar lugar frente a la taza del inodoro, las venas del pene se hinchan mientras el tejido del tracto urinario se estira para hacer lugar al enorme pedazo de ñordo que baja desde mis intestinos, causando un doloroso placer al abrirse paso por mi órgano, el cual jamás en un millón de años podría haberse imaginado excretando heces humanas por su delicado ojo de cíclope. El estallido es resonante, como el de un pequeño cañón, disparando su marrón firme y apestosa carga hacia un charco de orines pungentes, amarillos casi naranjas. La cirugía hizo muchísimos estragos en mi organismo, pero es muy satisfactorio el poder contarle a la gente cercana a mi que desde aquel fatídico día puedo cagar de pie.
Fue solo cuestión de tiempo para que mis necesidades básicas se superpusieran sobre mis otras necesidades básicas, había algo en el morbo de ver cagar a mi pene que lo hizo extrañamente disfrutable, casi atractivo de mirar, supongo que fue la respuesta de mi cuerpo para no volverse loco de la repulsión cada vez que un granito de elote se asomaba en mis excrementos y raspaba eróticamente el interior de mi tracto urinario. Si querían saber como hacía pipi, mis orines se vaciaba cada vez que iba a hacer caca por la presión que mi colon modificado hacía sobre mi vejiga, pero aún podía orinar voluntariamente si así lo deseaba. Llego pues el día en donde decidí experimentar mi primera paja, unos cuantos meses después de mi operación final, sujete mi pene y me dispuse a ver algún video de orgías caseras en mi página porno favorita, fue extraño cuando noté que mi erección era un poco más gruesa de lo normal. El constante estiramiento de mi macana había suavizado mis tejidos al punto de que les permitió acumular mucho más sangre de lo normal, fue mi grata sorpresa antes de mi ingrato descubrimiento, la excitación hacia que mi pene soltara más gases de lo normal. En ese momento lo primero que pensé es que podía olvidarme de recibir sexo oral por el resto de mi vida, yo se que las mujeres son comprensivas ante los olores del acto sexual, pero dudo que alguien en su sano juicio disfrute la sensación de que se tiren un pedo dentro de su boca. Sin embargo la idea me causó un desconocido placer asqueroso, un pensamiento que me revolvió el estómago y me cosquilleo en las bolas.
Si alguna vez has respirado el aroma de la muerte, un animal atropellado, un matadero de vacas, sabes que es un olor que te debilita las rodillas, una sensación en el aire inquietante que le dice a cada nervio de tu cuerpo que salgas corriendo de ahí, es a lo que puedo comparar el olor de las descargas de mi próstata después de haber masajeado mi vigoroso miembro durante aproximados 15 minutos. Sabia que mi vida sexual era algo que había quedado en el olvido, si bien la noticia de mi pene cagante ya había tomado cierta notoriedad en mis redes sociales, no era algo que le contara a todo mundo. No me sentía acomplejado pero yo sabía que lo primero que pasaría por sus mentes es la imagen de de una fuente de helado escupiendo nieve de chocolate, por eso sabía que sería un problema si decidía continuar con mi relación.
Frida... corazón de mi vida, fuego de mis entrañas, dueña y señora de todas mis pajas, una bellísima mujer de tez morena y más o menos la misma estatura que yo, su hermoso cuerpo era más que suficiente para esclavizar la mirada de cualquier hombre mujer y entidad que tuviera la fortuna de posar su vista en ella y por si fuera poco, la intensidad de su mirada era tan grande que casi era rival para su descomunal intelecto y elocuencia. Frida, la mujer más poderosa bella e increíble que jamás había conocido fue la razón por la cual el orgullo de mi nueva máquina de churros se transformó en vergüenza y odio por mi mismo, sensación con la que jamás imaginé que tendría que lidiar, pues aunque yo no era ni la millonésima parte de lo perfecta que era ella no me consideraba alguien de mal ver.
Era ya un año desde el accidente que cambió mi vida, mi madre quiso llevarme a la iglesia para agradecerle a dios el habernos dado una segunda oportunidad de rondar su tierra, pero era también mi aniversario de 6 meses con aquella mujer que robó mi corazón. Ya avanzada la misa veía mi cuerpo y aunque lo más natural hubiera sido sentir ira contra aquel dios que se robó mi culo después de habermelo prestado durante 24 años, pensaba ¿si estoy hecho a imagen y semejanza del señor, es que el también cagaba por el pene? Y si fue así, de que tamaño era la santa verga de Jesús? Por donde cagaria la virgen María de haber perdido el ano igual que yo? Todas estas preguntas eran para distraerme de lo que sabía que se avecinaba, Frida era una mujer caliente, cachonda y pervertida como ella sola, hasta ahora había logrado mantenerla contenta con fajecillos y mamadas de pantufla, pero cada vez eran más directas sus insinuaciones de que necesitaba una buena rascada de tripas y solo un apéndice masculino saciaría su primal deseo. Quizá podía convencerla de que estaba guardandome para el matrimonio? No... alguna vez llegué a contarle de mi primera experiencia sexual cuando aún eramos amigos, a esa mujer no se le olvidaba el más mínimo detalle, a diferencia de mi que tenía que revisar 4 veces al mes su página de Facebook para asegurarme de que no se acercara su cumpleaños sin que yo ahorrara para comprar algún detalle nada pequeño para tan grande persona. Sin embargo el sermón de ese día logró tocar algo en mi interior, no se si fueron las poéticas palabras del señor sacerdote sobre el valor de la honestidad entre los siervos de dios, o si fueron las manchas de mole poblano que estaban en su sotana y me hacían pensar que estaba comiendo mierda hace apenas minutos de haber comenzado la ceremonia del mediodía. Era verdad, tenía que juntar el valor suficiente para confesarle a mi pareja que mi pene estaba descompuesto, que el destino me arrebató la capacidad de cagar como una persona normal, ella en su infinidad bondad sabría entender mi situación, quizá hasta encontrar una solución a nuestros problemas en la intimidad. Eran pasadas las 4 de la tarde, llegue a la casa de mi enamorada con el miedo de un niño pequeño que acaba de cometer una travesura y es cuestión de segundos para que sus padres vengan a regañarlo, estaba sudando frío, se me cortaba la respiración, toqué la puerta y en ese instante mi mano se paralizó con terror, fija en su posición sin que yo pudiera moverla, no pasa nada, no le tengo que confesar nada, veamos hasta que momento puedo mantener esta mentira de relación y conservar un poco de mi dignidad. Abrió la puerta. Mis ojos se quedaron clavados en los suyos, paralizados igual que el resto de mi existencia, blanca, fría, muerta, que grande fue el dolor de mi alma cuando mis labios comenzaron a moverse solos y pronunciaron las horrorosas palabras "tenemos que platicar de algo"
Imbecil, pendejo idiota pendejo imbecil, me repetía a mi mismo en cólera mientras avanzaba tomado de su mano hacia la sala de su casa, ella era una mujer con muchísima suerte, inmediatamente graduada de la universidad logró encestar su posición en una firma de abogados particulares que le permitieron independizarse de su familia, no como yo, fracasado, desempleado y estudiando una carrera que no iba en ninguna dirección. Llego el momento de sentarme en el sofá que habitaba en medio de la casa, como un gato gordo y orgulloso que ignoraba todos los conflictos a su alrededor, los instantes parecían eternidades, los recuerdos más vergonzosos de mi vida se proyectaban frente a mi como películas hechas solo para atormentarme en mi momento de mayor debilidad, el alivio para mi alma solo llegaría si se abría la tierra bajo nuestros pies y un cataclismo apocalíptico borraba a la humanidad del mapa en este momento, pero yo sabía que no existía un dios tan bondadoso como para hacerme el favor, después de todo fue su culpa que yo estuviera viviendo este calvario. ¿Todo bien? Parecía que era la primera vez que hablaba con ella, no sabía que decir, estaba atorado en un estado de catatonia, demasiado crudo y tenebroso como para describirlo con palabras, quería correr, quería llorar, quería terminar con todo lo más pronto posible, mi alma se quebró y rompí en llanto, su inocente cara de preocupación, tan cálida, tan tranquilizadora, con solo verla recupere mi humanidad y con ella el valor para contarle. Mi amor, no he sido honesto contigo. Con esto abrí el monólogo con el que iba a iluminar toda sombra de duda sobre por qué jamás invitamos a mi pene a nuestras conversaciones románticas. La adrenalina del momento nubla los recuerdos sobre mi conversación con ella, se que le conté a detalle mi punto de vista de la experiencia, le conté sobre mis procedimientos quirúrgicos, le conté con todo el pesar de mi corazón el por que yo jamás bajaba el asiento del baño, no importa cuántas veces fuera, para mi no había necesidad de sentarse, nunca más la tendría. Su perfecto rostro, tan pulcro que parecía haber sido tallado por los grandes maestros del renacimiento en el más fino mármol italiano, quedó con una expresión de sorpresa ¿quizá asco? ¿Quizá miedo? Quizá la naturaleza tan desagradable de mi situación le resultaba tan extraña que no había una forma correcta de responder...
Su mano se posó cálida y suave sobre mis pantalones. Mi susto fue tal que solté un pequeño gas por la punta de mi pichula, un gas pequeño corto y sonoro como el disparo de una pequeña pistola de tobillo, miró hacia mi entrepierna, con unos ojos de bestia salvaje, unos ojos que jamás había visto en su impecable cara, me susurró al oído cosas inexplicables, inentendibles, ella alguna vez escuchó la historia del milagro médico que fue mi órgano sexual, ella soñaba, fantaseaba con poder conocer una pija tan única en el mundo, una riata capaz de producir los 3 estados de la materia, como algo de ciencia ficción. Ella satisfacía sus pavorosos deseos sexuales masturbándose frenéticamente una y otra vez dejando a su imaginación que sería de la pobre salchicha aquella si se llegara a topar con esta máquina sexual de mujer. Mori en ese instante, había muerto 3 veces en los últimos 5 minutos y sin embargo el coloso tifón de emociones que me revolvían el estómago no se detenía, mi cerebro, mi mente, mi realidad no lo podía creer, en vez de darle asco esta mujer tenía fantasías sexuales con un pene que hacía caca, no sabía cómo proceder. Pero ella... ella se encargó de manejar mi cuerpo quien hacía un buen rato había perdido a su piloto y copiloto, yo no era más que un maniquí tieso y caliente a su merced, su mano frotaba mi entrepierna mientras su viscosa húmeda y rosada lengua subía y bajaba por mi cuello sin que yo pudiera decidir si lo disfrutaba o no, la naturaleza llamó, mi órgano genital, como una imponente estatua de bronce, tan dura que es indestructible, se erigió casi rompiendo mis calzoncillos, manchados de un coctel de sustancias, un poco de gas, un poco de orines, un poco de líquido pre seminal, ella respondió a esta involuntaria acción bajando mis shorts hasta mi rodilla, donde instantáneamente mi resorte salió disparado rebotando como si fuera de dibujos animados. BOIOIOIOIOIONGGGG, se detuvo unos instantes, estaba viendo la culminación de todos sus deseos más oscuros, estaba viendo lo que alguna vez fue para ella tan lejano que era prácticamente imposible, estaba observando el pito del hombre que más la amaba, y que ella más amaba en todo el universo. Estaban a punto de culminar el más hermoso acto de amor.
Yo había desayunado tlacoyos, un tipo de desayuno mexicano con base de pan untado de frijoles y con algún guisado, coronado de "pico de gallo" el cual me encantaba bañar sin medida de salsa picante, acompañado de una taza de café negro con un poco de azúcar. Todos estos, ingredientes para la perfecta tormenta de irritación intestinal que se pudiera concebir en el pensamiento, el mismo día que mi mujer se disponía con la rectitud de una bala y la fuerza de un elefante cargando, a meterse mi ano venudo largo y rosa en la boca, sabía que no debía, que le podía decir que cualquier otro día lo podíamos intentar y que hoy no era un buen momento, pero no pude, mis más bajos instintos animales me mantuvieron quieto como un León anestesiado mientras me dejaban la ñonga seca como un hueso. Yo hasta este momento desconocía dicha información, pero frida era capaz de succionar una pelota de béisbol a través de una manguera, su técnica de mamado conjunto a sus manos masajeadoras, podían sacarle semen hasta la pata de una silla, estaba tan perdido en la sensación, sensación que hacia más de un año no tenía el placer de disfrutar y a la vez tan fascinado por ver a este ser, tan candido como asqueroso, tan etéreo e inefable como repugnante, metía con fervor adentro de su garganta la parte de mi cuerpo por donde salían sustancias olores colores y sabores que no tenían nombre ni lugar en la civilización moderna. Tras un festín de sonidos golosos, viscosos y sensaciones paradisíacas sus pupilas se fueron a la dirección de las mías y sonrió, mientras sus labios mascaban mi prepucio con delicadeza. Su mirada inmarcesible me bajo de mi fantasía a la realidad, tan bruscamente que me tiré un pedo, un pedo directamente frente a su cara, nada podía prepararme para lo que la luz que entraba a mis ojos me permitió ver. Sus fosas nasales se abrieron como dos portones de una iglesia, y aspiraron violentamente el aire que de mi pene había emanando, sus ojos perdieron el brillo, llorando del dolor, del asco y del placer que claramente mi culo, que a la vez era mi cañon de hijos le había proporcionado, se volvió errática, se arrancó la ropa en un abrir y cerrar los ojos, salvajemente como una fiera en celo, violenta y agresiva, se montó en mi, que aún tenía los pantalones en las rodillas y en un acto que no podía haber anticipado por el contexto de mi situación, me golpeó el estómago con ambos puños, como si quisiera castigarme por no haberle contado mi penoso secreto antes, el golpe adelantó el flujo de mi tracto digestivo y adelantó un pequeño chorro de orina con tintes marrones que salió purulento, espeso y cálido por mi uretra, ella no aguanto la vista y lo limpio con sus dedos, para después limpiarlos con esa boca de actriz de Hollywood. Sus sentones, productos de la limerencia y la locura, eran tan deliciosos, tan rasposos y cálidos, húmedos y apretados iban de arriba a abajo y arriba a abajo con sus descomunales nalgas y sus tetas de campeonato internacional rebotando al mismo ritmo que bailaban sus caderas sobre mi pedazo de tripa. Ningún mortal debería ser capaz de sentir una liberación, un placer y un dolor tan fuera de este mundo como yo lo sentí en aquel momento, ella era una diosa, físicamente más fuerte que yo, ensartó sus garras de animal en la carne de mis hombros mientras el ritmo de su sube y baja se aceleraba al punto de que mi cadera empezó a crujir, ya no había duda, esta amazona estaba decidida a darme muerte por snusnu, el dolor en mi vientre se comparó al dolor que sentí hace un año, cuando perdí el asterisco entre mis nalgas. Podía sentía el fluir caliente de la hemorragia interna bajar por mi ombligo dirigiéndose a mi pene, pero en la intersección de mis canales excretores se juntó el mojón de mi abundante desayuno chilango, con el sangrado de mis heridas, que me causaban un dolor ardiente y obtuso como una patada en las pelotas. Su clitoris vibrante y rosado se frotaba contra mi pubis, el cual tenía muy poco pelo por naturaleza, mientras mi macana, la cual por primera vez en mi vida se sentía minúscula para complacer a esta mujer que parecía crecer de tamaño a cada segundo, golpeaba su útero con propósitos destructivos, no podíamos más, lo veía en sus ojos, mis huevos se arrugaron momentos antes de que mi glande se expandiera mostrando mis venas moradas sobresalir de mi piel blanca dentro de sus cachetones labios vaginales, que parecían haber estado hechos solo para mi en ese instante, fue rápido, más rápido sus pezones de hot cake me asfixiaban mientras sus piernas se apretaban sobre las mías para atorarme en un candado del que no había escapatoria, un escalofrío recorrió mi cuerpo y el tiempo se detuvo por un instante. El mojón, de forma ovoide, firme por la fibra con la que se crió, salió propulsado como la bala de un cañón, donde toda la fuerza la proporcionaba mi esperma, espeso, entre blanco y rojo por la sangre que lo acompañaba, mi eyaculación y mi cagada fueron tan violentas que cuando mis heces golpearon su matriz Frida salió casi disparada, mientras el semen seguía brotando mi verga como la leche sale del cartón cuando la viertes sobre tu café un lunes en la mañana, todo esto acompañado de unos gritos cavernícolas, unos bramidos tan infernales, que hacían imposible escuchar los gemidos de placer de frida, quien yacía en el piso en posición fetal, inseminada por mi caca tiesa y apestosa, temblorosa y sudorosa, la mujer que hacía instantes parecía el ser más poderoso del planeta ahora tenía más en común con un bebé recién nacido, vulnerable y frágil, ahora todo sería nuevo para ella, el mundo estaba lleno de posibilidades infinitas. Para mi después de la gloria fue la caída, sus sentones animales habían sido tan grotescos con mi pobre cuerpo que la tragedia se volvió a repetir, después de hablarle a la ambulancia y del traslado al hospital los rayos x confirmaron que mi vejiga había explotado como un globo de agua, y mi pelvis, fracturada en tantas piezas que parecía un rompecabezas de nivel avanzado, si quería volver a caminar la terapia sería intensa, insufrible, pero lo haría todo, lo repetiría y después de eso lo haría de nuevo, con tal de poder complacer las escatológicas fantasías de mi diosa. La prisa para ir al hospital fue tanta que no le dio tiempo de expulsar el tampón de mierda que cargaba en el vientre, era como repetir aquel capitulo de ren & stimpy donde tenían un hijo, de popo, con ojos de elote amarillo. Ella conservo el producto de mis tlacoyos como un recuerdo de nuestra coprofilica experiencia, la experiencia donde la sangre, el semen, la mierda, los orines y los pedos, convivieron alegres en una danza del placer que jamás se repetirá en la historia escrita. Ahora me despido, mientras termino mi natilla de chocolate en la cama del hospital, donde tardaré un año para poder recuperar la sensibilidad en mi pene, la habilidad de caminar sin andador y quizá una vez terminada la faena, satisfacer las enfermas y apestosas fantasías de la mujer que de ahora en adelante llamaré mi amada esposa.
Fin.
Si llegaste hasta aqui acabas de leer la mas perversa de las obras del admin de crimenposting, un horror tan obsceno que me averguenzo de poder llamarlo mio. Muchisimas gracias por compartir
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2020.11.02 20:15 ta28_ El detective 1/2

Eres un detective muy famoso pero algo malo es que en la ciudad donde tú estás ocurren muchos crímenes y sus crímenes son advertencias para que te retires y acabes con tu reinado de famoso grasa alguien desconocido que te odia.
una mañana está estabas yendo a tu trabajo hasta que visto una persona salir corriendo hacia ti e intentas te pensaste que era alguien malo y casi le golpeas pero diste cuenta que está bello y sólo pedí ayuda fuiste ayudarlo lo llevaste al hospital y ella querido consciente cuando la ambulancia había llegado lograste lograron salvar la pero sabías que alguien había hecho algo que tal lugar y te diste cuenta de que había otra persona pero esa persona ya había fallecido esa persona era la esposa el esposo de la señora pero tenía no tenía el teléfono pero si tenía las demás joyas tenía el anillo de casados también tenía los collares y el regalo que le iba a dar a su esposa que era un collar de perlas.
recibes un sonido en tu teléfono te preguntas quién es respondes y hoy es una voz una voz muy gruesa es tu compañero y él te dice.
Compañero: detective encontrado otro cuerpo pero algo raro es que tiene todas las joyas así que no puede ser un asalto la persona está muerta pero por alguna razón sigue con todas sus pertenencias con todo su celular todo algo raro está pasando crees que sea algún loco matando por diversión.
Tú le respondes que no ya que si fuera un locoya lo hubieran detenido ya que todos los locos siempre llaman por alguna extraña razón oficiales les dicen pistas porque por alguna razón eso pasa pero tú dices que no cree que sea un loco ya que ellos siempre hacen eso y no ha recibido ninguna llamada de alguien así en varios meses.
recibes otra llamada esta llamada es desconocida preguntas quién es y contestas.
?????: detective por fin encontrado encontrado un cadáver con todas las joyas pero algo raro es un mensaje dice he vuelto usted sabe algo de eso o...
la llamada se corta y cuando lo intentes volver a llamar sólo 10 otra voz diciéndote que cada vez que resuelvas un caso otro caso aparecerá y no hay otra forma que descubrir quién es el que hace esto.
le dices a tu compañero que se reúnan es algo urgente le dices tu compañero firma iban a la oficina rápidamente.
Llegas y tu compañero te dice.
Compañero:detective por fin ha costado un poco llegar unas personas me seguían y no sé qué pasó pero después cuando logré irme en un autobús ellos simplemente salieron corriendo a un lugar.
le preguntas a tu compañero si vio las caras o algo compañero te dice que no entonces te pones te preguntas si algo de lo que está pasando tiene algo.
eso ya es otra llamada pero esta llamada cuando contestas es una señora me preocupa diciéndote
Señorita: detective por fin ha contestado un cuerpo es el cuerpo del dueño yy está envenenado encontrado una botella de veneno para ratas con una nota por favor vengan.
al escuchar esto cuelgas el teléfono y sale lo más rápido que puedas a la mansión de los Washington Washington a llegar que haz de cuenta de que todos están en la sala pero no está el señor está la señorita que te llamo entonces le preguntas dónde está y que esté responden que está arriba va a salir con tu compañero y encontraste a la señorita llorando y cuando te ve va corriendo hacia ti y te entregará nota.
Nota: si están leyendo esto eso significa que ya me han encontrado ellos son compañeros pero después de un acontecimiento ellos me comenzaron a Diana porque es acontecimiento fue la forma en que me hice millonario no les doné nada ya que mi familia necesita todo el dinero cuando nos volvimos ultra ricos comenzaron las amenazas cada vez que salía encontraba alguna nota seguí seguí cada día leyendo cada nota intentando averiguar qué significaba hasta que una última nota decía una erección pero al llegar a esa nota siento golpe muy fuerte en mi cabeza y me desmayé después no recuerdo casi nada lo único que logró recordar es que vi una sombra esa sombra me dejó afuera y no recuerdo nada más y espero que descubran quienes sea que no puedo estar ahí para saberlo.
te preguntas qué es lo que está pasando pero lo único que sabes por ahora es que tal vez sea por la por los Washington ellos hicieron ricos y como leíste en la nota nunca donaron gracia que su familia antes era muy pobre necesitaba el 100% el dinero no podía donar ni un 1% pero eso te llevo te llevo a más preguntas porque no atacarían a él porque no atacarían algo más importante como su familia sólo a él cuando saben que si el muere todo el dinero va a ir para su familia repartido...
Tu compañero te interrumpe dice que encontrado algo más un arma un arma blanca con una punta muy filosa con sangre y mira el señor ya la señorita y te has de cuenta de que alguien de la familia lo está intentando matar pensando que lograría tener mucho más dinero.
buscar fiestas pero la única pista que tienes es el arma blanca aunque igualmente los niños también estaban arriba con el padre bajaron subieron y le avisaron a la señorita así que vas y le preguntas a los niños que vieron dijeron que solo vieron.
Los niños: sólo vimos un nuevo sólo es la arma cuando estaba después fuimos a nuestro papá ahí con la botella de veneno pero no vimos nada más nosotros bajamos y le avisamos a la señorita pero y después creo la llamo A usted y si nos quedamos aquí abajo por miedo no señorita subió para llamar a la policía pero con esto ya llegaron nos aliviamos y no sabemos nada más.
Compañero: detective decirle una cosa venga es en privado.
Vas con tu compañero y él te dice.
Compañero: es un poco extraño esto no la señorita nunca bajó y se supone que la llamaron y ya estaba abajo entonces hay alguna idea de algo se levantan hasta ahí hasta podría ser que escapó o algo así crees que haya sido con los chicos que me seguían rápidamente cuando montarme en el bus?
Besos a tu compañero que no cree que eso sea ya que estas dos personas se fueron a un callejón local te pones a preguntar y le preguntas a él sí ha visto a qué callejón Iván o a dónde.
tu compañero te dice que sólo vio que fue a una esquina después él se tranquilizó y pues no los vio
le preguntas a tu compañero si puedes llevar a la esquina o al lugar donde estaban y tu compañero dice que sí pero que con un poco de cuidado ya que ellos podrían estar ahí tú dices que está bien ya mañana policía van con ellos al lugar y encuentras un cuerpo pero este cuerpo es de alguien loco con una nota en la pared y dice.
Nota: todos los Washington tendrán que morir por no dormir nada nuestra familia necesitaba ese dinero y ahora que ellos ya no están así que menos para los demás más dinero para nosotros.
la nota es un poco confusa pero con compañero intentar procesar algo para ver si el huellas o algo pero nada parece que utilizaron algo para que no lo hiciera la únicas huellas que habían sólo eran de la persona que estaba ahí era un loco y cuando le preguntaron sólo respondió la sociedad la sociedad lo cual te a tu compañero y a ti te pusieron en dudas así que sólo se volvieron a la casa de los Washington en el cuerpo y buscar un güey espero sólo encontraron un coso de zapato una huella de zapato y después al salir ustedes sólo vieron una sombra con un traje ya encontraron otra persona lanzar atrapar pero esta persona sólo hablar se cuenta eso en la cabeza y no podría ayudarlo para local te traía más dudas y no habían más personas la nación.
Tu compañera le pregunté a la señorita.
Compañero: y ha visto a la esposa señorita dónde estaba la esposa cuando todo empezó?
Señorita: no no la vi antes 1 hora antes de todo le dijo que debía salir a un asunto importante de trabajo y no sé ya ves que la llamaba no contestaba siempre decía que estaba ocupada no me crees que me contestó dijo que dejará de llamar que si no me diría entonces eso me puso un poco de preguntas pero espero y amistades.
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2020.10.04 07:26 Davidemagx De Amantes y Venganzas

“Voy a poner esos ojos hermosos que tenés en un frasco y los voy a guardar solamente para mí…” dijo Gisela a Rubén. “Mis ojos son solamente tuyos, mi amor.” Dijo él, con sonrisa de zorro y dientes de comadreja.
“De verdad lo digo. Son hermosos. Serían un lindo trofeo… Y después de eso te comería.”
“Acabas de comerme. Sos insaciable vos.” Respondió mientras se incorporaba y buscaba la ropa desparramada en el suelo.
“Podes comerme cuando quieras, si lo vas a hacer como lo hiciste hoy.” Continuó.
“Te tengo muchísimas ganas, Rubén. Mucha hambre. De verdad me sacas el instinto animalista. No sé cómo explicarte lo visceral que se siente, como un impulso primal que la naturaleza se empeña en ejercer sobre uno más de sus hijos…”
“Me encanta lo poética que te pones después de coger.” rió él mientras terminaba de vestirse.
“Tengo que irme o mi mujer me mata si demoro… ¿Nos vemos mañana?”
“No voy a aguantar hasta mañana… Podría secuestrarte esta noche.” Dijo Gisela pasándose la lengua por los labios, saboreando.
“Mirá como me pones, hijo de puta, me haces agua la boca…” con voz furtiva y mirada predatoria, clavándolo con la mirada, se puso en cuatro dejando lucir lo espléndido de su desnudez como un felino. Rubén, con el ego entre las piernas, pensó ser el hombre de todos los hombres y se dio a sí mismo un apretón de mano congratulatorio en su mente.
“Aguanta, es hasta mañana nomas. Vos también me pones loquito.” replicó la oveja bajo la mirada de su predadora. Gisela se dejó desplomar de espaldas, deslizó una mano por su vientre hasta la entrepierna, masturbándose vigorosamente mientras gemía a viva voz.
“¡Andate!” le ordenó entre gemidos “Pero no digas que no te lo advertí…”
Rubén sintió la excitación acelerarle el pulso, si tan sólo hubiese tenido tiempo. Se acercó a la cama, tomó firmemente uno de los pechos de Gisela y se inclinó para besarla a manera de despedida. Ella mordió sus labios y rió como hiena, con la fuerza suficiente para lastimarlo y provocarle un corte del que inmediatamente brotó un hilo de sangre que salpicó la comisura de sus labios al Rubén retirarse con un “¿Qué te pasa? ¡Idiota!” y salir de la habitación con furia. Gisela lamió la sangre de la esquina de sus labios y se acostó, juguetona, excitada por saborearlo.
Rubén subió al auto, cubriéndose la boca con un pañuelo, puteando a Gisela. Cerró la puerta con un golpe y luchó brevemente por insertar la llave al estar alterado por el enojo. Arrancó y aceleró fuera del barrio, emprendiendo el regreso a su casa, a su esposa y repasando excusas verosímiles para justificar la herida en los labios con evidente forma de dientes humanos. Con la avenida vacía se sintió confiado para romper con las normas de tránsito, atravesando a toda marcha semáforos en rojo, sellando la imprudencia que lo llevó al descuido. Lo último que vio antes de ser embestido del lado del acompañante fue la figura familiar de una mujer detrás del volante. Despertó suspendido en el aire con los brazos rosando el suelo, con los oídos zumbando, goteando sangre en el suelo blanco. Confundido, desnudo y con frío miró sus pies, volviendo a conciencia completa al descubrir con horror que colgaba de ganchos atravesados en sus tobillos. Gritó por el dolor repentino que el brote de adrenalina no cubrió. Observó alrededor y notó que no era una habitación ordinaria, era una cámara frigorífica dispuesta con mesas de acero inoxidable, sierras y cuchillos diversos. Una puerta se abrió a sus espaldas y cerró con un golpe seco. No escuchó los pasos acercándose a él pero sintió el frío de un hoja metálica apoyarse en la región lumbar y con una sola moción deslizarse hacia abajo, abriendo su espalda hasta exponer huesos. Rompió en llanto echando alaridos por el dolor agudo, mientras la sangre tibia chorreaba por su cuello y formaba un charco en el piso. Una mano lo sujetó firme del pelo por la frente, haciéndolo reaccionar de manera defensiva al instante. Debilitado por la pérdida de sangre, el agotamiento, no pudo dar pelea. Abrió los ojos, frente así se encontraba ella, con la sonrisa desplegada como mariposa y los dientes filosos, su esposa.
“¿De verdad creíste que ibas a andar de galancito por la ciudad sin que yo me entere?” volteando la cabeza en dirección a una mesa en la que Rubén no había reparado con detalle, vio un frasco grande don una cabeza suspendida en liquido transparente. Gisela lo miraba fijo desde allí, con los cabellos a flote, los ojos abiertos con el azul penetrante de siempre, boca entreabierta e hilos sanguinolentos apenas visibles emanando.
“¿Qué fue lo que te dijo esa puta? ¿Qué te iba comer y a arrancarte los ojos para meterlos en un frasco?”
Rubén trató de decir algo pero su esposa extrajo una cuchara del bolsillo del delantal y procedió a extraerle los ojos presionando lentamente el frío metálico de la cuchara contra las pupilas de apretadas de Rubén que ofrecían poca resistencia.
“¡Jajaja! Qué ternura das tratando de evitarlo con un escudo tan delgado como una capa de piel.”
Sujetandolo por la nuca con firmeza presionó con firmeza, lentamente separando los párpados, nublándole la vista. Trató de luchar pero se sentía desorientado por la acumulación de sangre en la cabeza tras el tiempo de haber estado suspendido y la pérdida de sangre lo debilitó. No registró dolor sino hasta sentir la cuchara hacer tope detrás del globo ocular, entonces los nervios respondieron con mil agujas, estremeciendo su cuerpo. Sintió la cuchara moverse dentro del zócalo, raspando el fondo, moviéndose alrededor del ojo para finalmente hacer palanca hacía afuera. Un ojo miraba a la su esposa mientras el otro colgaba mirando al suelo. Intentó suplicar pero ella lo silenció con un puñetazo en el estómago. Adriana arrancó de un tirón el primer ojo y lo colocó en el bolsillo, de inmediato volviendo a trabajar con el restante. Los gritos de Rubén llenaron la cámara, parte dolor y parte pedido de auxilio.
“Grita todo lo que quieras. Ella también gritó. Acá no los escucha ni dios.”
Retiró la cuchara y con el mismo tirón que al anterior desprendió éste otro. Dio unas patadas al rostro del infeliz y se alejó, con la mano en el bolsillo, apreciando sus trofeos. Echó los ojos en un frasco junto al de la cabeza, se acercó a él y continuó pateándolo con la punta de las botas, la cabeza de Rubén sacudiéndose violentamente. La sangre formaba un charco debajo, la frente y nariz rotas de tal manera que la cara formaba un cuenco. Enterró el cuchillo de carnicero que reposaba en el suelo en el vientre y lo abrió cuan novillo, desentrañándolo con las manos, a tirones viciosos, salpicándose ella hasta quedar cubierta de sangre…
Se lavó las manos y el rostro en la bacha de la cámara, removió el delantal y lo colgó en un gancho montado a su lado. Se secó y dirigió hasta el freezer donde los cuerpos de Gisela y Rubén se encontraban racionados, sin piel ni huesos, salvo por el costillar que conservaba la piel para darles poco de textura al asarlos. “¿Carne de cerdo o carne de yegua?” se preguntó, tomando dos bifes anchos de cerdo. Apagó la luz y salió para regresar a su casa.
Dispuso la mesa para dos, platos blancos, velas, vino tinto, copas anchas, pan y ensalada de tomates cherry con uvas verdes y bálsamo. Mozart de fondo, condimentó los bifes con pimienta, sal, y los hizo en sartén con aceite de oliva, manteca, ajo y un ramillo de tomillo y orégano. Los sirvió cada uno en cada plato, acompañados de papas a la española con crema y champiñón.
“Tiene una pinta terrible esto. No me dijiste que te gustaba la cocina.” Dijo Pablo, su nuevo amante.
“¡Me encanta! Más cuando tengo que trabajar con este tipo de carnes.”
“Espero me cocines seguido.” dijo Pablo, con tono de juego.
“Depende de cómo te portes conmigo…” dijo Adriana, sirviéndose una copa de malbec, “Si te portas bien, vas a disfrutar de la comida. Si te portas mal vas a disfrutar de la sartén…”
Pablo encontró extraña la manera en la que Adriana le sonrió y miró, no obstante se dejó tragar por su belleza. Alzó su copa y propuso un brindis, por la cocina, por ella y secretamente, en su interior, porque su novia no se entere…
Fin.
Por Davidemagx.
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2020.07.12 02:02 Davidemagx Hace rato no lo hago, les dejo uno de los cuentos cortos que escribí este año. Críticas bienvenidas! Saludos!

“Voy a poner esos ojos hermosos que tenés en un frasco y los voy a guardar solamente para mí…” dijo Gisela a Rubén.
“Mis ojos son solamente tuyos, mi amor.” Dijo él, con sonrisa de zorro y dientes de comadreja.
“De verdad lo digo. Son hermosos. Serían un lindo trofeo… Y después de eso te comería.”
“Acabas de comerme. Sos insaciable vos.” Respondió mientras se incorporaba y buscaba la ropa desparramada en el suelo. “Podes comerme cuando quieras, si lo vas a hacer como lo hiciste hoy.” Continuó.
“Te tengo muchísimas ganas, Rubén. Mucha hambre. De verdad me sacas el instinto animalista. No sé cómo explicarte lo visceral que se siente, como un impulso primal que la naturaleza se empeña en ejercer sobre uno más de sus hijos…”
“Me encanta lo poética que te pones después de coger.” rió él mientras terminaba de vestirse. “Tengo que irme o mi mujer me mata si demoro… ¿Nos vemos mañana?”
“No voy a aguantar hasta mañana… Podría secuestrarte esta noche.” Dijo Gisela pasándose la lengua por los labios, saboreando. “Mirá como me pones, hijo de puta, me haces agua la boca…” con voz furtiva y mirada predatoria, clavándolo con la mirada, se puso en cuatro dejando lucir lo espléndido de su desnudez como un felino. Rubén, con el ego entre las piernas, pensó ser el hombre de todos los hombres y se dio a sí mismo un apretón de mano congratulatorio en su mente.
“Aguanta, es hasta mañana nomas. Vos también me pones loquito.” replicó la oveja bajo la mirada de su predadora. Gisela se dejó desplomar de espaldas, deslizó una mano por su vientre hasta la entrepierna, masturbándose vigorosamente mientras gemía a viva voz. “¡Andate!” le ordenó entre gemidos “Pero no digas que no te lo advertí…”
Rubén sintió la excitación acelerarle el pulso, si tan sólo hubiese tenido tiempo. Se acercó a la cama, tomó firmemente uno de los pechos de Gisela y se inclinó para besarla a manera de despedida. Ella mordió sus labios y rió como hiena, con la fuerza suficiente para lastimarlo y provocarle un corte del que inmediatamente brotó un hilo de sangre que salpicó la comisura de sus labios al Rubén retirarse con un “¿Qué te pasa? ¡Idiota!” y salir de la habitación con furia. Gisela lamió la sangre de la esquina de sus labios y se acostó, juguetona, excitada por saborearlo.
Rubén subió al auto, cubriéndose la boca con un pañuelo, puteando a Gisela. Cerró la puerta con un golpe y luchó brevemente por insertar la llave al estar alterado por el enojo. Arrancó y aceleró fuera del barrio, emprendiendo el regreso a su casa, a su esposa y repasando excusas verosímiles para justificar la herida en los labios con evidente forma de dientes humanos. Con la avenida vacía se sintió confiado para romper con las normas de tránsito, atravesando a toda marcha semáforos en rojo, sellando la imprudencia que lo llevó al descuido. Lo último que vio antes de ser embestido del lado del acompañante fue la figura familiar de una mujer detrás del volante.
Despertó suspendido en el aire con los brazos rosando el suelo, con los oídos zumbando, goteando sangre en el suelo blanco. Confundido, desnudo y con frío miró sus pies, volviendo a conciencia completa al descubrir con horror que colgaba de ganchos atravesados en sus tobillos. Gritó por el dolor repentino que el brote de adrenalina no cubrió. Observó alrededor y notó que no era una habitación ordinaria, era una cámara frigorífica dispuesta con mesas de acero inoxidable, sierras y cuchillos diversos. Una puerta se abrió a sus espaldas y cerró con un golpe seco. No escuchó los pasos acercándose a él pero sintió el frío de un hoja metálica apoyarse en la región lumbar y con una sola moción deslizarse hacia abajo, abriendo su espalda hasta exponer huesos. Rompió en llanto echando alaridos por el dolor agudo, mientras la sangre tibia chorreaba por su cuello y formaba un charco en el piso. Una mano lo sujetó firme del pelo por la frente, haciéndolo reaccionar de manera defensiva al instante. Debilitado por la pérdida de sangre, el agotamiento, no pudo dar pelea. Abrió los ojos, frente así se encontraba ella, con la sonrisa desplegada como mariposa y los dientes filosos, su esposa.
“¿De verdad creíste que ibas a andar de galancito por la ciudad sin que yo me entere?” y volteando la cabeza en dirección a una mesa en la que Rubén no había reparado con detalle, vio un frasco grande con una cabeza suspendida en liquido transparente. Gisela lo miraba fijo desde allí, con los cabellos a flote, los ojos abiertos con el azul penetrante de siempre, boca entreabierta e hilos sanguinolentos apenas visibles emanando. “¿Qué fue lo que te dijo ésta puta? ¿Qué te iba comer y a arrancarte los ojos para meterlos en un frasco?” Rubén trató de decir algo pero su esposa extrajo una cuchara del bolsillo del delantal y procedió a extraerle los ojos. Sus gritos llenaron la cámara, parte dolor y parte pedido de auxilio. “Grita todo lo que quieras. Ella también gritó. Acá no los escucha ni dios.”. Echó los ojos en un frasco junto al de la cabeza, se acercó a Rubén y pateó su cabeza con la punta de las botas. Enterró el cuchillo en su vientre y lo abrió cuan novillo, desentrañándolo con las manos, a tirones viciosos, salpicándose ella hasta quedar cubierta de sangre.
Se lavó las manos y el rostro en la bacha de la cámara, removió el delantal y lo colgó en un gancho montado a su lado. Se secó y dirigió hasta el freezer donde los cuerpos de Gisela y Rubén se encontraban racionados, sin piel ni huesos, salvo por el costillar que conservaba la piel para darles crocacidad al asarlos. “¿Carne de cerdo o carne de yegua?” se preguntó, tomando dos bifes anchos de cerdo. Apagó la luz y salió para regresar a su casa.
Dispuso la mesa para dos, platos blancos, velas, vino tinto, copas anchas, pan y ensalada de tomates cherry con uvas verdes y bálsamo. Mozart de fondo, condimentó los bifes con pimienta, sal, y los hizo en sartén con aceite de oliva, manteca, ajo y un ramillo de tomillo y orégano. Los sirvió cada uno en cada plato, acompañados de papas a la española con crema y champiñón.
“Tiene una pinta terrible esto. No me dijiste que te gustaba la cocina.” Dijo Pablo, su nuevo amante.
“¡Me encanta! Más cuando tengo que trabajar con este tipo de carnes.” Contestó ella.
“Espero me cocines seguido.” dijo Pablo, con tono de juego.
“Depende de cómo te portes conmigo…” dijo Adriana, sirviéndose una copa de malbec, “Si te portas bien, vas a disfrutar de la comida. Si te portas mal vas a disfrutar de la sartén…”
Pablo encontró extraña la manera en la que Adriana le sonrió y miró, no obstante se dejó tragar por su belleza. Alzó su copa y propuso un brindis, por la cocina, por ella y secretamente, en su interior, porque su novia no se entere…

Fin.
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2020.06.04 18:02 Significant-Pilot941 Así sobreviví al ataque de un tiburón gris cuando buceaba en Colombia

Salté para sumergirme en aguas de la isla de Providencia, unos 15 tiburones al fondo del mar revoleteaban, movían su aleta dorsal y su cola, algo los alteraba.
Supe, con claridad, que lo que pasaba no era normal y justo ahí mi mano derecha entró en una especie de prensa hidráulica que me trituraba con finas puntadas.
Ahí fue cuando todo se oscureció.Había salido en mi velero Emilia, bautizado así por Emilia Gempeler, mi esposa, desde Puerto Velero, un muelle cerca de Barranquilla. A bordo nos acompañaban dos amigos, Ricardo Herrera y Ricardo Seidner, unos experimentados navegantes amantes del mar, así como yo, quien encontraba en ese mundo un escape para mis deberes como médico radiólogo en la Clínica del Country, en Bogotá.Nuestra brújula, en la mañana de ese viernes 19 de febrero del 2016, apuntaba hacia el norte, a la isla de Serrana, uno de los territorios más alejados del país en el Caribe.
Alrededor de nosotros viajaban otros 20 veleros y una fragata de la Armada Nacional, el buque Punta Espada, el cual guiaría la misión de soberanía por estas aguas colombianas.La tormenta Tras fondear la embarcación, caímos fulminados por el sueño en el Emilia.
En la mañana desembarcamos en Serrana, un pequeño cayo de apenas 600 metros de largo por 400 de ancho, la isla parece a simple vista un indefenso paraíso perdido en medio del Atlántico, pero guarda historias de naufragios y de la nostalgia que viven los 12 soldados de la Armada Nacional que custodian este terreno sin mayores comodidades
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2020.01.02 19:55 naza1985 Sugerencias para una pareja de turistas.

Mi esposa y yo decidimos pasar 20 días entre diciembre y enero de 2021 en Uruguay. Estamos pensando en conocer Montevideo y Punta del Este y otras dos ciudades o localidades.
Me encantaría recibir sugerencias de otros dos lugares para visitar, así que tengo todo el año para decidir y planificar.
Gracias
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2019.10.25 19:11 DanielBracamonte NIANTIC SISTEMA DE BANEO DE MIERDA

NIANTIC SISTEMA DE BANEO DE MIERDA
Hola mi nombrede agente es taxikiller mas de 270kk de ap y mas de 650kk de mus. mas otras pequeñas estadisticas. uno de los agentes mas activos de argentina. juego ingress desde el año 2015 , en ese mismo año mi esposa tambien creo su cuenta y se unio a ingress. fue creada y pensada para ser usada por ella y mi hijo. Entonces segun lo establecido en el TOS era un lugar , 3 personas, 2 celulares, 2 cuentas. nada de eso esta prohibido. Nosotros compramos incluso para ambas cuentas los keylockers. (niantic puede chequear que fue hecho con la misma tarjeta de credito para las distintas cuentas en los distintos dispositivos). AHORA NIANTIC ha decidido terminar con la cuenta de ella, su cuenta con nick es taxipadowan. sin ningun previo strike, nunca usa comm, ni nada. solo juega cuando estan conmigo en el auto o de vacaciones. NUNCA compro items, nunca uso apps de localizacion de gps, y desde hace mas de dos años con el mismo celular comprado a nuestro hijo........ la verdadera historia detras del baneo es la que a la mayoria ya empieza a sonarles conocidas en estos ultimos años. de como niantic privilegia las falsas denuncias de la resistencia y desestima la de de los iluminados. atravez de sus contactos x vanguards. y asi muchas otras maniobras sucias que en el campo de juego se ven y las ven todos.
como uds ya saben los jugadores iluminados ademas de jugar contra la resistencia tambien tenemos que jugar contra la empresa , que siempre nos hace cuesta arriba todo. y nos pone todo en contra. para ser mas precizo les detallo un caso ejemplar de niantic contra iluminados en buenos aires hubo una op de la resisntencia tapando toda la ciudad con varias capas. maneje con mi auto mas de 250kms usando un jarvis para bajar ese field y un BUG como siempre ocurre lo dejo activo x mas de una semana y contando puntos. los reclamos a niantic se hicieron enseguida x parte de la comunidad enl. pero nadie hizo nada. ESA ES LA PURA VERDAD, ASI ESTAMOS, Y HOY ES PEOR. PORQUE SUS SPOOFERS Y MULTICUENTAS SON DENUNCIADOS MASIVAMENTE Y SIGUEN ACTIVOS. en cambio cuando hubo una cuanta spoofer verde en el sur de nustro pais , a las dos horas NIANTIC LES HABIA DEVUELTO TODO A LA resistencia.
calculo que la mayoria de uds tienen una historia semejante para contar porque todos somos afectados por la mierda del sistema de niantic. y por la inoperancia de nuestros vanguards. se les envia todas las pruebas y no logran hacer que la fucking empresa les tome en serio. me pregunto porque no renuncian todos!!! no sirven para nada. aca en buenos aires tenemos todos los dias cuentas flyers y multicuentas jugando y denunciadas x muchisimos agentes y no pasa nada. EL SISTEMA DE DENUNCIAS DE NIANTIC ES UNA BURLA Y UNA REAL CAGADA. INCLUSO hoy en dia todavia tenemos gente hasta con denuncia penal y de policia , organizando eventos oficiales para NIANTIC. es todo joda!!!. dan asco. toda gente de mierda incluso en la vida real. NIANTIC SE CAGA EN NOSOTROS!!!!!!!!
Volviendo al tema de la cuenta baneada la verdad esta ligada a que desde siempre los imbeciles que la han denunciado y acusado de ser una cuenta que uso yo, cuando hasta hemos estado jugando incluso en la cara de varios agentes de la resistencia, en plazas, en calles e incluso en sus home portals estado presentes con ellos ahi mismo. a continucaion les muestro fotos y pruebas de parte de la historia del juego con su cuenta :

punta del diablo, febrero 2017 por el evento global de shards

punta del diablo, urguay. 2017. evento global de shards

jugando en auto
de noche haciendo multicapas
controlando su guardian

una charla de telegram con un agente de la resistencia mientras pvpeabamos los tres juntos en el mismo lugar.

en españa, valencia. donde los agentes ojetepardo y pozodeurd confirman que existimos todos!!!

EL SISTEMA DE DENUNCIA DE NIANTIC ES UNA GRAN MIERDA!
ME PASE TODOS ESTOS AÑOS DENUNCIANDO JUEGO SUCIO DE AMBAS FACCIONES, SPOOFERS Y TRATANDO DE ELIMINAR LA MIERDA DEL JUEGO. PERDIENDO MI TIEMPO EN HORAS Y HORAS GRATIS PARA NO OBTENER NADA A CAMBIO. LLEVANDO A OTROS MUCHOS AGENTES A CONSEGUIR SUS MEDALLAS, SUBIR DE NIVEL, E INCLUSO A EVENTOS OFICIALES DE NIANTIC. NO SE CON QUE CRITERIO TOMAN LOS YANKEES PARA BANEAR PERO ES UNA MIERDA.
ESTOY MUY DESILUCIONADO DESPUES DE TANTO TRABAJO COMO AGENTE DE CAMPO, ACUSO A NIANTIC DE REALIZAR UNA ESTAFA Y LOS VERDADEROS CHITEROS SIGUEN JUGANDO. NINGUNO DE NIANTIC SE INTERESA POR AYUDAR Y APOYAR MI PEDIDO DE EXPLICACIONES. UNA MIERDA LO QUE HACEN CON LOS JUGADORES QUE JUEGAN LEGAL. COMO TOD EN NIAOPS, LOS AGENTES DE CAMPO SOMOS SOLO UN NUMERO Y LES IMPORTA UN CARAJO QUE ESTEMOS O NO. SON UNA MIERDA COMO SE MANEJARON CON TAXIPADOWAN.
DESAFIO A NIANTIC Y A CUALQUIER IMBECIL QUE CREA QUE AMBAS CUENTAS ESTAN VINCULADAS AHORA O ALGUNA VEZ LO ESTUVIERON, PONIENDO MI CELULAR A DISPOSICION DE CUALQUIER ANALISIS TECNICO PARA REVELAR LA VERDAD DE LO QUE DIGO.
1) EXIJO RESTAUREN LA CUENTA A TAXIPADOWAN
2) EXIJO TOMEN TODAS LAS DENUNCIAS REALIZADAS X VARIOS AGENTES CONTRA LOS CHITEROS.
3) EXIJO DETENGAN ESTA ESTAFA.

DE NO SER ASI..... ESTA ES LA FORMA EN QUE NIANTIC SE CAGA EN TODOS INCLUSO EN EL JUEGO DE UN CHICO ADOLESCENTE.
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2019.09.01 19:39 Falkor2222 Wanda habló de Icardi a Boca: Angelici ya preveé que hoy nos comemos 5 pepas

Wanda habló de Icardi a Boca: Angelici ya preveé que hoy nos comemos 5 pepas

Oficial: Icardi evalúa llegar a Boca

En diálogo con TyCSports.com Wanda Nara, esposa y representante del delantero, avisó que la idea de sumarse para la Libertadores "le gustaría".

https://preview.redd.it/pssr60szq0k31.jpg?width=862&format=pjpg&auto=webp&s=519c7ee80f1c8797389b4dda58730110484b2df6
Ya no hay especulaciones, en diálogo con TyCSports.com Wanda Icardi, esposa y representante de Mauro Icardi reconoció que está interesada en un préstamo del delantero para la jugar las instancias finales de la Copa Libertadores.
"Boca es Boca. Y a mí me gustaría que llegue por seis meses, no lo puedo creer", reconoció desde Italia ante la consulta. Unas horas antes ya había agitado el avispero con una publicación en Instagram: le deseó feliz cumpleaños a Lisandro López, zaguero Xeneize, y completó la publicación un "Nos vemos pronto" y corazones amarillos y azules.
De todas formas desde Boca la voz oficial de los dirigentes es que no van a buscar un 9 para la serie ante River, porque en este mercado de pases ya llegaron dos: el venezolano Jan Hurtado, como apuesta a futuro, y Franco Soldano, quien arribó sobre el cierre y por la salida de Darío Benedetto al fútbol francés.
El Xeneize tiene tiempo de traer un punta hasta el 5 de septiembre, para que juegue tanto el torneo local como la Copa. Mientras que si es después de esa fecha solo estará habilitado para las semifinales del torneo continental y la eventual final.

https://preview.redd.it/thhbgv35r0k31.jpg?width=675&format=pjpg&auto=webp&s=92c4e32ccbd9112ca07e214dba364b334462f983
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2019.07.19 15:01 LaTabernaDeRol [Recuento de Campaña] El Error de Odín - Parte 2/??

Misión 2 La Capital

Luego de despedirse se retiraron caminando hacia el norte hacia Grenmar. Pararon a acampar y por la noche Beltari vio una silueta oscura con una sonrisa de fuego en la lejanía. La tiefling despertó a sus compañeros, que sin entender nada se levantaron y la siguieron, pero no había rastro de la silueta así que, volvieron al campamento a descansar.
Por la mañana, se dispusieron a desayunar cuando se les acercó Dreki, un dragonborn ranger que los venía siguiendo desde hacía mucho, porque al parecer son malísimos para esconder su rastro. Para que no desconfien de él, Dreki les presenta una carta de Reinn, que les dice que acepten al ranger como compañero porque es el único grupo que sigue con vida.
Luego de un poco de debate, el grupo recuerda que lo conocen del pueblo, y esto es lo que saben de Dreki: Al parecer odia a los enanos pero está enamorado de una, es un tipo que puede ser arrogante y malhumorado, pero le salvó la vida una vez a un grupo de elfos de un elemental de hielo. El dragonborn rápidamente les niega eso de odiar a los enanos, de hecho, habla su idioma. Ante la inocente pregunta de cómo los encontró, Dreki les comentó que fue muy fácil seguirlos porque en ningún momento se detuvieron a pensar en las huellas que dejaron. De hecho, el dragonborn se dio cuenta que estaban vagando sin rumbo hacia el este, sin ninguna dirección o certeza del lugar al que querían llegar.
De repente Guthrar escuchó el cuerno de Heimdall y les advirtió a los demás que estén atentos. En una pequeña arboleda ven una silueta humana que no respondía llamados, así que Beltari disparó sin inmutarse su Eldritch Blast. Cuando se acercaron a ver qué era, descubren una estatua destruida y a Beltari le corrió una gota por la frente, pues ella sabía que Zaranoth hacia ese tipo de cosas.
Con Dreki como guía llegan a la Capital. Es una ciudad grande entre montañas, en la parte más alta y adentro del lugar, ven un castillo y tres templos: Un templo de Sif, uno de Freyr y uno de Hermond. Pero la parte principal que bulle de gente es el pequeño valle: Lleno de mercaderes y gente apurada, el grupo avanza lentamente entre la gente en busca de algún indicio pero continuamente son interrumpidos por vendedores ambulantes, vagabundos y artistas.
Por miedo a que lo descubran, ya que tiene su pasado en la ciudad, Renald ingresó disfrazado de mujer, con el pelo de otro color, tetas y todo. Así que mientras el grupo compraba un pescado para que Piedra tuviera provisiones, Renald buscaba entre la gente a algún colega de su pasado. Se “choca” con dos justo cuando intentaban robarle a él. Les dice que está de vuelta y que quiere venganza.
Siguiendo las indicaciones de sus colegas, Renald y el grupo se dirigen a la taberna más grande de la ciudad. Tiene dos pisos, parece un lugar interesante para conseguir información, está limpio y se puede parar a comer. Beltari sube al primer piso, un lugar que parece mucho más discreto que planta baja. Las sombras en los rincones envuelven a los comensales y no se podía distinguir bien quién estaba sentado en las mesas. A quien sí se podía ver, era a un barman detrás de la barra, un elfo bien vestido y apuesto. A cambio de información, Beltari ofreció sus servicios con el trato de que ella iba a volver mañana por la noche a las doce para concretar el intercambio. Durante toda la charla el elfo fue muy desdeñoso y despectivo para tratarla, solo dando pequeños indicios de que lo que iba a tener que hacer era algo muy extraño.
Cuando Beltari se les une de nuevo, Renald escaneó la sala en busca de alguien conocido. Ahí detectó un pequeño bichito que le hacía señas desde la ventana para que lo siga. Guiándolos con extrema cautela, sin dejar nada librado al azar (o eso creyó él), cuando el rogue llegó a destino, un callejón oscuro, se dio cuenta que todos sus compañeros habían estado siguiéndolo ruidosamente a unos metros de distancia. Dentro del callejón se encontró con Micro, un viejo amigo de las andadas, y ahí descubre que lo que había estado siguiendo era un hada, no un bicho, porque es un warlock con pacto con las hadas. Las suyas se llaman Pifi y Fifi.
Micro les cuenta que el Tío sigue en el poder haciendo de las suyas, que le mató a la esposa e hijo y puede ayudarlos. Les ofreció lugar para quedarse: Resulta que el tipo de las hadas vive en el sótano de un burdel abandonado.
El grupo le pregunta a Micro si sabía algo de las puntas de flechas a lo que él responde que no, pero que iba a investigar. También le comentan sobre lo que habían establecido en la taberna y Micro les exige que vuelvan, con 15 monedas de plata que él mismo les entrega, y que rechacen el trabajo sin importar que. Ante la urgencia de sus palabras, Beltari se preocupa y vuelve diligentemente con Renald. Una vez en la taberna rechazan la oferta aunque el barman intentó contraofertarles.
Al otro día, Micro les cuenta que descubrió información sobre el Tío: Tiene un turbio negocio en el que convierte a animales en especie de fantasmas, como al pibe que encontraron abajo del puente, que lo llevaron al templo de Freyr a que lo trate Olvir porque Guthrar intentó curarlo y no pasó nada. El único lugar al que saben que pueden acudir por información fija, es a la taberna, así que mientras los cuatro se reparten, Piedra se toma un trago. En un momento lo ven entablar conversación con una enana, el grupo se alegra porque finalmente está hablando con alguien además de Beltari. El problema es que, en un momento que lo pierden de vista, dejan de tener noticias del enano. Renald descubre pelos de la barba debajo de la mesa donde había estado sentado, como si se los hubiera arrancando. Dreki usa esto para rastrearlo y guía al grupo hacia uno de los barrios bajos de la ciudad, llena de laberínticos callejones. La party termina en un galpón, donde ven a Piedra en una jaula con harapos y la enana acompañada de otros giles que le mandan saludos a Renald de parte del Tío. FIGHT FIGHT FIGHT. Vencen, pero la enana del orto se les está escapando. Una vez más Dreki le sigue el rastro… pero el sexto sentido Renaldiano les avisa que se tienen que ir ya de ese lugar, todo el barrio parece en movimiento. La party se retira a toda velocidad, Guthrar carga a Piedra porque no puede ir tan rápido. Cruzan un puente, les llueve una lluvia de flechas por la cabeza que todos logran esquivar… excepto Piedra. Los cuatro se detienen alrededor del enano que yace muerto frente a ellos. El paladín intenta revivirlo, curarlo de alguna manera… Está por hacerlo pero Beltari se adelanta. El tiempo se detiene mientras la tiefling con el kokoro roto le pide a Zaranoth que traiga a su amigo de vuelta. Guthrar está por revivirlo y el enano se levanta gritando cosas que no entienden. Cómo es posible, el semiorco pregunta directamente a la warlock sin rodeos lo que sospecha. DRAMA DESCONFIANZA DRAMA. Vuelven a la casa de Micro. La primera en despertar al otro día es Beltari. Siente algo en “la cocina”. Lo encuentra a Piedra intentando defenderse con una silla de dos bichos que parecen perros… Hell Hounds! La tiefling grita para llamar al resto mientras se encarga de uno de los perros. Cuando los liquidan, se dan cuenta que Piedra habla en infernal, solo Beltari puede entenderlo. Debaten en otra habitación qué carajo hacer con el enano y llegan a la conclusión de que lo mejor es que se quede ahí mientras ellos se encargan del Tío. Lo van a dejar a cuidado de Micro… que suele aparecerse drogado con polvo de hadas y en bolas de vez en cuando. Guthrar sugiere ir al templo de Freyr, quizás el clérigo tiene algo para repeler a los hellhounds. El grupo va y, efectivamente, Olvir les da un amuleto. Les sale caro pero el tiefling se los deja gratis aunque les advierte que esas cosas no pasan así como así. De la nada caen en la cuenta: ¿Por qué carajo Piedra no fue al Valhalla? Lo están persiguiendo sabuesos del infierno… ¿A dónde fue Piedra?
No hay mucho tiempo. Vuelven a la casa de Micro y Beltari le explica al enano que no se saque el amuleto, que ellos van a volver al rato. Y van a enfrentarse al Tío, de una vez por todas. Micro los guía por los barrios bajos hacia la isla, ahí les dice que hay un barco, que vendría a ser como el cuartel del líder de la mafia. Renald divide al grupo: Beltari, Dreki y Micro van a usar un bote para escabullirse desde el agua hacia uno de los lados del barco, mientras él y Guthrar van por arriba, así no hace tanto ruido el paladín. La cosa sale en principio desastrosa. El rogue se olvidó de dejarles el garfio para que trepen, pero el ranger con buena destreza de flechas logra atar una soga y de a poco los tres se suben luego de un rodeo en bote que les llevó siglos. Arriba, el rogue avanza siendo uno con las sombras… mientras el paladín va haciendo más ruido que abuela con monedas. Renald detiene a Guthrar y decide atarle todas las cosas que rebotan contra la armadura para que POR LOS DIOSES deje de ser un sonajero. Escucha unos guardias y se esconden… Guthrar solo puede esconder la mitad del cuerpo, así que Renald se desliza y cuando están por descubrirlo, mata por la espalda a dos. Entran a un pasillo y ahí se encuentran a los otros tres, que les dicen que pudieron subir de ojete. Avanzan lento porque el semielfo saca todas las trampas que va encontrando. Lo que encuentran adelante los deja perplejos: El Tío está experimentando con animales, hay muchísimas jaulas por todos lados llenos de bichis temblando asustados, y al final del salón, justo debajo de una máquina extraña que la está apuntando y sobre una mesa de operaciones, está Branca, la perra secuestrada del semielfo. Renald intercambia un par de palabras cargadas de violencia y promesas de muerte con el Tío: Un sujeto ENORME con un gorro negro encima de la cabeza. Entre sus secuaces, descubren a la enana que había secuestrado a Piedra. TENSIÓN, FIGHT, FIGHT. Micro se queda atrás ayudando a que Beltari no sea flanqueada por los enemigos, mientras la tiefling caga a hechizasos a la “enana de mierda”. El otro warlock tira un hechizo re copado del cual salen tentáculos del suelo y separa a los enemigos. Renald y Guthrar van adelante, directo hacia el Tío. El flaco tiene a Branca y parece que la perrita no la cuenta. Los hace mierda. El rogue queda aplastado en el piso y justo antes de que el enemigo de el golpe final, el paladín logra matarlo. Literal quedan todos en menos de 5 puntos de vida. No llegaron a tiempo para rescatar a Branca: Se queda convertida en un fantasmita. Lo que entienden luego de lootear y acercarse a la máquina es estuvieron poniendo espíritus dentro de los animales para venderlos más caros, como si fuera una moda. En el camino de vuelta, se cruzan de la nada a una gnoma que dice ser druida, Renald con el kokoro roto, le entrega a su perra pidiéndole que por favor la cuide. La druida acepta y dice que no se preocupe.
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2019.05.22 00:21 1310beto CDMX - Alvaro Obgregon: La inmobiliaria se quiere quedar con mi deposito

Buen día a todos, espero que me puedan ayudar. Será un post extenso pues quiero dar todos los detalles necesarios.
Mi esposa y yo rentamos por 2 años un departamento cuya renta era gestionada por la empresa RSN siempre al día en el pago de la renta y los servicios, en promedio pagabamos 46 MXN de agua y otros 46 MXN de luz por bimestre, yo como buen amante del bricolaje empotre algunos muebles y repisas para compensar la falta de espacios de almacenamiento y muebles en el departamento.
Lo anunciaban como un departamento de 3 habitaciones a 15 minutos de Santa Fe, dicho tiempo solo era real por la madrugada, con trafico normal tardabamos al rededor de 45 minutos y en hora punta podiamos tardar hasta una hora y media; además, una de las 3 habitaciones era más como un armario de 1 m2. Siendo todo esto lo que nos lleva a querer mudarnos del lugar. Nos mudamos al finalizar el contrato del segundo año habiendole comunicado a la agente de RSN (nunca nos dejaron tener contacto con la dueña) con 2 meses, y un poquito más, de anticipación a pesar de que el contrato no nos obligaba a nada.
Al retirar mis repisas y muebles empotrados me encargue de cubrir los hoyos con resanador y emparejar los acabados, pues tengo conocimiento de pintura y albañilería, todo ello con el fin de que nos devolvieran integro el deposito de 5200 MXN. Entregamos el departamento el 28 de febrero, quedando pendiente el pago de recibos de agua y luz que aún no se habían emitido.
Según contrato debían devolver el deposito, descontando el agua y luz hasta 60 días después de entregado el departamento, hoy 21 de mayo nos han hecho un depostio por 800 MXN sin darnos explicación y/o detalle de dónde están los otros 4000 MXN que como mínimo deberían habernos depositado.
Queremos saber qué acciones legales podemos tomar en contra de esta empresa pues yo me encargué de subsanar todos los desperfectos del apartamento incluyendo aquellos previos a nuestra ocupación y considerando el historial de consumo, los recibos de agua y luz en conjunto no deberían superar los 100 MXN.
Muchas gracias a quien pueda ayudarnos y me disculpo nuevamente por la extensa descripción.
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2019.05.21 18:54 1310beto Remax Sivan se quiere quedar con mi deposito

Buen día a todos, espero que alguien con conocimientos legales me pueda ayudar. Será un post extenso pues quiero dar todos los detalles necesarios.
Mi esposa y yo rentamos por 2 años un departamento que era gestionado por la empresa Remax Sivan siempre al día en el pago de la renta y los servicios, en promedio pagabamos 46 pesos de agua y otros 46 de luz por bimestre, yo como buen amante del bricolaje empotre algunos muebles y repisas para compensar la falta de espacios y muebles en el departamento.
Lo anunciaban como un departamento de 3 habitaciones a 15 minutos de Santa Fe dicho tiempo solo era real por la madrugada, con trafico normal tardabamos al rededor de 45 minutos y en hora punta podiamos tardar hasta una hora y media; además, una de las 3 habitaciones era más como un armario de 1 m2. Siendo todo esto lo que nos lleva a querer mudarnos del lugar. Nos mudamos al finalizar nuestro contrato y comunicandole a la agente de remax (nunca nos dejaron tener contacto con la dueña) con 2 meses y medio de anticipación, a pesar de que el contrato no nos obligaba a nada.
Al retirar mis repisas y muebles empotrados me encargue de cubrir los hoyos con resanador y emparejar el acabado, pues tengo conocimiento de pintura y albañilería, todo ello con el fin de que nos devolvieran integro el deposito de 5200 MXN. Entregamos el departamento el 28 de febrero, quedando pendiente el pago de recibos de agua y luz que aún no se habían emitido.
Según contrato debían devolver el deposito, descontando el agua y luz hasta 60 días después de entregado el departamento, hoy 21 de mayo nos han hecho un depostio por 800 pesos sin darnos explicación y/o detalle de dónde están los otros 4000 que como mínimo deberían habernos depositado.
Queremos saber qué acciones legales podemos tomar en contra de esta empresa pues yo me encargue de subsanar todos los desperfectos del apartamento incluyendo aquellos previos a nuestra ocupación y considerando el historial de consumo, los recibos de agua y luz en conjunto no deberían superar los 100 pesos.
Muchas gracias a quien pueda ayudarnos y me disculpo nuevamente por tanto texto.
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2019.02.06 17:34 naza1985 Ayudar a un turista

Yo y mi esposa pretendemos visitar Uruguay a finales de año. Nuestro vuelo es para Montevideo. Queremos conocer la capital y luego conocer el litoral.
Por lo que sé, Punta del Este es un lugar hermoso y popular pero muy concurrido, lleno de gente. ¿Es verdad? No me gustan las playas llenas, así que pensé en conocer otras hermosas playas que no son tan conocidas.
¿Pueden sugerirme algo?

gracias
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2019.02.03 04:48 Veoautos-cl La Historia del primer auto que llegó a Chile: El Darracq de 1901.

La Historia del primer auto que llegó a Chile: El Darracq de 1901.

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Historia del primer auto que llegó a Chile: El Darracq de 1901.
Para nadie es desconocido el explosivo crecimiento que ha alcanzado durante las últimas décadas el parque automotor en Chile. Con una población de poco más de 18.5 Millones de habitantes, en la actualidad el número de automóviles en circulación supera los 5.2 millones de unidades, 95,8% de los cuales incorporan convertidor catalítico, ambas cifras muy distantes de las 1.3 millones de unidades de 1990, las 535.000 de 1981, las 126.000 de 1960, o las 42.000 de 1930.

Estación Central Santiago de Chile 1890
Ahora bien, como toda historia tuvo un momento cero, el inicio de todo, cuando en Chile no circulaba automóvil alguno. Teorías respecto del primer vehículo que arribó a Chile existen varias; sin embargo, existe un consenso respecto al año 1902, momento en que la empresa “Besa y Cía” decide importar desde Francia un Darracq FL ll de un cilindro, 6,5 HP de potencia máxima, fabricado entre los años 1900 y 1901, carrocería Tonneau de cuatro asientos, y que arribará a nuestro país, vía barco de vapor, en mayo de 1902. Al año siguiente, hará noticia por el viaje realizado a Valparaíso, aventura en la que tardará 10 horas. Durante 1903, la empresa importará nuevas unidades, esta vez dotadas de “8 y 9 HP” de potencia máxima.


Fotografía de “Besa & Cía” año 1902
“Besa y Cía”, considerado el primer importador de vehículos en Chile, fue una empresa creada el año 1840 por José Besa Infante (1812-1904), el mismo que fundó el Banco de Chile en 1894. Uno de sus negocios más tradicionales era la “Casa Besa”, que poseía representación de marcas extranjeras, con amplia red de distribución en el país.

Darracq 6,5 HP 1900-1901

“Máquina del terror” se le denominó en Chile a los 1eros automóviles, por desbocar a los caballos de tiro.

Será esta empresa la que organiza la Primera exposición de automóviles en Chile, en las inmediaciones del “Parque Forestal”, en la ciudad de Santiago.

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La empresa creará, además, “Besa Automotora”, la que entre otras tuvo la representación de las marcas Dodge, Mercedes-Benz y Volvo, y que durante la década de los sesenta se transformaría en el primer concesionario oficial de Nissan Motor Chile S.A., empresa que ensamblaba los Datsun Bluebird y pickup L320 en la ciudad de Arica.

Darracq 6,5 HP. Corso de flores en el Sporting Club de Viña del Mar Año 1905

La historia de la marca tienen directa relación con la vida de su fundador Pierre Alexandre Darracq, nacido el 10 de noviembre de 1855 en Burdeos, Francia. De origen vasco, estudió para ser dibujante en el Arsenal de Tarbes, uno de los más grandes constructores de artillería

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Mientras trabajaba en Hurtu-Hautin & Diligeo, empresa enfocada en fabricar máquinas de coser y de escribir, Darracq diseñó una máquina que ganó una medalla de oro en la exposición de 1889 en París.
En 1891, Darracq, junto con Jean Aucoc, fundaron la fábrica de bicicletasFrançaise des Cycles Gladiator en Le Pré-Saint-Gervais. Estas tenían fama de ser confiables pero también muy asequibles.


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Darracq vendió su compañía en 1896 a Adolphe Clément-Bayard, obteniendo una gran utilidad y en 1897 formó A. Darracq et Cie, más tarde Automobiles Darracq en Suresnes, Francia, fabricando piezas de bicicleta, motocicletas, triciclos y cuatriciclos, incluidas las bicicletas de motor Millet impulsadas por un motor rotativo de cinco cilindros.
Sin embargo, Darracq tenía los ojos puestos en la construcción de automóviles, no porque tuviera una verdadera afinidad con el, de hecho nunca aprendió a conducir.

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El primer esfuerzo de Darracq en la producción de automóviles en masa se produjo en 1898, cuando comenzó a construir modelos con motor eléctrico.
En 1900, la compañía produjo su primer vehículo con un motor de combustión interna. Diseñado por Paul Ribeyrolles, este fue un automóvil ligero de 6,5 HP (4,8 kW) con un solo disco de 785 cc (47,9 pies cúbicos) y cambio de engranaje de columna de tres velocidades. Aunque no fue tan exitoso como se esperaba, se vendieron cien unidades y justamente una de ellas es la que arribará a Chile.

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En 1901, Darracq firmó un contrato con Adam Opel para producir de forma conjunta vehículos en el entonces Imperio Alemán, bajo licencia, con la denominación “Opel Darracq”. Estos vehículos estaban formados por carrocerías Opel montados sobre un chasis Darracq, propulsados por un motor de dos cilindros.
La compañía Darracq prosperó, de forma tal que hacia 1903 ofrecía cuatro modelos: uno base de 1.1 litros, gemelos de 1.3L y 1.9 litros, y un 3.8 litros de cuatro cilindros.

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La compañía Darracq fue adquirida por una institución financiera inglesa en 1903, que instaló a Alexandre Darracq como administrador. Los modelos 1904abandonaron el chasis de madera forjada por uno de acero prensado, debutando en el nuevo modelo Flying Fifteen, con un motor cuatro cilindros de 3L.
Su calidad excepcional ayudó a la compañía a transformarse en el fabricante de automóviles más grande del planeta, con una producción anual de 1.600 unidades, las que representaban, en aquel momento, el 10% de la producción total de automóviles en Francia.

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En 1905 estableció sucursales en el Reino Unido, España e Italia para luego expandirse a los motores de aviación. La filial italiana cerraría el año 1909, y sería adquirida el 1 de enero de 1910 por la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (ALFA), el primer paso para el nacimiento de la actual Alfa Romeo.
Darracq fue un ingeniero innovador, pionero en el uso del acero de valadio en la producción de automóviles. Henry Ford quedó tan impresionado con esta innovación que utilizó el producto masivamente en la fabricación del Modelo T.

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Fue un Darracq 200 HP especialmente diseñado, el que estableció el récord mundial de velocidad terrestre en 1905, mismo vehículo con el que estableció una sucesión de récords en los siguientes 4 años, con una velocidad máxima registrada de 197 Km/h.
En junio de 1906, siguiendo la publicidad de los récords mundiales, el automóvil fue comprado por Algernon Lee Guinness, quien se convirtió en director de la compañía Sunbeam Talbot Darracq.

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El año 1913, Darracq vendió a inversores británicos toda su participación en la empresa, cambiando radicalmente de rubro, invirtiendo, por ejemplo, en casinos y hoteles. Pierre Alexandre Darracq fallece a la edad de 76 años, en su casa de Montecarlo, siendo sepultado junto a su esposa Louise (1850-1920) en el mausoleo familiar en el cementerio Père Lachaise en París.
La antigua compañía de Darracq se fusionó con Talbot-Sunbeam en 1920 y produjo automóviles con las marcas comerciales Darracq, Talbot-Darracq y Talbot antes de su disolución en 1952.

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Volviendo a Chile, el mismo año 1902, según investigación realizada por el sitio “Tuerca.cl”, César Copetta importa dos unidades; un De Dion Bouton de 3 1/2 HP y un De Dion Bouton de 6 HP, ambos de cuatro asientos. Al año siguiente importará un 12 HP, convirtiéndose en el modelo más potente del país, momento en que ingresan unidades Renault. De forma paralela, un modelo de la marca inglesa Star Motor arribará a Punta Arenas.

De Dion-Bouton Tipo 3,5 HP 1901

Si el apellido le suena conocido es porque los hermanos César y Felix Copetta,realizan el 10 de agosto de 1910 el primer vuelo de un avión en Chile, a bordo de un biplano Voisin, en la actual comuna de Ñuñoa.

Portada Revista Zig-Zag 5 de enero 1908. Chile. Nuevos Medios de Transportes
Ambos, llegaron a Chile procedentes del país galo por sugerencia del mismo Gustave Eiffel, con el objetivo de desarrollar diversos proyectos de ingeniería, en una etapa post construcción del viaducto de Malleco y la Estación Central, proyectos en la que él participó de la licitación de construcción y que finalmente perdió en manos de Schneider et Cie.

De Dion-Bouton Tipo 6 HP 1902
Los hermanos deciden radicarse en nuestro país, enfocados inicialmente en lafabricación de bicicletas, además de construir los primeros 4 aviones chilenos a partir de 1911, para derivar en la producción de monocarriles a partir de 1930.

Graneros, el primer automóvil construido en Chile y el Holzman de 1888
No podemos dejar de mencionar dos vehículos que, igualmente, son parte fundamental de la historia del automóvil en Chile. El primero de ellos, el automóvil fabricado en la ciudad de Graneros ,de forma conjunta entre Rafael Ovalle Correa, dueño de una fundición, y Gilbert Hodgkinson, un ingeniero inglés. Ambos desarrollaron un automóvil que debutó el día 12 de abril de 1902, y que era capaz de alcanzar velocidades máximas, supuestamente, entre los 8 y 40 km/h. En el siguiente Link la interesante investigación del sitio chileno“Tuerca.cl”.
El segundo vehículo dice relación con un Holzman Four Wheeler, un vehiculo eléctrico cuya energía era proporcionada por cuatro baterías, importado el año 1888 desde Estados Unidos y destinado originalmente a la ciudad de Chilecito, en la Rioja, Argentina. Este modelo es considerado, históricamente, el primer automóvil en ingresar a Chile; sin embargo nunca lograría funcionar ni circular.
Según se indica en el sitio “Prewarbuick”, Eleazar Herrera, el propietario original no habría logrado hacerlo funcionar, por lo que decide venderlo a un chileno, oriundo de la ciudad de Coquimbo, quien lo traslada por partes, cruzando la cordillera sobre mulas, corriendo similar suerte, dándole el carácter de “embrujado”, por lo que terminaría convertido en chatarra. Un ejemplar similar, del año 1898, pero de funcionamiento a gasolina existe en el museo del “Automóvil Club Argentino”.

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2018.07.12 07:22 master_x_2k Interludio VI

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Interludio VI

La mandíbula de Paige le dolía. Ser amordazada como un animal hacia eso.
Las otras ataduras no eran tan molestas, pero eso era solo en un sentido relativo. Sus manos fueron enterradas en un par de cubos de metal reforzado, cada uno lleno con esa maldita espuma de color amarillo pastel. Los cubos estaban unidos detrás de su espalda, con enlaces de cadena cómicamente sobredimensionados. Hubiera sido intolerablemente pesado si no fuera por el gancho en el respaldo de su silla, en el que podía colgar la cadena.
Tiras de metal se habían ajustado justo debajo de sus axilas, cerca de la parte inferior de las costillas, la parte superior de los brazos y la cintura, con dos bandas más alrededor de cada uno de sus tobillos. Las cadenas parecían conectar todo, evitando que moviera los brazos o las piernas más de unos pocos centímetros en cualquier dirección antes de sentir la frustrante resistencia y el tintineo de las cadenas. El collar de metal pesado alrededor de su cuello, lo suficientemente grueso que podría haber sido un neumático para un vehículo pequeño, parpadeaba con una luz verde con la suficiente infrecuencia que olvidaba anticiparlo. Ella se distraía y molestaba por su aparición en su visión periférica cada vez que brillaba.
La ironía era que un par de esposas habrían bastado. No tenía fuerza mejorada, ni trucos para deslizarse fuera de sus restricciones, y no estaba dispuesta a correr de todos modos. Si algo de eso era una posibilidad real, no le habrían permitido entrar en la sala del tribunal. La fiscalía había argumentado que podría haber aumentado su fuerza, que podía ser un riesgo de huida, y su abogado no había hecho un trabajo lo suficientemente bueno para argumentar en contra, así que las restricciones habían continuado. Lo que significaba que estaba atada como Hannibal Lecter, como si ya fuera culpable. Incapaz de usar sus manos, su cabello, el vibrante y sorprendente amarillo de un limón, se había deslizado de donde estaba metido detrás de sus orejas y ahora había hebras colgando frente a su cara. Sabía que solo la hacía parecer más desquiciada, más peligrosa, pero no había nada que pudiera hacer al respecto.
Si hubiera podido, habría tenido un comentario o dos para hacer al respecto, o al menos podría haber pedido al abogado que le arreglara el pelo. Hubiera discutido con el hombre que había sido contratado como su defensa, en lugar de esperar horas o días para responder a cada uno de sus correos electrónicos. Ella habría exigido que se cumplieran sus derechos básicos.
Pero ella no pudo decir nada. Una máscara de cuero reforzada con las mismas tiras de metal que estaban en su cuerpo y una rejilla estilo jaula de pequeñas barras de metal estaba atada a la parte inferior de su cara. El interior de la máscara era lo peor, porque el mecanismo se extendía dentro de su boca, un entramado de alambres manteniendo su boca fija en una posición ligeramente abierta, su lengua presionada con fuerza contra el piso de su boca. El barbárico aparejo dejaba a su mandíbula, su lengua y los músculos de su cuello irradiando tensión y dolor.
“Silencio. Todos de pie, por favor. Esta corte está ahora en sesión, presidiendo el honorable Peter Regan.”
Era tan difícil moverse con las restricciones. Su abogado agarró la cadena que corría entre su axila y su brazo, para ayudarla a ponerse de pie, pero ella tropezó de todos modos, chocó contra la mesa. No había forma de ser elegante cuando usabas restricciones que pesaban la mitad que tú.
“Señoras y señores del jurado, ¿han llegado a un veredicto?”
“Lo hicimos, su señoría.”
Paige vio como el empleado le entregaba el sobre al juez.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de intento de asesinato, ¿cómo la encuentran?”
“No culpable, su señoría.”
Paige se relajó un poco con alivio.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de asalto agravado con habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Paige negó con la cabeza lo mejor que pudo. ¡No! ¡Esto no era justo!
Ella casi se perdió la siguiente línea. “... agresión sexual con una habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Asalto sexual. Las palabras le helaron la sangre. No fue así.
“¿Es este su veredicto?”
“Sí, su señoría.”
“Paige Mcabee, por favor dirija su atención hacia mí”, dijo el juez.
Ella lo hizo, con los ojos muy abiertos, con la boca abierta.
“Determinar la sentencia para este caso no es fácil. Como su abogado sin duda le ha informado, usted cae bajo el alcance del ATCP, la norma de las tres condenas.[1] A la edad de veintitrés años, no has sido declarada culpable de ningún delito anterior.
“Según los testigos escuchados en este tribunal, primero demostró sus habilidades a principios de 2009. Usted fue explicita en no querer ser miembro del Protectorado, pero también expresó su desinterés por una vida delictiva. Este estado, en el que un individuo no se identifica como héroe o villano, es lo que el ERP clasifica como un ‘renegado’.”
“Nos interesa promover la existencia de renegados, ya que la proporción de parahumanos en nuestra sociedad aumenta lentamente. Muchos renegados no causan enfrentamientos, ni buscan intervenir en ellos. En cambio, la mayoría de estos individuos vuelven sus habilidades al uso práctico. Esto significa menos conflicto, y esto sirve al mejoramiento de la sociedad. Estos sentimientos reflejan los que usted expresó a su familia y amigos, como escuchamos en este tribunal en las últimas semanas.”
“Esos hechos están a tu favor. Lamentablemente, el resto de los hechos no lo están. Entienda, señorita Mcabee, que nuestra nación usa el encarcelamiento por varias razones. Nuestro objetivo es eliminar a las personas peligrosas de la población y lo hacemos de manera punitiva, tanto por justicia contra los transgresores como para desalentar a otros delincuentes.”
“Cada uno de estos se aplica en su caso. No es solo la naturaleza atroz del crimen lo que debe considerarse con la sentencia, sino el hecho de que se realizó con un poder. Las leyes son aún nuevas frente a la criminalidad parahumana. Tomamos conciencia de nuevos poderes semanalmente, la mayoría de los cuales, si no todos, merecen atención cuidadosa e individual con respecto a la ley. En muchos de estos casos, hay poco o ningún precedente al que recurrir. Como tal, los tribunales se ven obligados a adaptarse continuamente, a ser proactivos e inventivos frente a las nuevas circunstancias que introducen las habilidades parahumanas.”
“Es con todo esto en mente que considero su sentencia. Debo proteger al público, no solo de ti, sino de otros parahumanos que podrían considerar hacer lo que tú hiciste. Colocarte en detención estándar resulta problemático y exorbitantemente costoso. Sería inhumano y dañino para su cuerpo mantenerla bajo restricción mientras dure su encarcelamiento. Deben organizarse instalaciones especiales, personal y contramedidas para mantenerla aislado de otros reclusos. Usted plantea un riesgo de fuga significativo. Finalmente, la posibilidad de que usted reingrese a la sociedad, por escape o libertad bajo palabra, es particularmente preocupante, dada la posibilidad de una ofensa repetida.”
“Es con esto en mente que he decidido que hay motivos suficientes para condenarla fuera del alcance del ATCP. Culpable de dos cargos, la acusada, Paige Mcabee, es sentenciada a encarcelamiento indefinido dentro del Centro de Contención Parahumana Baumann.”
La Pajarera.
El ruido en la sala del tribunal era ensordecedor. Un rugido de vítores y abucheos, movimiento, gente de pie, periodistas presionando para ser los primeros en salir. Solo que Paige parecía estar quieta. Fría, congelada en horror absoluto.
Si hubiera podido, ese podría haber sido el momento en que perdía el control. Ella habría gritado su inocencia, le habría dado un ataque, incluso habría dado algunos golpes. ¿Qué tenía ella que perder? Esa sentencia era poco mejor que una ejecución. Algunos dirían que era peor. No habría escapatoria, ni apelaciones, ni libertad condicional. Pasaría el resto de su vida en compañía de monstruos. Con algunas de las personas que estaban encerradas allí, la descripción de ‘monstruo’ era demasiado literal.
Pero ella no pudo. Ella estaba atada y amordazada. Dos hombres que eran más grandes y más fuertes que ella pusieron sus brazos debajo de sus axilas, prácticamente cargándola fuera de la sala del tribunal. Una tercera persona en uniforme, una mujer corpulenta, caminó rápidamente junto a ellos, preparando una jeringa. El pánico se apoderó de ella, y como ella no tenía forma de expresarlo, de hacer algo al respecto, la histeria solo se agravó, lo que hizo que se sintiera más presa del pánico. Sus pensamientos se disolvieron en una neblina caótica.
Incluso antes de que la jeringa de tranquilizantes fuera hundida en su cuello, Paige Mcabee se desmayó.

Paige se despertó y disfrutó de cinco segundos de paz antes de recordar todo lo que había pasado. La realidad la golpeó como un chorro de agua fría en la cara, algo literalmente. Abrió los ojos, pero los encontró secos, el mundo demasiado brillante para enfocarse. El resto de ella estaba húmedo, mojado. Gotas de agua corrían por su rostro.
Trató de moverse, y no pudo. Era como si algo pesado hubiera sido amontonado encima de ella. La parálisis la aterrorizó. Paige nunca había soportado ser incapaz de moverse. Cuando se fue a acampar cuando era niña, había preferido dejar su saco de dormir abierto y tener frío en vez de estar confinada dentro de él.
Era esa espuma, se dio cuenta. Las restricciones no fueron suficientes, le rociaron con esa cosa para asegurarse de que todo debajo de sus hombros estaba cubierto. Cedía un poco para permitirle exhalar, incluso podía mover los brazos y las piernas un poco, inclinarse en cualquier dirección. Sin embargo, cuanto más empujaba, más resistencia había. En el momento en que ella detuvo sus esfuerzos, todo volvió a la misma posición con el tirón elástico de la espuma. Sintió náuseas en el estómago, el latido de su corazón se aceleró. Su respiración se incrementó, pero la máscara hizo que incluso su respiración se sintiera confinada. El agua hacía que su máscara se humedeciera, por lo que se pegaba a su boca y nariz. Había ranuras para su nariz y boca, pero era muy poco. No podía tomar una respiración profunda sin llevar agua a la boca, y con la lengua presionada contra su mandíbula, no podía tragar fácilmente.
La habitación se tambaleó, y tuvo que detenerse antes de perder el desayuno. Si vomitaba con la máscara ella podría ahogarse. Débilmente se dio cuenta de dónde estaba. Un vehículo. Un camión. Había pasado por un bache.
Sabía a dónde estaba llevándola. Pero si no podía liberarse, iba a perder la cabeza antes de llegar allí.
“El pajarito está despierto”, una chica habló, con un toque de acento nasal de Boston.
“Mmm.” Un hombre gruñó.
Paige sabía que la referencia a un ‘pájaro’ se debía a las plumas sueltas que sobresalían de su cuero cabelludo. Sus poderes habían venido con algunos cambios cosméticos extremadamente menores, convirtiendo su cabello en el amarillo brillante de un plátano o un pato bebé. Afectó todo el pelo de su cuerpo, incluso las pestañas, las cejas y los finos vellos de los brazos. Las plumas habían comenzado a crecer un año atrás, exactamente el mismo tono que su cabello, solo un puñado a la vez. Al principio, alarmada y avergonzada, ella las había cortado. Una vez que se dio cuenta de que no estaban ocurriendo más cambios, se relajó y las dejó crecer, incluso las exhibió.
Paige dirigió su atención a las dos personas en el vehículo con ella, contenta por la distracción a su creciente pánico. Tuvo que obligar a sus ojos a permanecer abiertos, por dolorosa que era la luz, esperando a que sus ojos se enfocaran. Sentada en el banco a su lado había una chica de su edad. La chica tenía un aspecto asiático en sus rasgos. Sus ojos, sin embargo, eran de un azul muy pálido, traicionando un poco de herencia occidental. La chica llevaba el mismo overol naranja que Paige, y cada parte de ella, excepto los hombros y la cabeza, estaba cubierta por la espuma blanca amarillenta. Su cabello lacio y negro estaba pegado al cuero cabelludo por la humedad.
El hombre se sentaba en el otro banco. Había más espuma alrededor de él que alrededor de Paige y la otra chica juntas. Para colmo, una jaula de barras de metal rodeaba la espuma, reforzando el aparejo. El hombre también era asiático, no menos de dos metros de altura. Los tatuajes se deslizaban por los lados de su cuello y detrás de sus orejas, en medio de su húmedo cabello negro; Llamas rojas y verdes, y la cabeza de lo que podría haber sido un lagarto o un dragón, dibujado en un estilo oriental. Tenía el ceño fruncido, los ojos ocultos en las sombras, ajeno al chorro interminable de roció que los aspersores en el techo del camión estaban generando.
“Oye, pajarito”, dijo la chica sentada frente a Paige. Ella estaba mirando a Paige como si esos ojos fríos pudieran mirar a través de ella. “Esto es lo que vamos a hacer. Te inclinas hacia la derecha lo más fuerte que puedes, luego te empujas hacia la izquierda en mi señal. Pero sigues mirando hacia la puerta de atrás, ¿de acuerdo?”
Paige miró a su derecha. La puerta trasera del camión parecía una puerta de bóveda. Ella rápidamente miró a la chica asiática. ¿Realmente quería darle la espalda a esta persona?
La chica pareció notar la vacilación de Paige. Ella bajó la voz hasta un siseo que hizo que la piel de Paige se estremeciera. “Hazlo. A menos que realmente quieras arriesgarte ante la posibilidad de que pueda encontrarte en la prisión, si no haces lo que te digo.”
Los ojos de Paige se ensancharon. Este era el tipo de persona con la que la iban a encerrar. Ella sacudió su cabeza.
“Bien, pequeño pajarito. Ahora inclínate hacia tu derecha, mira hacia la puerta.”
Paige lo hizo, forzando su cuerpo para moverse tan cerca de la puerta como pudo.
“¡Y de vuelta!”
Ella se movió hacia el otro lado, con los ojos todavía en la puerta. Algo pesado crujió contra la parte posterior de su cabeza. Trató de alejarse, sentarse derecha de nuevo, pero fue detenida cuando la máscara se enganchó en algo.
Cuando sintió un aliento caliente en la parte posterior de su cuello, supo lo que había enganchado. La otra chica se había agarrado a la correa de la máscara con los dientes. Hubo un tirón, luego la chica perdió el agarre, y las dos fueron empujadas hacia atrás a sus posiciones individuales por la gomosa espuma.
“Mierda”, gruñó la chica, “Otra vez.”
Tomó dos intentos más. En el primero, la correa se liberó de la hebilla. En el segundo, la chica agarró la máscara y tiró. Paige giró su cabeza en dirección a la chica para que la jaula parecida a un chupete en el interior de su boca pudiera liberarse.
Zarcillos de baba se extendieron desde su boca mientras estiraba su mandíbula y su lengua, tratando de tragar apropiadamente. Ella dejó escapar un pequeño gemido cuando la sensación regresó a las partes de su rostro que se habían vuelto entumecidas.
“Dos pweguntash,” balbuceó la chica asiática, sus dientes aun agarrando el cuero de la máscara entre ellos, “¿Túh pohwed?”
Paige tuvo que estirar su mandíbula y su boca un segundo antes de poder hablar, “¿Mi poder? Yo canto. Realmente bien.”
La chica asiática frunció el ceño, “¿Gé mash?”
“Yo... hago que la gente se sienta bien. Cuando toma impulso, puedo afectarlos, alterar sus emociones, hacerlos susceptibles a seguir instrucciones.”
La chica asintió con la cabeza, “¿Eh collah?”
Paige bajó la mirada hacia el collar de metal pesado alrededor de su cuello, “Está preparado para inyectar tranquilizantes en mi cuello si canto o alzo la voz.”
“Okah”, balbuceó la chica, "Toma lah mahcaga.”
“¿Por qué?”
“¡Tomagah!”
Paige asintió. Se apartaron la una de la otra, luego se balancearon, la chica le pasó la máscara. Ella la apretó entre sus dientes, sintiendo su mandíbula dolorida.
“Suelta eso y te invierto la piel”, dijo la chica, “Lung. Oye, ¿Lung? Despierta.”
El hombre sentado frente a ellas levantó un poco la cabeza y abrió los ojos. Tal vez. Paige no podía verlo.
“Sé que es difícil con las cosas que te inyectaron, pero necesito tu poder. Pajarito, inclínate hacia adelante, muéstrale la máscara.”
Paige hizo todo lo posible para empujarse hacia adelante contra la espuma que estaba en capas contra su pecho y su estómago, agarrando la correa en sus dientes, la máscara colgando debajo de su barbilla.
“Necesito que calientes el metal, Lung”, dijo la chica. “Jodidamente caliente.”
Lung negó con la cabeza. Cuando habló, no había acento de Boston en su voz. El acento que estaba allí hacia cortas sus palabras, claramente no era la voz de un hablante nativo de inglés. “El agua. Está demasiado mojado, demasiado frío. Y no puedo verlo bien. Mis ojos no han sanado por completo, y es difícil ver a través de este rocío. No me molestes con esto.”
“Inténtalo , miserable hijo de puta. Fracaso de líder. Es lo mínimo que puedes hacer, después de que una niña te pateo el culo, dos veces.”
“Basta, Bakuda.” Gruñó. Él golpeó su cabeza contra el metal de la pared del camión detrás de él, como para acentuar su declaración.
“¿Qué? No pude escuchar eso”, la chica, Bakuda, sonrió con una pizca de manía en su expresión, “¡Tu voz es demasiado aguda para mi rango de audición! ¡Patético... mestizo... eunuco!”
“¡Basta!” Rugió, golpeando de nuevo su cabeza contra la pared del camión. “¡Te mataré, Bakuda, por estos insultos! Te arrancaré el brazo de tu zócalo y lo meteré-”
“¡¿Enojado?!” lo interrumpió, prácticamente chillando, “¡Bien! ¡Úsalo! Calienta el puto metal. ¡La tira de metal alrededor de los bordes!”
Todavía jadeando por el esfuerzo de gritar, Lung dirigió su atención a la máscara. Paige hizo una mueca ante la explosión de calor en su cara, comenzó a alejarse, pero se detuvo cuando Bakuda habló.
“¡Concéntralo!” Gritó Bakuda, “¡Céntrate en los bordes!”
La radiación de calor cesó, pero Paige se dio cuenta de un olor fuerte y ahumado.
“¡Más caliente! ¡Tan caliente como puedas!”
El olor era demasiado fuerte, demasiado acre. Paige tosió un par de veces, con fuerza, pero no perdió el agarre de la máscara.
“¡Ahora, pajarito! ¡La misma maniobra que antes, pero no la sueltes!”
Paige asintió. Ella se inclinó, luego giró en dirección a Bakuda. Lo que siguió la sorprendió más que cuando Bakuda había mordido la correa de la máscara.
La chica asiática comenzó a atacar salvajemente el metal candente con sus dientes, cavando en él incluso cuando tenían que alejarse. Más suave con el calor, la fina tira de metal se liberó de la máscara misma. El metal que corría a lo largo de la correa cortó el labio de Paige cuando salió. Ella casi-casi-dejó caer la máscara, pero logró chasquear los dientes para atrapar la hebilla en los dientes antes de que pudiera caer al suelo.
Cuando la tira se soltó, Bakuda se echó hacia atrás y sacudió la cabeza a un lado, con fuerza, empalándose en el hombro con un extremo. Ella gritó, y la sangre salió de una de las quemaduras en su boca.
Paige miró a Lung. El hombre enorme no hizo nada, permaneciendo en silencio. Solo miró desapasionadamente cómo el pecho de Bakuda se agitaba con el esfuerzo y el dolor, con la cabeza colgando.
“¿Qué diablos estás haciendo?” Respiró Paige.
"Sin manos, tengo que buscarle la vuelta”, Bakuda jadeó, “De nuevo. Antes de que mi cuerpo se dé cuenta de lo mal que lo estoy lastimando.”
Paige asintió. Ella no estaba dispuesta a discutir con el supervillano que amenazaba con darle vuelta la piel.
Los siguientes intentos no fueron más bonitos ni más fáciles. La segunda tira larga de metal fue liberada y Bakuda también la empaló en su hombro. Las rejillas de metal de las partes exteriores e interiores de la máscara estaban próximas a ser liberadas. A Paige solo le quedaba la parte de cuero de la máscara, las correas y la cubierta que le cubría la boca y la nariz. Al ver a Bakuda equilibrar con cuidado las rejillas de metal en su hombro libre, contra la espuma pegajosa para que no se resbalen, Paige hizo lo mismo con el cuero de la máscara.
“¿Qué hiciste para ser enviada aquí?” Preguntó Paige.
“Lo último que escuché, antes de que perdiéramos el poder en nuestro vecindario, era que el recuento de cadáveres era casi de cincuenta.”
“¿Mataste a cincuenta personas?”
Bakuda sonrió, y no era bonita, con sus labios tan devastados como estaban. “Lastime más, también. Y hubo quienes sufrieron daños cerebrales, uno o dos pudieron haberse vuelto locos homicidas, y sé que un montón fueron congelados en el tiempo por cien años más o menos... se vuelve borroso. El momento cumbre fue la bomba.”
“¿Bomba?” Preguntó Paige, sus ojos se abrieron de par en par.
“Bomba. Dijeron que era tan poderosa como una bomba atómica. Idiotas. Ni siquiera entendían la tecnología detrás de ella. Incultos. Claro, era más o menos igual de poderosa, pero ese ni siquiera era el daño real. Lo más increíble hubiera sido la onda electromagnética que generaba. Borraría cada disco duro, freiría cada placa de circuito para cada pieza de maquinaria en una quinta parte de América. ¿Los efectos de eso? Hubiera sido peor que cualquier bomba atómica.”
Incapaz de siquiera pensar en eso, Paige miró a Lung. “¿Y él?”
“¿Lung? Él es quien me dijo que lo hiciera. El hombre a cargo, es él.”
La cabeza de Lung se movió fraccionalmente, pero con las sombras bajo su frente, Paige no podía decir si él estaba mirando.
“¿Tú?” Bakuda le preguntó a Paige. “¿Qué hiciste para ser enviada aquí?”
“Le dije a mi ex que se fuera a la mierda.”[2]
Hubo una pausa, luego Bakuda comenzó a cacarear. “¿Qué?”
“Es complicado”, Paige miró hacia otro lado y hacia abajo.
“Tienes que explicar, pajarito.”
“Me llamo Paige. Mi nombre artístico era Canary.”
“Ooooh”, habló Bakuda, todavía cacareando un poco mientras agarraba una de las tiras de metal que le atravesaba el hombro y la liberaba. Sosteniéndola entre sus dientes, ella dijo, “Esho no esh bueno. ¿Llamahte Canary en prishion?” [3]
“No tenía la intención de ir a prisión.”
“¿Quiéh la tiede?”
“Quiero decir, ni siquiera soy un supervillano. Mi poder, me hace una cantante fantástica. Ganaba mucho dinero haciéndolo, se hablaba de ofertas discográficas, nos movíamos a escenarios más grandes y mis shows seguían agotando entradas... todo era perfecto.”
Bakuda dejó que la tira bajará de sus dientes hasta que colgaba, luego la maniobró con cuidado hasta que se aferró al extremo izquierdo de la misma. Se inclinó hacia atrás, con la cabeza mirando hacia el techo, mientras deslizaba la otra tira de metal, la que estaba empalada en su hombro, dentro de su boca, así que estaba sosteniendo un extremo de cada tira en su boca. Haciendo una pausa, ella preguntó: “¿Qué pasho?”
Paige negó con la cabeza. Era el testimonio que ella nunca había podido decir en voz alta, en su juicio. “Acababa de terminar mi espectáculo más grande hasta ahora. Dos horas en el escenario, un gran éxito, a la multitud le encantó todo. Hice el cierra y fui al backstage para descansar, tomar un trago y encontré a mi ex. Me dijo que, como él fue quien me empujó a salir al escenario en primer lugar, merecía crédito. Quería la mitad del dinero.” Ella se rió un poco, “Ridículo. Como si sé supusiera que fuera a ignorar el hecho de que me engañó y me dijo que nunca lo lograría de verdad cuando se fue.”
Bakuda asintió. Se apartó de las tiras, donde había logrado atarlas con la apariencia de un nudo. Usó sus dientes para doblar las tiras ahora unidas en forma de L. Con el extremo que no estaba empalado en su hombro ahora en una posición frente a ella, cerró la boca sobre él.
“Nosotros discutimos. Luego le dije que se fuera a la mierda. Se fue, y no lo pensé ni un segundo... hasta que la policía apareció en mi puerta.”
Bakuda apartó su boca del final de la tira. Ella lo había doblado en forma de 'v' suelta. Ella frunció el ceño y luego miró a Paige, “¿Y?”
"Y lo había hecho. S- Supongo que todavía estaba energizada con mi actuación, y los efectos de mi poder todavía estaban potenciando mi voz, o él estaba en la audiencia y se vio muy afectado. Entonces, cuando le dije que se fuera a la mierda, él, um, lo hizo. O lo intentó, y cuando descubrió que no era físicamente posible, se lastimó hasta que...” Paige cerró los ojos por un momento. “Um. No entraré en los detalles.”
“Mmmm, leh pasha por idiota. Oo 'oo” Bakuda alzó las cejas, todavía trabajando la tira de metal dentro de su boca. Se apartó, verificó que el extremo estaba en forma de ‘o’, y luego se agarró las tiras con los dientes para sacarse la cosa de su hombro con un gruñido. Puso el extremo que acababa de retocar contra el banco y deslizó su boca a lo largo del metal, para poder agarrarla del otro lado.
Tomándola con los dientes, volvió su atención a la pared del camión entre ella y Paige. Había cerraduras colocadas a intervalos regulares contra la pared, destinadas a asegurar la cadena de esposas estándar en su lugar, para aquellos que no se rocían con espuma. Ella comenzó a pasar la correa de metal a través del lazo de la cerradura. Las gotas de sudor se mezclaron con el agua que corría por su rostro mientras trabajaba.
El nudo que une las dos correas se atascó en el agujero. Bakuda empujó un poco más fuerte, y lo colocó firmemente en su lugar. La curva en L del metal colocó el asa cerrada de metal en forma de ‘o’ cerca del hombro de Paige.
“¿Alguna posibilidad de que Oni aparezca?” Preguntó Bakuda a Lung.
“Me sorprendería”, retumbó su respuesta.
Ella agarró una de las rejillas de metal en su boca y comenzó a trabajar con sus dientes. Era una sola pieza delgada de metal, doblada y tejida como una malla de eslabones, aunque con una malla más apretada. Ahora que las tiras de metal ya no lo sujetaban con seguridad, Bakuda podía comenzar a desenrollarlo y enderezarlo.
Cuando estuvo casi completamente desenrollado, ella ajustó su mordida y apretó la segunda masa de alambre, la que había estado en la boca de Paige, en sus mandíbulas, amontonándola en un desastre cilíndrico de unos cuatro centímetros de largo y una pulgada de ancho. Todavía mordiéndola, giró su cabeza para que el cable de un metro y medio de longitud apuntara a Lung, a menos de un metro de su rostro. Todavía con la boca alrededor de la maraña de alambre, murmuró: “Necesito punta caliente.”
Lung gruñó, pero hizo lo que le pedía. Cuando la punta estuvo al rojo vivo, Bakuda ajustó rápidamente su agarre, soltando y mordiendo otra vez hasta que la punta estuvo cerca de su boca. Con los labios hacia atrás, ella lo mordió.
“¿Cómo puedes hacer eso?” Paige preguntó: “¿No duele?”
“Ovioh ge duere, eshtupidah”, gruñó Bakuda. Se apartó, lo colocó de manera que el mango quedara contra el banco, con la longitud del alambre pegado a su hombro, y examinó su obra. “Pero el esmalte de los dientes es más duro de lo que piensas.” Escupió una gota de sangre en el piso del camión, luego mordió dos veces más, haciendo una pausa entre las mordidas para girar la longitud del metal con sus dientes, labios y lengua.
Cuando extendió la longitud del cable en dirección a Paige, deslizándolo a través del extremo en forma de ‘o’ de la banda de metal, Paige se dio cuenta de lo que Bakuda había pasado tanto tiempo armando. Ni siquiera necesitó que se le pidiera que se inclinara contra las correas de espuma y levantara el cuello hacia un lado, para poner su collar al alcance del extra largo destornillador improvisado. La tira de metal con el lazo en el extremo servía para sostener la parte más cercana a Paige, por lo que Bakuda podía dirigirla más fácilmente.
No fue un trabajo rápido. Bakuda tuvo que usar los dientes, la mandíbula y un giro de su cabeza para girar el destornillador, y era una tarea ardua recuperarlo si perdía el control sobre él. Diez largos minutos de silencio y gruñidos solo fueron interrumpidos por el sonido de dos tornillos cayendo al banco de metal, antes de que Bakuda se detuviera a descansar y aliviar su mandíbula.
“No podrás hacerla nada a mi collar sin activarlo”, dijo Paige.
“Perra tonta”, murmuró Bakuda, sacando su labio inferior y mirando hacia abajo como si pudiera investigar el grado de daño en sus propios labios. “Soy una experta en bombas. Entiendo detonadores y catalizadores en el mismo nivel fundamental que entiendes caminar y respirar. Puedo visualizar cosas mecánicas de una manera que no podrías con cinco títulos universitarios y cien años. Insúltame así de nuevo y estás muerta.”
Como empujada a probarse a sí misma, agarró el destornillador con los dientes otra vez y se puso a trabajar de nuevo. Arrancó un panel y se reanudó el desenroscado, más profundo en el collar.
Paige dudó en volver a hablar, sabiendo lo fácil que era provocar a la chica, pero el silencio era aplastante. “Supongo que tenemos suerte de que sea un viaje largo, desde Boston a Columbia Británica.”
“Estuviste dormida un tiempo,” Bakuda se apartó del destornillador, hablando en voz baja, como para sí misma. “No tenemos tanto como piensas.”
Paige sintió que algo se liberaba del pesado collar que llevaba al cuello, vio que Bakuda inclinaba el destornillador hacia arriba y deslizaba un tubo de vidrio con algo brillante dentro de la barra de metal. Luego de unos minutos, otra pieza de maquinaria se unió al tubo de vidrio, como si fuera un pincho de alta tecnología.
“Trágico”, habló Bakuda, en su próximo descanso. “Este es un trabajo hermoso. No el ensamblado, eso es una mierda. Es obvio que el Artesano que diseñó esto tenía la intención de que fuera armado por tarados. No tendría tornillos y esas mierdas de lo contrario. Pero la forma en que está diseñado, la forma en que todo encaja... hace que una científica se sienta orgullosa. Odio despedazarlo.”
Paige asintió. Ella no sabía lo suficiente sobre ese tipo de cosas para arriesgarse a comentar. Por aterradora como era esta situación, por curiosa que fuera, sentía el efecto persistente del tranquilizante en su sistema, un aburrimiento abrumador.
Ella cerró los ojos.
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2018.06.28 22:48 master_x_2k Enredo VI

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Enredo VI

“Ríndanse”, nos ordenó Armsmaster.
“No”, replicó Grue.
“Solo van a avergonzarse si prolongan esto.”
“Te superamos en número de cinco a tres, de ocho a tres si cuentas los perros”, respondió Grue. “Puedo ver a tu amigo Velocity al acecho allí.”
“¿Qué esperas lograr? Lo admito, fue inteligente controlar el campo de batalla, dictar cada enfrentamiento, así ocurría en tus términos, y usar nuestras propias armas contra nosotros... pero esas armas ya no funcionan. Ninguna de sus armas funciona,” Armsmaster volvió la cabeza para mirar hacia donde Miss Militia tenía a Regent a punta de pistola. “Lo que significa que puedes dejar de intentar usar tu poder sobre mí, Regent. Tengo una pequeña luz parpadeante en la esquina de mi interfaz visual diciéndome que estás intentando algo. He creado un escudo psíquico y empático para protegerme de ti y de Tattletale.”
Eché un vistazo a Tattletale. ¿Estaba psíquicamente protegido contra ella? ¿Cómo funcionaba eso?
Entonces recordé. Cuando nos enfrentamos a Glory Girl y Panacea, ¿no había dicho Tattletale que leía las mentes? Y ahora Armsmaster tenía mala información y pensaba que era inmune.
“No necesito leerte”, le dijo, “eres el único con escudos, por lo que tus compañeros de equipo y el personal de ERP no tienen ningún escudo psíquico, y puedo leerlos para obtener cualquier cosa que necesite. No eres el mejor inventor, pero como la mayoría de los artesanos, tienes una habilidad especial. La tuya simplemente es condensar e integrar tecnología. Solo funciona en tu presencia inmediata, pero aun así, puedes tener mucha más tecnología en un espacio del que debería poder caber... como tu Alabarda.”
Armsmaster frunció el ceño. “Estás mintiendo.”
Maldición. Ojalá pudiera haberle dicho que tenía un detector de mentiras incorporado en su casco. Pero no pude sin explicar que lo conocía.
Tattletale se lo tomó con calma, sonriendo, “Claro, mentía acerca de la parte de leer mentes. No sobre tu arma y poder. Veamos... para tratar con mi colega Grue, has convertido esa cosa en un elegante diapasón, un tenedor de afinar. ¿Percibiendo vibraciones en el aire, convirtiéndolas en imágenes con ese elegante casco tuyo?
Grue hizo crujir sus nudillos. Él había recibido el mensaje. La oscuridad no iba a hacer mucho. Armsmaster, por su parte, apretó su arma con más fuerza. Una amenaza tácita para Tattletale.
“Y el extremo trasero de ese palo tuyo está usando el cobre entre las baldosas del piso para ayudar a transmitir una carga eléctrica al área a tu alrededor para un lujoso atrapa moscas. ¿Lo preparaste antes de venir aquí esta noche sabiendo cómo estaba construido el piso?
Él no respondió.
“Supongo que no. Feliz coincidencia de que la configuración que preparaste funciona tan bien como aquí, entonces.”
De nuevo, sin respuesta. Ella sonrió un poco más. Ella continuó, “Puedes decir si estoy mintiendo, ¿eh? Eso es genial.”
El arma de Armsmaster se volvió para apuntar en su dirección general. Ella no retrocedió.
“Entonces sabrás que estoy diciendo la verdad cuando digo que tu equipo te odia a muerte. Saben que te importa más subir de puesto como el séptimo miembro más destacado del Protectorado que lo que te importan ellos o la ciudad.”
En el lapso de un segundo, la hoja de la alabarda se rompió en tres pedazos, se reconfiguró y disparó en estilo garfio a Tattletale. Los dientes se cerraron juntos, formando una bola suelta mientras volaba, golpeándola sólidamente en el estómago. Ella se desplomó en el suelo, con los brazos alrededor de su cintura.
La cabeza del arma se tambaleó y volvió a su lugar sobre el poste.
“Bastardo,” habló Grue.
“Aparentemente, según tu compañera de equipo,” respondió Armsmaster, aparentemente indiferente.
Reuní mis bichos, acercándolos cerca y arriba del Armsmaster en caso de que los necesitara para actuar rápidamente.
Armsmaster giró su cabeza en mi dirección, “¿Skitter? Tú, especialmente, no quieres irritarme más esta noche.”
La parte inferior de su Alabarda golpeó el suelo, y los bichos murieron. Eché un vistazo al suelo mientras lo hacía. Efectivamente, las baldosas anchas tenían pequeñas líneas de metal - ¿bronce? - dividiéndolas.
Hubo una oleada de acción donde estaban Regent y Miss Militia. Ella pareció soltar la ametralladora, y Regent aprovechó la oportunidad para alejarse. Él no dio un paso antes de que recuperara el equilibrio y cayera en una patada baja que barrió sus piernas debajo de él. La ametralladora se disolvió cuando estaba a medio camino del suelo, convirtiéndose en un brillo de energía verde oscura que retrocedió hasta su mano. Se volvió a materializar en un reluciente machete de acero. Regent detuvo sus forcejeos en el momento en que apoyó la punta del arma afilada contra el costado de su garganta.
Armsmaster lo observó todo sin mover un músculo. Incluso si no le importaban demasiado sus compañeros de equipo, al parecer confiaba en que Miss Militia se encargaría sola.
“Grue. Has demostrado que puedes desaparecer los efectos de tu poder,” dijo Armsmaster, “Hazlo ahora.”
“De alguna manera,” respondió Grue, “No veo una razón importante por la que deba escuchar.”
“Um, tengo una espada presionando contra mi cuello, hombre”, señaló Regent.
“...No veo una razón importante”, repitió Grue.
Regent soltó una pequeña risa, “Andate a la mierda.”
Armsmaster miró desapasionadamente el intercambio, luego habló, muy serio, “Míralo de esta manera. Si hay testigos, a Miss Militia le costará mucho convencer a la gente de que ella apuñaló a su amigo en la garganta en defensa propia.”
Echó un vistazo en dirección a su segunda al mando, y Miss Militia asintió con la cabeza en respuesta.
¿Lo haría? Probablemente no, sospeché. ¿Podíamos arriesgarnos? Esa era decisión de Grue.
Grue miró hacia donde estaba Regent. Después de un segundo, hizo que la oscuridad se desvaneciera. La gente en la multitud estaba mayormente acurrucada en el suelo, tratando de defenderse de las picaduras del enjambre. Los perros acechaban en los bordes de la habitación, y Perra estaba a montada sobre Angelica. Velocity, con su traje rojo con las rayas de carreras por ambos lados y dos rayas que se unen en una 'v' en su pecho, no estaba tan lejos de ella. Sospeché que habían estado luchando.
Encontré a Emma en la multitud. Su padre estaba acurrucado sobre sus dos hijas, como si pudiera protegerlas de cualquier peligro, y la madre de Emma la estaba abrazando por los hombros.
De alguna manera, eso realmente me molestó.
Armsmaster miró en mi dirección, “Y los bichos.”
A regañadientes, los alejé de la multitud. Coloqué los bichos voladores en las partes intactas del techo. Levanté la vista hacia los bichos y suspiré. Luego miré a Emma otra vez.
Realmente no era como quería que esto terminara. Yo arrestada, mi plan un fracaso, ¿Emma saliendo libre con una familia, amigos y sin mayores consecuencias por toda la mierda que había hecho?
“Señor”, hablé, tratando de parecer segura. ¿Reconocería Emma mi voz? “Déjeme revisar a Tattletale.”
“Puedes hacerlo una vez que te hayas rendido”, dijo. Cambió su postura para que su Alabarda apuntara en mi dirección general. Hice una mueca. No quería recibir el mismo tratamiento que Tattletale había recibido. ¿O no lo haría con la gente mirando?
Mis ojos se movieron en dirección a la multitud, a Tattletale, quien no parecía estar a punto de hablar. Todos los ojos estaban sobre la escena. ¿Por qué se había tomado el esfuerzo de conseguir una audiencia? ¿Podría usar eso? ¿Por qué estaba tan molesto cuando lo encontré en el ferry? ¿Qué había hecho Tattletale para enfatizarnos sobre Armsmaster?
Reputación.
“Necesito asegurarme de que no hizo ningún daño serio”, hablé, solo un indicio de acusación en mi voz.
“Ella está bien.”
“Quiero verificar eso por mí misma”, le dije, de pie. ¿Qué tan lejos puedo empujar esto? “Por favor, ella se estaba rindiendo y la golpeaste con tanta fuerza.”
“Estás mintiendo.”
“¡Un carajo!” Regent se unió, “Tattletale se acerca a ti, lista para ser esposada, ¡y tú la golpeaste tan fuerte que voló al otro lado de la habitación, maldito lunático!”
No me atreví a mirar a la multitud. Armsmaster era la persona a la que necesitábamos sacarle una reacción.
“Suficiente. Esto es una falsedad”, dijo Miss Militia, su voz levantada tal vez un poco para llegar al resto de la habitación.
“¿¡Por qué crees que somos tan reacios a rendirnos, si ese es el trato que vamos a recibir!?” Regent gritó: “¡No es como si no estuviéramos totalmente jodidos!” Miss Militia movió el machete para recordarle que estaba allí.
Armsmaster volvió la cabeza hacia mí. Esta fue mi gran apuesta. ¿Cómo respondería? Si él me revelara como traidora dentro de los Undersiders, ¿La gente lo creería? ¿Mi equipo lo creería? ¿O solo dañaría su credibilidad? Él no sabía que Tattletale podría decir que era verdad.
“Miss Militia tiene una espada en la garganta de mi compañero de equipo”, Grue rompió el silencio, “creo que es bastante claro que no se están conteniendo.”
Armsmaster se volvió hacia su compañero de equipo, “Quizás un arma menos letal sería más apropiada.”
Las cejas de Miss Militia se entrelazaron preocupadas, “¿Señor?”
“Ahora.” No dejó lugar para discusiones. Luego, para asegurarse de que todavía tenían el control de la situación, recurrió a su rehén más cercano.
Yo.
Estaba boca arriba y no podía retroceder lo suficientemente rápido como para escapar, especialmente cuando tuve que soltar los brazos de las correas que sostenían el tanque de espuma de contención en mi espalda. Apuntó con la cabeza de su arma hacia mí mientras caminaba en mi dirección, la amenaza de disparar sirviendo para mantenerme bajo control. Miré a Grue, pero él estaba congelado, dos de sus compañeros de equipo a merced de los mayores héroes de la ciudad. Tattletale estaba luchando por ponerse de pie, pero no pudo lograr mucho.
Encima de Regent, la espada brilló y se convirtió en esa energía negra y verde. En ese momento, Regent golpeó, colocando sus rodillas contra su pecho, luego pateando hacia arriba y hacia un lado para dale con dos talones a la parte superior de la barriga de Miss Militia. Un segundo después, él empujó ambas manos en dirección de su clavícula.
La energía negro verdosa de su poder continuó formándose alrededor de ella sin solidificarse cuando el contenido de su estómago comenzó a salir violentamente de su boca, salpicando en el pañuelo de la bandera que cubría la mitad inferior de su rostro y desbordándose en el piso. Regent tuvo que rodar hacia un lado para evitar ser bañado en vómito.
Aproveché la distracción y traje todos los bichos de la habitación desde el techo, enviando una gran mayoría de ellos hacia Armsmaster. Se limpió la cara para quitarlos, luego levantó su arma. Agarré el mástil con ambas manos antes de que pudiera golpear el suelo, y me tiré a través del piso para ubicar mi cuerpo entre el poste y el suelo.
La descarga eléctrica no se sintió como pensé que lo haría. Cuando la punta de la Alabarda hizo contacto con mi cuerpo, fue como si alguien hubiera arrojado un puñado de serpientes vivas sobre mi pecho y estuvieran retorciéndose en su lugar allí, un único zarcillo corriendo por la piel de mi brazo derecho y sobre mis dedos . No dolió mucho en absoluto.
Y los bichos alrededor de Armsmaster no murieron. Muy pocos de los que están sobre mí perecieron incluso.
Sabía que la seda de araña era aislante hasta cierto punto. Estaba realmente contenta de que fuera lo suficientemente aislante. De verdad, realmente contenta de que mi interferencia fuera suficiente para evitar que la energía atravesara el área y eliminara a los bichos del aire.
“Hm”, cerniéndose sobre mí, Armsmaster hizo un ruido de desaprobación, “No fue inteligente.”
“¡Perra! ¡Perros!” Grité, “¡Grue! ¡Sombréame!”
De todos los tiempos para caer en la gramática de los hombres de las cavernas. Aún así, él nos ahogó a mí y a Armsmaster en la oscuridad.
Cuando Armsmaster logró arrancar la Alabarda de mis manos, tuve suficientes bichos sobre él para saber que estaba bajando la parte inferior de su alabarda contra el suelo, lejos de mí. Mis bichos no murieron, y continuaron asentándose en la piel expuesta de su cara inferior, gateando debajo de su visor. La carga o lo que fuera que estaba usando para dirigirla no conducía a través de la oscuridad.
Antes de que pudiera golpearme, me dirigí en la otra dirección. Permanecer cerca de Armsmaster no era una buena idea, ya que mi poder era el que funcionaba a distancia, y él era el combatiente a corta distancia. Sentí que se alejaba de mí, arrancando los bichos de su boca y su nariz, saliendo del lado opuesto de la nube de la oscuridad para golpear el suelo, matar el enjambre que le había puesto y luego volver su atención los perros que corrían hacia él.
No estaba a dos pasos fuera de la oscuridad cuando tuve a Velocity en mi cara.
Battery y Velocity eran ambos un tipo de velocistas, dándoles la capacidad de moverse a un ritmo ridículo. Aunque eran tipos muy diferentes de velocistas. Como yo lo entendía, de todas las cosas que había leído en línea y en las revistas y entrevistas, Battery podía cargarse y moverse a velocidades mejoradas durante períodos muy cortos de tiempo, algo así como el poder de Perra inflaba a sus perros, pero concentrado en unos breves momentos. Era un cambio fisiológico, que alteraba su biología y luego la devolvía a la normalidad antes de que fuera demasiado para su cuerpo. El propio acto de moverse a la velocidad que estos chicos podían manejar era un esfuerzo increíble en el cuerpo. Solo había uno o dos parahumanos en el planeta que podían manejar ese tipo de movimiento sin trucos ni limitaciones, y Battery y Velocity no estaban entre ellos.
Velocity, en contraste con Battery, se parecía más a Shadow Stalker. Cambiaba de estado, y aunque no tenía idea de qué significaba esto exactamente, si era que él pasaba parcialmente a otra dimensión o alteraba la forma en que el tiempo o la física funcionaban en relación con él mismo, sabía que eso lo hacía capaz de moverse muy rápido, sin necesidad de descansar como lo hacía Battery. Lo suficientemente rápido como para que mis avispas no pudieran aterrizar sobre él, y las que lo hicieron fueron despachadas antes de que pudieran comenzar a picar.
El inconveniente, sin embargo, era que mientras se movía así no golpeaba tan fuerte, probablemente por las mismas razones por las que no estaba destrozando sus huesos cuando sus pies impactaban contra el suelo diez veces por segundo, haciéndose trizas por fricción o por falta de oxígeno debido a la inhabilidad de respirar. Su velocidad viene con una capacidad reducida para afectar el mundo que lo rodea y verse afectado por él. No podía golpear tan fuerte, no podía sostener o mover cosas tan fácilmente. Una pérdida efectiva de fuerza proporcional a la velocidad con la que era capaz de moverse.
Así que, tan rápido como se movía, ser golpeada por él no era mucho peor que ser golpeada por un niño de ocho años.
El problema era que me estaba golpeando mucho. Sus percepciones también aumentaban, lo que significaba que tenía el lujo de lo que deben haber sido segundos en sus propios sentidos para ver mis reacciones, calcular el mejor lugar para pegar ese siguiente golpe o patada para desequilibrarme o infligir dolor. Era menos como estar en una pelea a puñetazos y más como ser atrapado en un vendaval que tenía toda la intención de atormentarme.
Velocity me obligaba a retroceder, tropezar y en general solo estaba trabajando para llevarme en una dirección: hacia una ventana abierta. O me obligaría a pasar y me dejaría colgando de la cornisa, impotente para evitar el arresto, o tendría que darme por vencida y dejarme caer al suelo, y en ese punto todo habría terminado. Una vez que esté abajo, él o bien continuaría la embestida hasta que otra capa pudiera acabar conmigo, o él apagaría su poder el tiempo suficiente para golpearme en la cabeza un par de veces con una silla o algo así.
Al otro lado de la habitación, Grue estaba trabajando con dos de los perros y Perra para mantener Armsmaster acorralado, mientras que uno de los perros y Regent mantenían a Miss Militia fuera de combate.
No podría ganar esto por mi cuenta.
“¡Grue!” Grité. Me golpeo en la boca tres veces antes de poder levantar un brazo para alejar a Velocity y volver a hablar: “¡Necesito cobertura!”
Él me dedicó una mirada y una explosión de su oscuridad. En un instante, estaba ciega y sorda, con solo mis bichos para guiarme.
Pero Velocity se ralentizó, y tenía mis sospechas de que no era solo el hecho de que tenía que usar sus manos para encontrarme antes de golpear. Grue había dicho que los poderes de Shadow Stalker eran de alguna manera menos efectivos en su oscuridad. ¿Podría eso aplicarse a Velocity también? ¿O era solo la resistencia extra del poder de Grue contra el aire normal, combinado con la baja resistencia de Velocity?
Mis bichos ahora se estaban posando con éxito en él, curiosamente me daban una mejor idea de sus movimientos que mis ojos, y les estaba ordenando que no picaran ni mordieran, por lo que no sería fácil encontrarlos. Comenzaron a agruparse en él, y de alguna manera sentí que eso lo estaba frenando aún más.
El ataque había sido suavizado, y no era ni la mitad de efectivo para mantenerme fuera de balance ahora. No podía ver mi postura de manera efectiva para conocer los lugares óptimos para atacar, así que pude poner mis pies firmemente en el suelo. Golpeé dos veces con mis puños, pero mis golpes no tuvieron impacto. Algo que tenía que ver con su poder, sospechaba, así como su habilidad para moverse lo suficientemente rápido como para soportar cualquier golpe que sintiera.
Así que agarré un arma a la que no podía reaccionar, mi spray de pimienta, y le di un chorro en la cara. Entonces instruí a los bichos que había juntado sobre él que mordieran y picaran.
El efecto fue inmediato y dramático. Nunca has visto a alguien sacudirse como loco hasta que lo ves en un velocista. Cayó al suelo, se levantó, cayó sobre una silla, y luego subió un segundo después, arremetiendo contra una mesa, palmeándola ciegamente con la esperanza de encontrar algo con lo que lavar sus ojos. Lo sentí frenar dramáticamente, aumentando su propia fuerza lo suficiente como para permitirse comprobar las tazas y jarras.
Tenía bichos en la mesa que estaba buscando, y el único líquido que había era vino. Anticipando que continuaría buscando algo de alivio, me acerqué a la mesa más cercana.
Efectivamente, se lanzó a la misma mesa y comenzó a buscar. Di un largo paso hacia mi izquierda, me estiré a mi espalda y agarré con ambas manos el mango de espuma de mi bastón extensible. Como un palo de golf, lo moví hacia arriba y entre sus piernas.
Mi razón era que necesitaba obstaculizar su movilidad, pero no quería causar ninguna lesión permanente, lo cual era una posibilidad si lo golpeaba en la rodilla o la columna vertebral. Además, el Protectorado tenía diseñadores de vestuario de primera categoría, ¿y qué superhéroe masculino con un traje caro saldría sin protección en la ingle? ¿Cierto?
A menos que, la idea cruzó por mi mente cuando Velocity se desplomó, había descartado la protección para una mayor movilidad y para reducir la fricción.
Encontraría alguna manera de compensarlo, después de todo esto hubiera terminado.
Tiró débilmente de mi muñeca mientras yo juntaba su brazo izquierdo y su pierna derecha, y los apretaba con un doble juego de esposas de plástico. Luego esposé su brazo derecho a la mesa frente a él. Velocity estaba fuera de acción, a efectos prácticos.
Aunque cada impulso me decía que debía salir de la oscuridad y echar un vistazo a lo que estaba pasando, me quedé quieta, agachada y sintiendo con mis bichos. Con sus piernas y cuerpos sirviendo como miles y miles de pequeños dedos que podría usar para sentir mi entorno, tuve una idea de la situación.
Desde que le hizo lo que fuera que le hizo a Miss Militia, Regent había empezado a vigilarla encima de ella. Él tenía una mano extendida en su dirección mientras ella luchaba en el suelo, agitada ahora, con sus extremidades temblando. Tattletale estaba con él, con una mano aún apretada contra su estómago, pero ella estaba de pie, mirando a la multitud por cualquiera que pudiera intervenir para rescatar a Miss Militia.
Lo cual solo dejó a Armsmaster. Excepto que ‘solo’ no era la palabra correcta. Perra, sus tres perros y Grue habían rodeado a Armsmaster, e incluso con eso, tuve la impresión de que él tenía el control de la situación.
Había vuelto a formar la cabeza de su Alabarda en una bola suelta y tenía la cadena que usaba para el gancho extendida parcialmente para que pudiera servir como un mayal. Había un impasse mientras mis compañeros de equipo permanecieran donde estaban, manteniéndose espaciados, fuera del alcance del arma. Armsmaster, por su parte, estaba de pie en una postura de pelea suelta, sosteniendo la larga vara de su Alabarda mientras balanceaba la cabeza del mayal en una figura de ocho relajada.
Brutus gruñó a su presa, moviéndose medio paso demasiado cerca, y Armstrong aprovechó la oportunidad. La cadena se extendió con un leve zumbido y el mayal se movió con sorprendente rapidez para colisionar con el hombro de Brutus. Por la reacción de Brutus, pensé que acababa de ser golpeado por una bola de demolición. O Armsmaster era mucho más fuerte de lo que parecía, o había algo en su arma que le estaba dando un empujón extra. Dado que él era un artesano, podría haber sido cualquier cosa.
Armsmaster no se detuvo al derrotar a Brutus. Cuando terminó de darle a la pelota el impulso necesario, Armsmaster revirtió su agarre y se lanzó hacia Grue, balanceando la parte inferior de su arma como un bate de béisbol. Grue evitó el golpe dando un paso atrás y agachándose, pero no pudo recuperarse lo suficientemente rápido para evitar el siguiente movimiento. Armsmaster siguió avanzando, sin detenerse cuando tomó el extremo del palo con sus dos manos y golpeó con fuerza la sección media de la barra contra el pecho de Grue. Grue golpeó el suelo con fuerza suficiente que casi rebota, y fue empujado con fuerza hacia el suelo por segunda vez cuando Armsmaster bajó el extremo del poste contra su estómago.
Sin pensarlo, salí de la oscuridad y luego me detuve. ¿Qué ayuda podría ofrecer interfiriendo?
Perra silbó para que un perro atacara, pero Armsmaster ya estaba reaccionando, tirando de su codo contra la cadena para controlar el movimiento de la cabeza del mayal. Dejó caer la barra y agarró la cadena para tirar de la bola hacia sí mismo, la atrapó con la mano libre y giró en un círculo cerrado para preservar el impulso del vuelo de la cabeza del mayal, y lo estrelló con fuerza contra la oreja de Angelica. Perra tuvo que dar saltos hacia atrás mientras Angelica se desplomaba en el suelo donde había estado parada.
Sin mirar hacia abajo, Armsmaster colocó una bota blindada debajo del palo mientras rebotaba contra el suelo, luego la pateó hacia arriba hasta el nivel del pecho. Tomó su arma con una mano y recogió la cadena. La cabeza del mayal volvió a su forma de cuchilla cuando se volvió a conectar con la parte superior del palo.
Dos perros y Grue abajo, y lo había hecho parecer fácil.
Me di cuenta lo que ponía a Armsmaster un paso por encima de otros artesanos, por encima de otras personas con la capacidad de inventar y realizar ciencia loca, y no era la loca cantidad de entrenamiento al que probablemente se había sometido. Los Artesanos tendían a tener una habilidad especial, una cualidad especial específica para su trabajo. De acuerdo con Tattletale, la habilidad de Armsmaster le permite combinar la tecnología y aun así hacer que funcione. Otros artesanos estaban limitados en cuanto a lo que podían cargar y tener acceso en cualquier momento dado, ¿pero Armsmaster? Tenía una solución para cada problema en el que había podido pensar, sin tener que preocuparse por la logística del espacio, el peso de su hardware y la capacidad en su cinturón de herramientas, o lo que sea. Y con todo eso, su equipo principal, su armadura y Alabarda, todavía eran devastadores y completamente confiables por derecho propio.
Mientras Armsmaster le daba la espalda, vi a Tattletale dar un paso a un lado, disimuladamente.
Judas se lanzó, y en el mismo momento en que Armsmaster reaccionó, Tattletale hizo un movimiento hacia la multitud, sacando su arma.
Miré hacia Armsmaster, y mi visión de él estaba bloqueada cuando Judas se desplomó en el suelo entre nosotros. A través de mis bichos, sentí que extendía su arma hacia Tattletale, sentí el retroceso cuando la cabeza se disparó. El gancho agarró el brazo con la pistola con fuerza suficiente como para arruinar su puntería, y los dientes del gancho se cerraron alrededor de su brazo.
Recogió la cadena al mismo tiempo que la empujo hacia él, y al hacerlo, arrojó a Tattletale por el suelo. Los dientes soltaron justo a tiempo para enviarla a toda velocidad a una de las endebles mesas de cóctel. Armsmaster tiró del mástil de su arma para controlar el vuelo del gancho mientras se recogía, golpeando la pistola de Tattletale y haciéndola pedazos.
“Sin rehenes”, dijo, “sin armas.”
Grue comenzó a pararse, cayó y luego logró mantenerse en pie con éxito en su segundo intento. Los tres perros que Armsmaster había derribado estaban tardando más en ponerse en pie. Angelica negó violentamente con la cabeza, dos veces, hizo una pausa, y luego lo hizo de nuevo.
Armsmaster miró a Perra, luego golpeó el mástil de su arma contra la palma de su guante blindado.
“Rachel Lindt, alias: Hellhound.”
“Armsmaster, alias: cara de verga”, Perra replicó.
“Si esto sigue adelante, no puedo prometer que esos animales tuyos no sufrirán daños permanentes.”
Pude ver que sus ojos se movían detrás de los agujeros de su máscara mientras echaba una mirada de lado a su izquierda para mirar a Brutus, luego a su derecha, a Angelica. Luego se encontró con su mirada, “Si los lastimas de forma permanente, te encontraremos y te haremos algo diez veces peor. Créeme, viejo, conocen su olor, podemos rastrearlo.”
Una vez más, el poste golpeó contra su guante con un sonido de metal contra metal.
Su tono fue moderado cuando le preguntó: “¿Para qué arriesgarse? Ya has perdido. Tuvimos suficientes grabaciones de tus perros que pude armar una simulación de sus patrones de lucha. Sé cómo atacan, cómo reaccionan. Sé cómo piensas en una pelea, las órdenes que das y cuándo. Todo eso está conectado a mi traje, en mi interfaz visual. Sé lo que tú y tus bestias van a hacer antes de que te hayas decidido. Ninguno de ustedes va a salir caminando.”
“No somos solo nosotros y los perros”, dijo Perra.
“¿Tus amigos? Puede que no tenga una simulación preparada para él, pero soy mejor que tu líder, Grue. Más fuerte, mejor blindado, mejor equipado, mejor entrenado. Si su amigo Regent desvía su atención de Miss Militia por más de veinte segundos, ella disparará contra uno o todos ustedes, no es que él pueda hacerme nada si lo intentara. ¿Tattletale? Inconsciente. ¿Skitter? No es una amenaza.”
¿Que estaba haciendo? ¿Por qué estaba tan concentrado en hacer que Perra admitiera que se había terminado?
Reputación, una vez más. Necesitaba salvar esta situación, y la forma más segura de hacerlo, para recuperar sus pérdidas y salir bien parado, sería hacer que el más malo, el más duro y el más notorio de nosotros nos pongamos de rodillas y concedamos la derrota.
Sin embargo, realmente no conocía a Perra.
Ella se sacó su máscara de perro de plástico barata y la tiró a un lado. En realidad, era solo una formalidad, ya que su rostro e identidad eran de conocimiento público. Su sonrisa, al extenderse por su rostro, no era la más atractiva. Demasiados dientes visibles.
“Lung la subestimó también”, le dijo, mirándome.
Armsmaster se volvió para mirar, también.
¿En serio? Quiero decir ¿en serio, perra? ¿Me pasas la pelota a mí? No tenía un plan. No había mucho que pudiera hacer aquí.
“¿Velocity?”, Me preguntó Armsmaster, casual.
Me encogí de hombros, imitando su tono informal, cuando era lo último que me nacía, “Fuera de combate.”
“Hm. Creo-”
Mientras hablaba, miré a Grue y sacudí la cabeza en dirección a Armsmaster. Armsmaster no era un despistado, y tomó mi señal como razón para caer en una postura de lucha. Sin embargo, no había nada contra lo que realmente pudiera defenderse, mientras Grue nos envolvía a los dos en la oscuridad por segunda vez.
La peor posibilidad, que Armsmaster dijera a los Undersiders lo que estaba planeando, estaba controlada por el momento. Dudaba que Armsmaster siguiera hablando mientras estaba bajo los efectos del poder de Grue.
Lo cual me dejó el problema de encargarme del tipo. Pude sentir los bichos que tenía sobre él moviéndose, mientras atravesaba la oscuridad, hacia mí. Por lo menos, si pudiera alejarlo de los demás, podría comprarles tiempo.
Corrí hacia la puerta de vidrio que conducía a uno de los patios exteriores. Miré por encima de mi hombro, y efectivamente, vi a Armsmaster emergiendo de la nube de aceitosa sombra. Giró sobre sus talones para balancear su mayal contra Judas, derribando al perro cuando salió justo detrás de él, luego giró para mirarme de nuevo. Cuando salí, la cadena se recogió, llevando la cabeza del mayal de vuelta a la parte superior del arma. Él se detuvo.
¿Por qué? Solo había una razón por la que se quedaría atrás y vacilando así, en lugar de acortar la distancia para tenerme a su alcance.
Adiviné. Sabiendo que el ataque vendría más rápido de lo que esperaba, por lo que le había pasado a Tattletale en las dos ocasiones, me tiré al piso del patio.
La bola salió volando del extremo de su arma, pero mi intento de esquivar no sirvió de nada. Azotó la cadena para cambiar la trayectoria de la esfera, y al mismo tiempo la abrió en su forma de gancho enorme. La cosa me golpeó en el costado, con las garras pasando sobre mis hombros y debajo de mis axilas. Gruñí con el impacto, y cuando traté de ponerme de pie, casi me deslicé sobre el excedente de cadena que se enroscaba a mi alrededor en la estela del gancho. Sentí la garra apretarse alrededor de mi pecho.
En el otro extremo del patio, Armsmaster plantó sus pies y levantó su arma para comenzar a empujarme hacia adentro.
No no no no no.
No iba a caer así.
No con la puta Emma Barnes y su malnacido papá abogado entre la multitud.
Empecé a juntar mis bichos desde adentro, pero me detuve. No sirve de nada traerlos aquí, cuando Armsmaster podría asesinar a la mitad del enjambre con ese destructor de bichos que había puesto en su alabarda. Puse a mis bichos en posición en el interior.
Todavía temblorosa por el golpe, agradecida por la armadura que había incorporado a mi traje, me las arreglé para agarrar el exceso de cadena debajo de mí y enrollarla alrededor de la barandilla del patio detrás de mí. Si Armsmaster quería atraparme, tendría que venir por mí, maldita sea. No iba a hacerle esto fácil.
La cadena se tensó, y Armsmaster tiró dos veces antes de decidir que sería menos problemático acercarse que aumentar el daño a la propiedad. Él me cerró la distancia a pie, deteniéndose solo para liberar su cadena de la barandilla del patio. Recogió su cadena acercarme el metro restante hacia él.
“Skitter. Pensé que te rendirías más rápido.”
Nadie más estaba al alcance del oído. “Sin importar de qué lado esté, no quiero ir a la cárcel exactamente. Mira, mi oferta está en pie. Casi tengo el último detalle que necesito de estos muchachos.”
“Algo que dijiste que tendrías hace semanas”, respondió.
“No hay otra manera de que vayas a salvar esto, Armsmaster,” me paré tan derecho como pude con el gancho de agarre a mi alrededor. La maldita cosa era pesada. Tattletale había hecho su mejor esfuerzo, incluso había quedado inconsciente, para decirnos qué tan importante era el status para Armsmaster. Necesitaba usar eso. “La única forma en que no te verás incompetente es si puedes decir que solo escapé porque me dejaste. Que todo esto pasó esta noche porque lo permitiste. Porque dejarme salir con esto significaba que podía obtener información sobre quién está empleando a los Undersiders, de dónde provienen los fondos, el equipo y la información. Luego haces limpieza y son dos equipos de supervillanos arrestados en el lapso de una semana. Dime que eso no suena bien.”
Armsmaster lo consideró por un momento.
“No”, me respondió.
“¿No?”
“No esperes nada más que un arresto rápido para ti y tus acompañantes por tus payasadas esta noche”, negó con la cabeza, “Un pájaro en mano, después de todo...”
Me dio un pequeño apretón, como para dejar en claro quién era el pájaro.
Tomé una respiración profunda, “Tenías razón, Armsmaster.”
“Por supuesto”, habló, ausente, empujándome contra la barandilla con una mano. Su gancho de agarre me liberó, reconfigurándose en lo que sospechaba que era la misma configuración que había fijado a Lung en el suelo con barras de acero inoxidable, en mi primer día en traje. Tenía la forma de un rectángulo y había dos bandas de metal en forma de "U" con electricidad formando arcos a su alrededor, las puntas de cada "U" brillaban lo suficientemente calientes como para derretirse contra cualquier superficie.
“Esto terminó desde el momento en que entramos a la habitación”, terminé.
Cerca de setecientos avispones explotaron debajo de mis paneles de armadura, todos se aferraron a él, mordiéndolo y picandolo implacablemente, fluyendo debajo de su visor, dentro de su casco, su nariz, su boca y sus orejas. Algunos incluso se arrastraron por debajo de su cuello, a sus hombros y su pecho.
Me arrojé al final de su Alabarda, abrazando mi cuerpo a su alrededor. Con una mano nos levantó a mí y a la Alabarda, y nos golpeó contra el suelo. De nuevo, sentí esos zarcillos de electricidad corriendo sobre mí, además del dolor de tener mi estómago atrapado entre el poste y el suelo. Estaba muy agradecida, la segunda vez esta noche, por los paneles de armadura que había implementado en mi diseño de vestuario.
Repitió el proceso, levantándome a un metro del suelo, luego golpeando con la barra y yo de nuevo. Después de la segunda vez, tuve que luchar para colocarme debajo del poste de nuevo en previsión de un tercer golpe, sabiendo que aguantaría el ataque de avispones por más tiempo de lo que yo resistiría este abuso.
El rescate no pudo haber llegado un segundo después.
Perra, una Tattletale inconsciente y Brutus fueron los primeros en llegar al borde del patio. Brutus chocó contra Armsmaster al pasar, golpeándolo fuera de equilibrio y dándome la oportunidad que necesitaba para levantarme y sacar la alabarda de sus manos. La sostuve en mis manos, y él estaba demasiado distraído por las avispas que se apiñaban sobre él para darse cuenta.
Lancé la alabarda por el borde del patio y corrí hacia la puerta que conducía al interior. Cogí la mano de Grue mientras él y Judas saltaban, para poder levantarme detrás de él.
Cuando saltamos desde el borde del patio, miré detrás de nosotros y vimos a Angelica y Regent siguiéndonos. Grue estaba desvaneciendo su oscuridad, para hacer que el desastre que habíamos creado fuera aún más claro para aquellos de nuestra audiencia que aún no habían logrado huir. Nuestro objetivo era humillar, después de todo.
Por la misma razón, tal vez como un poco rencoroso “andate a la mierda” a Armstrom, que había hecho todo esto mucho más difícil de lo que tenía que ser, dejé a mis bichos donde estaban, organizados en la pared a la derecha del patio y el piso frente a él. La mitad estaba reunida en forma de dos grandes flechas que apuntaban a la puerta del patio, una en el piso y otra en la pared, mientras que la otra mitad estaba ordenada en letras en negrita que deletreaban “VAMONOS.”
Envolví mis brazos alrededor de Grue, sosteniéndolo con fuerza tanto anticipándome a nuestro aterrizaje en un tejado cercano como un abrazo de despedida.
Había muchas posibilidades de que este fuera mi último trabajo como parte de los Undersiders.

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2018.05.26 02:17 DirkGentle Somos Uruguayos viviendo en Australia. AMA.

Siguiendo con el ciclo de AMAs a uruguayos viviendo en el exterior (pueden ver los links a los AMAs anteriores acá) hoy le llega el turno a nuestros miembros residentes en Australia.
Sin mucha más introducción, los dejo con 90ssysop y protectorofdunwyn.

protectorofdunwyn: Más Canguro que Tero - AMA

Hola Uruguay, gracias a los mods por darme la oportunidad de contarles de mi vida. Short Bio: Nacido en Montevideo y viví en Carrasco/Punta Gorda hasta los 18 años. Viajé con mi familia por Australia por 2 meses (más de 6600kms) antes de establecernos en una zona de balneario a 100 kms. de Brisbane (población 1.7 millones). En el 2000 fuí voluntario en las Olimpiadas de Sydney trabajando como intérprete y ahí conocí a quien eventualmente seria mi esposa. Tuve una charla con Milton Wynants antes de que ganara la medalla de plata. Comí pizza con Jorge Llerena y Julio Alonso durante los Paralímpicos. Desde el 2001 vivo en Canberra que es la capital Australiana que tiene un historial muy parecido a la creación de Brasilia. Centro de empleados públicos, todas las embajadas y creada simplemente para que la capital no fuera ni Sydney ni Melbourne. En el 2003 fuí enlace oficial de los Pumas durante el mundial de Rugby (por este pido perdón, pero tengo buenas razones). Trabaje 10 años como administrativo en el colegio “hermano” del Stella Maris (pero el de aca sigue siendo solo varones). Tengo dos varones (casi 8 y 6) que se negaban a aprender español hasta que el mayor visito Uruguay hace un par de meses y se dio cuenta que jugar en la plaza sin saber idiomas es “complicado”. Tengo una relación complicada con Uruguay, ya que de adolescente lo que quería era irme, pero de más adulto, me tira el paisito. Pido perdón por adelantado ya que el español lo fui perdiendo durante los últimos 20 años. Me gustan los autos clásicos, el Rock de los ’60 y ’70, pero mi primer concierto fue Roxette en el Centenario. Por otro lado, mi obra cumbre fue saltar del escenario durante una interpretación de “La Concha” en un concierto del Peyote Asesino. El Futbol nunca me salió, pero miro todos los mundiales (aunque las diferencias horarias me matan), prefiero el Baseball y el Rugby (pero el Rugby en Australia está en crisis). Extraño las galletitas Bridge, bizcochos salados, Ricarditos, chivitos y salir a manejar por la rambla. Cuando tengo monologo interior me hablo en inglés (a menos que este manejando y tenga que putear a alguien), pero si tengo que contar números rápidos lo hago en español. AMA!

90ssysop: cuando juega Australia y Uruguay, yo me pongo la remera celeste :)

Saludos de Sydney, Australia, me llamo Marcelo ( aunque la mayoría de mis compañeros me llaman "Marc") , en este momento estoy trabajando de analista de Logística, soy casado y tenemos un hijo... Emigramos con mis padres cuando yo tenía 8 años cumplidos en la época de la dictadura militar y cuando Australia todavía recibía a inmigrantes con brazos abiertos y te daban acomodación por un año en un 'Hostel' ( era gratis hasta que uno encontraba trabajo pero igual era bastante barato y ayudaba a los inmigrantes a ponerse de pie)
En Uruguay vivíamos en el Prado ( no en el parque pero a unas cuadras ;) ) yo iba al Colegio Bethesda y mis padres trabajaban en su panadería que no recuerdo dónde quedaba...
A los fines del '83 volví yo solo al Uruguay y viví con mis abuelos mientras estudiaba en el St Catherine's college (que quedaba en Rivera casi Bulevar). Estuve unos meses también en el Colegio Bethesda pero ahí me fue re-mal, me agarraba a trompadas todos los días con todos los compañeros y al poco tiempo me volví para Sydney.
Sydney es una de las ciudades más caras del mundo, comprar casa es cada vez más difícil, cualquier casita ahora te piden $1M o más y la s cuentas de electricidad, agua, gas etc tenes que vender un riñón para pagarlas pero a la vez es todavía un lugar bárbaro para vivir, el crimen es relativamente bajo y si trabajas podes vivir bastante cómodo. En mi experiencia como inmigrante, la mayoría de la gente no le importa de dónde sos (ojo porque poco a poco está cambiando eso por varias razones ) y te podes integrar bastante fácil a la comunidad. (No se si esa experiencia es porque yo era tan joven cuando vinimos y me salió más fácil integrar o si es la experiencia de todos los inmigrantes)
Me subscribe al sub porque no tengo amigos Uruguayos/as y extraño ..
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2018.04.05 20:45 master_x_2k Agitación III

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____________________Agitación III____________________

“No”, entonó Brian, “Es una muy mala idea.”
Lisa todavía tenía el teléfono en la mano. Perra había llegado justo detrás de ella, y estaba en marcado contraste con los jeans, el suéter y la cola de caballo de Lisa, con una chaqueta militar, y prácticamente sin prestar atención a su cabello. El más pequeño de los perros, el terrier tuerto y de una sola oreja, la siguió.
“Vamos”, Lisa dijo entre dientes, “Es un rito de paso para criminales ruines como nosotros.”
“Robar un banco es estúpido. Ya hemos hablado de esto”, Brian cerró los ojos y se pellizcó el puente de la nariz. “¿Sabes cuál es la ganancia promedio de un robo a un banco? “
Lisa hizo una pausa, “¿Veinte mil?”
“Exactamente. No son millones como los que se ven en las películas. Los bancos no tienen mucho dinero a mano, por lo que estaríamos recogiendo menos de lo que lo haríamos en la mayoría de los otros trabajos. Ten en cuenta el costo y el hecho de que se trata del puto Brockton Bay, donde los bancos tienen un poco más de razón para mantener la cantidad de dinero en efectivo en sus bóvedas al mínimo, y estaríamos trayendo entre doce y dieciséis mil. Divide entre cinco y ¿qué es, dos o tres mil dólares cada uno?”
“Me vendrían bien tres mil dólares adicionales para gastar”, dijo Alec, dejando el control del juego y cambiando su posición en el sofá para seguir mejor la conversación.
“¿En qué?”, Preguntó Brian. Cuando Alec se encogió de hombros, Brian suspiró y explicó: “Es una recompensa horrible por la cantidad de riesgo involucrado. Hay tres grandes equipos de superhéroes en esta ciudad. Considerando que hay otra docena de héroes que vuelan solos, y es casi una garantía que nos metamos en una pelea.”
“¿Y?” Perra habló por primera vez, “Nosotros ganamos peleas. Ganamos antes de que la tuviéramos a ella.” Alzó la barbilla en mi dirección mientras decía esa última palabra.
“Ganamos porque escogimos nuestras batallas. No tendríamos esa opción si estuviéramos encerrados en el banco y esperando que vengan a nosotros, dejándolos decidir cómo y dónde ocurre la pelea.”
Lisa asintió y sonrió mientras él hablaba. Pensé por un segundo que iba a decir algo, pero no lo hizo.
Brian continuó, volviéndose bastante apasionado mientras despotricaba: “No podremos escabullirnos como lo hicimos cuando las cosas se descontrolaron un poco en el pasado. No podemos evitar la pelea si queremos escaparnos con algo que valga la pena tomar. El banco tendrá capas de protección. Barras de hierro, puertas de bóveda, lo que sea. Incluso con tu poder, Lise, hay un límite en lo rápido que podemos atravesarlos. Agrega el tiempo que tenemos que gastar en encargarnos de los rehenes y preparar una salida segura, y prácticamente garantizo que habrá tiempo para que una capa se entere del robo y nos ralentice aún más.”
Alec dijo: “Como que quiero hacerlo de todos modos. Golpear un banco te lleva a la primera página. Es grandioso para nuestra reputación.”
“El enano tiene razón”, dijo Perra.
Brian refunfuñó, “No cagarla es mejor para nuestra reputación en el largo plazo.” Su voz más profunda era realmente buena para refunfuñar.
Alec me miró, “¿Qué piensas?”
Casi había olvidado que era parte de la discusión. Lo último que quería era robar un banco. Los rehenes podrían salir lastimados. El hecho de que potencialmente me pondría en la primera página del periódico tampoco era un punto a favor, si alguna vez quería abandonar la farsa del supervillano y convertirme en un héroe de buena reputación. Me atreví a decir: “Creo que Brian tiene buenos puntos. Parece imprudente.”
Perra resopló. Creo que vi a Alec rodar sus ojos.
Lisa se inclinó hacia adelante, “Él hace buenos puntos, pero yo tengo mejores. ¿Me escucharan?” El resto de nosotros volvimos nuestra atención hacia ella, aunque Brian frunció el ceño de una forma que parecía que tomaría mucho convencerlo.
“Ok, entonces Brian dijo cosas similares antes, antes de golpear a ese casino hace unas semanas. Así que, estaba esperando esto. Pero no es tan malo como parece. El jefe quiere que hagamos un trabajo en un momento muy específico. Me dio la sensación de que estaba dispuesto a ofrecer bastante más si nos esforzamos, y negocié un trato bastante bueno.”
“El robo del banco fue mi idea, y le gustó. Según él, el Protectorado está ocupado con un evento el jueves, a las afueras de la ciudad. Esa es parte de la razón por la cual el momento es tan importante. Si actuamos entonces, casi no hay posibilidad de que tengamos que tratar con ellos. Si golpeamos al Bay Central, en el centro…”
“Ese es el banco más grande en Brockton Bay”, la interrumpí, medio incrédula.
“Entonces, todo lo que dije sobre que tienen seguridad y tener cuidado es doblemente cierto”, agregó Brian.
Si golpeamos al Bay Central, en el centro”, repitió Lisa, ignorándonos, “entonces estamos golpeando a un lugar a solo una milla del Instituto Arcadia, donde la mayoría de los Custodios van a la escuela. Dadas las jurisdicciones, New Wave no podrá saltar sobre nosotros sin hacer quedar mal a los Custodios, lo que prácticamente garantiza que enfrentemos al equipo de superhéroes juveniles. ¿Me siguen hasta ahora?”
Todos asentimos o murmuramos acuerdo.
“Piensen que esto está sucediendo a la mitad de la jornada escolar, y no todos podrán escabullirse para detener un robo sin llamar la atención. La gente sabe que los Custodios asisten a Arcadia, solo no saben quiénes son. Entonces, todos están constantemente atentos por eso. Ya que no pueden hacer que todos los seis o siete mismos chicos desaparezcan de la clase cada vez que los Custodios van a frustrar un crimen sin quedar en evidencia, hay muchas posibilidades de que enfrentemos a algunos de sus miembros más fuertes, o uno de los más fuertes con un grupo de los que tienen poderes menos sorprendentes. Podemos vencerlos.”
“De acuerdo”, se quejó Brian, “Aceptaré que probablemente nos iría bien en esas circunstancias, pero-”
Lisa lo interrumpió, “También conseguí que el jefe aceptara pagarnos dos por uno por él robo. Traemos quince grandes, nos paga treinta. O nos da suficiente dinero para que nuestro total llegue a veinticinco, lo que sea más al final. Entonces, podríamos irnos con dos mil dólares y él nos pagaría veintitrés mil. Así que mientras no terminemos en la cárcel, tenemos garantizados cinco mil dólares cada uno, como mínimo.”
Los ojos de Brian se agrandaron, “Eso es una locura. ¿Por qué haría eso?”
Y_además_”, Lisa sonrió, “Él cubrirá todos nuestros costos, solo por esta vez. Equipo, información, sobornos si los queremos.”
“¿Por qué?” Me hice eco de la pregunta anterior de Brian, incrédula. Lisa estaba hablando de sumas de dinero que ni siquiera podía visualizar. Nunca había tenido más de quinientos dólares en mi cuenta bancaria.
“Porque nos está patrocinando y es lógico que no quiera financiar un equipo de don nadies. Si logramos esto, no seremos nadie. Eso, y él realmente quiere que hagamos un trabajo en ese momento en particular.”
Hubo unos momentos de silencio cuando todos consideraron el trato. Estaba intentando desesperadamente pensar en una forma de tratar de convencer a estos muchachos de que era una mala idea. Un atraco a un banco podría hacer que me arrestaran. Peor aún, podría llevarme a mí o a un espectador inocente a lastimarse o morir.
Brian me ganó, “El riesgo de recompensa todavía no es bueno. ¿Cinco grandes por golpear lo que bien podría ser el lugar más fortificado en Brockton Bay y una confrontación casi garantizada con los Custodios?”
“El segundo lugar más fortificado”, respondió Lisa, “El Cuartel General del Protectorado es el primero.”
“Buen punto”, dijo Brian, “pero mi argumento es válido.”
“Serán más de cinco grandes para cada uno de nosotros, te lo garantizo”, le dijo Lisa, “es el banco más grande de Brockton Bay. También es el centro de distribución de efectivo para todo el condado. Dicho dinero se transfiere dentro y fuera de vehículos blindados con un horario regular- “
“Entonces, ¿por qué no golpeamos uno de los autos?”, Preguntó Alec.
“Tienen de pasajeros o cobertura aérea a varios miembros de los Custodios y el Protectorado, por lo que estaríamos atrapados en una pelea con otra capa desde el primer minuto. Los mismos problemas de los que habla Brian, en cuanto a quedar atrapado en una pelea, dificultades para acceder al dinero antes de que la mierda se caiga, blah blah blah. De todos modos, el Brockton Bay Central tiene autos que llegan dos veces por semana y salen cuatro veces a la semana. Llegamos un jueves justo después del mediodía, y debería ser el mejor día y hora para el tamaño de la recompensa. La única forma en que nos vayamos con menos de treinta mil es si lo arruinamos. Con lo que el jefe está ofreciendo, eso es noventa mil.”
Ella se cruzó de brazos.
Brian suspiró, largo y fuerte, “Bueno, me tienes, supongo. Suena bien.”
Lisa se volvió hacia Alec. No había ninguna resistencia allí. Él solo dijo, “Claro que sí, cuenta conmigo.”
Perra necesitaba convencerse tan poco como Alec. Ella asintió una vez y luego dirigió su atención al pequeño perro con cicatrices.
Entonces todos me miraron.
“¿Qué estaría haciendo?” Pregunté, nerviosamente, esperando detener o encontrar agujeros en el plan que podría usar para argumentar en contra.
Entonces, Lisa esbozó un plan general. Brian hizo sugerencias, buenas, y el plan se ajustó en consecuencia. Me di cuenta con una decepción creciente y un nudo de ansiedad en mis entrañas que era casi inevitable que sucediera.
Discutir contra el robo bancario en este punto dañaría mi operación encubierta más de lo que ayudaría a nadie. Con eso en mente, comencé a ofrecer sugerencias que, esperaba, minimizarían la posibilidad de un desastre. Por la forma en que lo veía, si ayudaba a que las cosas funcionaran sin problemas, ayudaría a mi plan de obtener información sobre los Undersiders y su jefe. Minimizaría la posibilidad de que alguien entrara en pánico o fuera imprudente y un civil terminara herido. Creo que me sentiría peor si eso sucediera que si fuera a la cárcel.
La discusión continuó por un tiempo. En un momento, Lisa consiguió su computadora portátil, y debatimos las estrategias de entrada y salida mientras ella dibujaba un mapa del diseño del banco. Fue extraño, ver su poder trabajando. Copió una imagen satelital del banco de una búsqueda en la web en un programa de pintura y luego la dibujó con gruesas líneas gruesas para mostrar cómo se distribuían las habitaciones. Con otra búsqueda y una sola fotografía del gerente del banco frente a su escritorio, pudo señalar dónde estaba el escritorio del gerente. Eso no habría sido demasiado asombroso, pero sin detenerse, ella siguió señalando dónde estaban los cajeros, así como las bóvedas, las puertas de la bóveda y la habitación cerrada que contenía las cajas de seguridad. Ella notó dónde estaban la caja de fusibles y los respiraderos del aire acondicionado, pero decidimos que no nos meteríamos con ninguno de esos. Esas cosas eran geniales en las películas, pero no eran de mucha ayuda en la vida real. Además, esto era un asalto, no un atraco sigiloso.
Mientras trabajábamos, Alec se sintió inquietó y fue a hacer el almuerzo temprano. De los cuatro, me dio la impresión de que tenía lo mínimo para contribuir, al menos estratégicamente, y que él lo sabía. No estaba segura de si él simplemente no tenía una mentalidad muy táctica o si solo no le importaba demasiado la etapa de planificación de las cosas. Mis suposiciones me llevaron a esto último, ya que parecía más dispuesto a improvisar que Brian o Lisa.
Nos trajo un plato de bocados de pizza junto con refrescos variados, y comimos mientras terminabamos el plan.
“Está bien”, dijo Brian, mientras Lisa cerraba su laptop, “Creo que tenemos una idea general de lo que estamos haciendo. Sabemos cómo entramos, sabemos quién hace qué cuando estamos adentro, y sabemos cómo queremos salir. Teniendo en cuenta que ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo, creo que las probabilidades siguen siendo bastante buenas.”
“Así que, el enemigo”, le dije, resistiendo la tentación de hacer una mueca al darme cuenta de que me enfrentaría a los buenos, “Mi única experiencia luchando en traje… o incluso solo peleando, es contra Lung, y eso no fue bien.”
“No te menosprecies”, dijo Brian, “Lo hiciste mejor que la mayoría.”
“Voy a reformular”, dije, “Pudo haber ido mejor. Vamos contra los Custodios y no son presas fáciles.”
Brian asintió, “Es cierto. Hablemos de estrategia y debilidades. ¿Sabes quiénes son los Custodios?
Me encogí de hombros, “Los he investigado. Los he visto en la televisión. Eso no significa que sepa las cosas importantes.”
“Claro”, dijo, “Así que vamos a la lista. Líder del equipo: Aegis. Uno pensaría que tiene el paquete estándar de Alexandria, vuelo, súper fuerza, invencibilidad, pero eso no es exactamente correcto. Él vuela, pero los otros dos poderes funcionan de manera diferente a lo que cabría esperar. Mira, él no es invencible… simplemente no tiene puntos débiles. Toda su biología está llena de tantas redundancias y refuerzos que simplemente no puedes derribarlo. Arroja arena en sus ojos y todavía puede ver al sentir la luz en su piel. Córtale la garganta y no sangra más de lo que lo haría con la palma de su mano. Al tipo le cortaron un brazo una vez y lo tenía reinsertado y funcionando al día siguiente. Apuñálalo a través del corazón y otro órgano asume las funciones necesarias.”
“¿No es que vayamos a apuñalar a alguien a través del corazón?” Lo convertí en una media pregunta esperanzada, una declaración a medias.
“No. Bueno, no sería una mala idea apuñalar a Aegis a través del corazón solo para frenarlo. Si lo haces con algo lo suficientemente grande. El tipo es como un zombi, se recupera unos segundos después de que lo bajes a golpes, sigue viniendo tras de ti hasta que estás demasiado cansado para defenderte o cometes un error.”
“¿Y él es súper fuerte?”, Le pregunté.
Brian negó con la cabeza, “¿Lisa, quieres explicar esta?”
Ella hizo. “Aegis no es fuerte, pero puede abusar de su cuerpo de maneras que lo hacen parecer como si lo fuera. Puede lanzar golpes lo suficientemente fuertes como para quebrarse la mano, destrozarle las articulaciones y romperle los músculos, y su cuerpo simplemente lo recibe. No tiene motivos para contenerse, y no necesita perder tiempo protegiéndose de ti. También puede recurrir a la adrenalina… ¿has escuchado historias cómo las de abuelas viejas levantando autos del suelo para salvar a sus nietos?”
Asentí.
“Eso es obra de la adrenalina, y Aegis puede hacerlo durante horas seguidas. Su cuerpo no se queda sin energía, no se cansa, no agota sus reservas de adrenalina. Él simplemente sigue.”
“Entonces, ¿cómo lo detienen?”, Le pregunté.
“En realidad, no lo haces”, dijo Brian, “la mejor opción es mantenerlo ocupado, mantenerlo lo suficientemente distraído o meterlo en un lugar del que no pueda escapar. Atrápalo en un contenedor de basura y tíralo al río, y puede obtener algunos minutos de alivio. Lo cual es más difícil de lo que parece. Él es el capitán del equipo, y él no es estúpido. ¿Rachel? Lánzale tus perros sobre él. Un can de dos toneladas o dos debería mantenerlo lejos de nosotros hasta que estemos listos para correr.”
“¿No necesito contenerme?” Preguntó Perra, arqueando las cejas.
“Por una vez, no. Enloquece. Solo, ya sabes, no lo mates. ¿Alec? Tú eres el respaldo allí. Esta atento a Aegis, ve si no puedes usar su poder para desequilibrarlo. Compra suficiente tiempo para que un perro lo ponga en sus fauces y probablemente esté fuera de acción.”
“Seguro”, dijo Alec.
Brian extendió dos dedos y tocó el segundo, “Número dos. Clockblocker.[1] Que se sepa, odio a la gente que mete con el tiempo.”
“Él detiene el tiempo, ¿si mal no recuerdo?”, le pregunté, tanto para permanecer en la conversación como para obtener la aclaración.
“Más específico que eso”, dijo Brian, “puede detener el tiempo para lo que sea que toque. La persona o el objeto que toca se pone básicamente en “pausa” por entre treinta segundos y diez minutos. Lo único bueno es que él no controla o sabe cuánto va a durar. Pero si te pone las manos encima, estás fuera de acción. Se parará a tu lado y esperará hasta que comiences a moverte, luego te tocará de nuevo, o simplemente te atará con cadenas y esposas para que cuando su poder se desvanezca, ya estés bajo custodia.”
“En resumen, si te toca, cagaste”, dijo Alec.
“Lo bueno es que quienquiera que toque es también intocable. No se puede herir, no se puede mover. Punto. Lo usa a la defensiva, y puede hacer cosas como tirar papel o tela en el aire y congelarlo en el tiempo, creando un escudo irrompible. No querrás chocar contra algo que esté congelado. Un automóvil que impacte contra una hoja de papel congelada por Clockblocker se partiría al medio antes de mover papel.”
“Entendido”, dije.
Brian continuó, “El tercer bateador pesado en los Custodios es Vista. ¿Conoces ese mito acerca de cómo las capas que obtienen sus poderes jóvenes son exponencialmente más poderosas? Vista es uno de los niños que mantiene vivo el mito. Clockblocker es un mago con un solo truco, su truco consiste en joder con una de las fuerzas clave de nuestro universo, pero es solo una cosa. Vista también se mete con la física en un nivel fundamental, pero ella es versátil.
“Doce años de edad, y ella tiene el poder de remodelar el espacio. Ella puede estirar un edificio como chicle, para que sea el doble de alto, o apretar dos aceras más cerca para que poder cruzar la calle con un solo paso.”
“Su debilidad”, añadió Lisa, “Es el efecto Manton.” Volvió toda su atención hacia mí, “¿Sabes qué es eso?”
“Lo he escuchado mencionar, pero no sé los detalles.”
“De donde sea que vengan nuestros poderes, también llegaron con algunas limitaciones. Para la mayoría de nosotros, existe una restricción sobre el uso de nuestros poderes en los seres vivos. El alcance de los poderes generalmente se detiene en el exterior del cuerpo de una persona o animal. Hay excepciones para las personas con poderes que solo funcionan en seres vivos, como tú, Alec y Rachel. En pocas palabras el efecto Manton es la razón por la cual la mayoría de los telequinéticos no pueden simplemente aplastar tu corazón. La mayoría de las personas que pueden crear campos de fuerza no pueden crear uno a la mitad de tu cuerpo y cortarre en dos.”
“Narwhal puede”, interrumpió Alec.
“Dije la mayoría”, dijo Lisa, “por qué existen estas restricciones es una pregunta casi tan grande como de dónde obtuvimos nuestros poderes en primer lugar. Las capas que pueden esquivar el efecto Manton se encuentran entre las más fuertes de nosotros.”
Asentí, lentamente. Me pregunté si eso tenía algo que ver con porqué Lung no se quemaba a sí mismo, pero no quería alejarme del tema, “¿Y Vista[2]?”
“Vista puede estirar y comprimir espacio. Ella también puede hacer cosas divertidas con la gravedad. La cosa es que el efecto Manton evita que te estire o comprima a ti. También hace que alterar un área sea mucho más difícil para ella si hay más personas en ese espacio. Así que, si todos nosotros estamos en una habitación, es probable que ella no pueda afectar toda la habitación.”
“_Pero_”, agregó Brian, limpiándose un hilo de queso de la esquina de su labio, “cada vez que nos encontramos con ella, ella ha sido más rápida y en general más hábil con su poder, y ha tenido nuevos trucos. Cada segundo que está en el campo de batalla es una segunda cosa que se vuelve más difícil para nosotros. Tenemos que derribarla lo antes posible. Aegis, Clockblocker, Vista. Esos son los que es más probable que nos crucemos, y sin importar quien más termine viniendo, son ellos con los que tenemos que poder lidiar, o estamos jodidos.
“Pasemos rápidamente por el resto. Kid Win.”
“Artesano”, dijo Lisa, “patineta voladora, pistolas láser, visor de alta tecnología son su equipo habitual. Espera algo nuevo, dependiendo de lo que haya inventado en su taller. Él es móvil, pero no tan amenazante.”
“¿Triumph?”, Dijo Brian.
“Cumplió dieciocho años y se graduó a el Protectorado. No tendremos que preocuparnos por él”, dijo Lisa.
“Gallant.”
“El novio de Glory Girl, finge ser un Artesano en la misma línea que Kid Win, pero creo que simplemente anda con una armadura de segunda mano con un nuevo trabajo de pintura. Lo suyo son estas explosiones de luz. Ser golpeado por una se siente como un golpe en el estómago, pero las explosiones también te alteran tus sentimientos. Te pone triste, te da miedo, avergonzado, vertiginoso, lo que sea. No es tan malo a menos que seas golpeado por un montón en fila. No los golpeen.”
“Eso solo deja a Shadow Stalker. Perra sedienta de sangre”, Brian frunció el ceño.
Alec me explicó: “Ella tiene en mente que Brian es su némesis. Ya sabes, su enemigo número uno, su oscuro opuesto. Ella ha ido tras él en cada oportunidad que tuvo.”
“Ella era una heroína solitaria”, dijo Tattletale, “Vigilante de la noche, hasta que fue demasiado lejos y casi mata a alguien, clavándolo contra una pared con una de sus ballestas. Llamaron a los héroes locales, la arrestaron e hicieron algún tipo de trato. Ahora es un miembro en libertad condicional de los Custodios, con la condición de que use pernos tranquilizantes y munición no letal para su ballesta.”
“Lo que no ase”, Brian gruñó, “Al menos, no cuando viene detrás de mí. Esa flecha que disparó a través de mi costado tenía una puta punta de flecha en ella.”
Tattletale negó con la cabeza, “Sus poderes y Brian tienen una extraña interacción el uno con el otro. Shadow Stalker puede transformarse en cierta forma. Se vuelve extremadamente liviana, puede atravesar el vidrio y las paredes delgadas y es casi invisible. La cosa es que, mientras ella y las cosas que lleva son tenues en su estado transformado, las cosas que dispara con su ballesta solo se mantienen así durante medio segundo. Entonces el efecto desaparece y es una flecha regular que vuela hacia ti. Entonces, puede saltar entre los tejados, casi imposible de ver, difícil de tocar, y todo el tiempo te está disparando flechas muy reales.”
“Entonces, ¿qué haces?”, Le pregunté.
“Su poder no funciona bien mientras está dentro de la oscuridad de Brian, por la razón que sea. No es tan rápida ni ágil, él puede verla mejor, y ella no puede verlo en la oscuridad”, me dijo Tattletale, “Así que se convierte en una especie de juego de la mancha[3] muy intenso, con una persona muy veloz que esta esencialmente ciega y sorda, pero con armas letales, mientras que Brian, el otro, intenta eliminarla sin recibir un disparo.”
“Evitemos eso”, dijo Brian, “consume demasiado tiempo y es posible que quiera usar ese tipo de escenario para retrasarnos. Simplemente que no te dispare, y si la ves o ves la oportunidad, informa al equipo y haz tu mejor esfuerzo para derribarla sin perder de vista un objetivo prioritario.”
“¿Así que ese es el plan, entonces?” Dije, “Tantos quizás.”
“Así son las cosas, Taylor”, dijo Brian, su tono un tanto brusco, “creo que hemos hecho un buen trabajo cubriendo todas las bases.”
“Oh, no quise sonar como si estuviera criticando tu plan”, dije.
“Nuestro plan”, interrumpió Brian.
No quería pensar de esa manera. En cambio, dije: “Estoy un poco nerviosa, es todo.”
“No tienes que venir”, dijo Perra, su tono era demasiado casual.
“Con toda seriedad”, Brian me dijo, “Si estás teniendo dudas…”
“Lo estoy”, admití, “estoy teniendo grandes dudas, enormes dudas. Pero no voy a dejar que eso me detenga. Voy con ustedes.”
“Bien”, Brian respondió: “Entonces tenemos el resto de hoy y mañana para prepararnos. ¿Taylor? Puedes encontrarte conmigo en tu trote a primera hora. Tendré un teléfono celular para ti. Puedes enviar un mensaje de texto a Lisa con cualquier cosa que creas necesitar, como esas armas de las que hablabas. Busca modelos y marcas con anticipación si deseas algo específico.”
“¿Cuál es su número?”, Le pregunté.
“Lo pondré en el teléfono antes de dártelo. ¿Lisa? Confirma el trabajo con el jefe, habla con él sobre las otras cosas.”
“Me encargaré.”
“Entonces, a menos que haya algo más, creo que acabamos de planear un robo a un banco antes del mediodía”, dijo Lisa con una sonrisa. Miré el reloj digital que se muestra debajo del televisor. Efectivamente, eran las once y media.
No pude evitar preguntarme si eso era algo bueno.
[1] Clockblocker: lit. Bloquea relojes. Juego de palabras con Cockblocker, alguien que interfiere en que uno consiga concretar con una chica, ya sea intencional o inintencionalmente.
[2] Vista en inglés tiene un significado similar a panorama o paisaje.
[3] Traduje el juego Tag como “la mancha”, como la conocen en mi pais, en España se lo conoce como Tú la llevas.

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2018.03.16 05:51 master_x_2k Interludio I Danny

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________________________Interludio I: Danny________________________

“No sabemos cuánto tiempo él había estado ahí. Suspendido sobre el océano Atlántico. El 20 de Mayo de 1982, un crucero viajaba de Plymouth a Boston cuando un pasajero lo vio. Estaba desnudo, sus brazos a su lado, su largo pelo volando en el viento mientras estaba de pie en el cielo, casi a 30 metros sobre las gentiles olas. Su piel y pelo solo pueden ser descritos como oro pulido. Sin bello corporal o ropa que lo cubra, se dice, el se veía casi artificial.
“Después de una discusión que incluía a pasajeros y tripulación, el crucero se desvió para acercarse. Era un día soleado, y los pasajeros se amontonaron contra la barandilla para poder verlo mejor. Como si compartiera su curiosidad, la figura se acercó también. Su expresión inmutable, pero los testigos en la escena reportaron que parecía profundamente triste.
“’Pensé que él iba a quebrarse y llorar en cualquier momento’, dijo Grace Lands, ‘Pero cuando me estire y toque la punta de sus dedos, fui yo el que se echó a llorar.’
“‘Ese viaje en bote era mi viaje final. Tenía cáncer, y no tenía el valor suficiente para enfrentarlo. No puedo creer que estoy admitiendo esto en frente de una cámara, pero regresaba a Boston, donde nací, para acabar con mi mismo. Después de conocerlo, cambie de parecer. No importo de todas formas. Fui a un doctor, y dijo que no había rastro de que alguna vez tuviera la enfermedad.’
“‘Recuerdo que mi hermano, Andrew Hawke, fue el último pasajero en tener algún contacto con él. Subió a la barandilla, y, casi cayéndose, tomó la mano del hombre dorado. El resto de nosotros tuvo que sostenerlo para que no se cayera. Lo que sea que sucedió lo dejó cayado del asombro. Cuando el hombre de la piel dorada se fue volando, mi hermano se quedó en silencio. El resto del camino a Boston, mi hermano no dijo una palabra. Cuando desembarcamos, y el efecto se rompió finalmente, mi hermano balbuceaba como un niño emocionado a los reporteros.’”
“El hombre dorado reaparecería muchas veces más a lo largo de los meses y años. En algún punto, se puso ropas. Al principio, una sábana vestida sobre un hombro y fijada a ambos lados de la cadera, luego ropas más convencionales. En 1999, se puso el leotardo blanco que aun viste hoy. Por más de una década, nos preguntamos, ¿Donde consiguió nuestro hombre dorado estas cosas? ¿Con quién estaba en contacto?
“Periódicamente al principio, entonces con un aumento de frecuencia, el hombre dorado comenzó a intervenir en tiempos de crisis. Para eventos tan pequeños como el choque de un auto, tan grandes como desastres naturales, ha llegado y usado sus habilidades para salvarnos. Un resplandor de luz para congelar agua reforzando un dique debilitado por un huracán. Un acto terrorista prevenido. Un asesino serial atrapado. Un volcán calmado. Milagros, se decía.
“Su paso aumento, tal vez porque todavía estaba aprendiendo lo que podía hacer, tal vez porque estaba desarrollando un mejor sentido de donde era necesitado. Para mitad de los 90s, viajaba de crisis en crisis, volando más rápido que la velocidad del sonido. En quince años, no descansó.
“Solo se sabe de una vez que hablo en treinta años. Después de extinguir un incendio masivo en Alexandrovsk, él se detuvo para examinar la escena y estar seguro que no quedaran llamas. Un reportaron le hablo, y le pregunto, ¿‘Kto vy?’ - ¿Qué eres?
“Conmocionando al mundo, captado en cámara en una escena repetida innumerables veces, el respondió en una voz que sonaba como si nunca hubiera producido un sonido antes. Apenas perceptible, le dijo, ‘Scion’.
“Se convirtió en el nombre que usamos para él. Irónicamente, por que tomamos una palabra que significa descendiente, y la usamos para nombrar al primero de muchos individuos con superpoderes – parahumanos - en aparecer a lo ancho de la Tierra.
“Solo cinco años después de la primera aparición de Scion, los superhéroes emergieron de la cobertura del rumor y el secreto para mostrarse al público. Aunque los villanos siguieron poco después, fueron los héroes los que rompieron cualquier ilusión de que los parahumanos fueran figuras divinas. En 1989, intentando apaciguar un disturbio causado por un juego de basquetbol en Michigan, el superhéroe conocido por el público como Vikare intervino, solo para ser aporreado en la cabeza. Murió no mucho después de una embolia cerebral. Mas tarde, seria revelada su identidad como Andrew Hawke.
“La era dorada de los parahumanos fue de esta forma muy corta. No eran las figuras divinas que habían parecido ser. Los parahumanos eran, después de todo, gente con poderes, y la gente tiene defectos. Las agencias gubernamentales tomaron una mano más firme, y los estado-“
La televisión se apagó, y la pantalla se volvió negra, cortando el documental a mitad de la oración. Danny Hebert suspiro y se sentó en la cama, solo para pararse un momento después y empezar a caminar de un lado a otro.
Eran las tres y cuarto de la mañana, y su hija Taylor no estaba en su cuarto.
Danny se pasó las manos por el pelo, que era lo suficientemente delgado como para estar más cerca de la calvicie que no. Le gustaba ser el primero en llegar al trabajo, observando a todos llegar, haciéndoles saber que estaba allí para ellos. Así que, por lo general, se acostaba temprano; se acostaría a las diez de la noche, más o menos dependiendo de lo que estuviera en la televisión. Solo esta noche, pasada la medianoche, se había sentido perturbado por un sueño inquieto cuando sintió, en vez de oír, el cierre de la puerta trasera de la casa, justo debajo de su dormitorio. Había buscado a su hija, y había encontrado su habitación vacía.
Así que esperó a que su hija volviera por tres horas.
Incontables veces, había mirado por la ventana, esperando ver entrar a Taylor.
Por vigésima vez, sintió el impulso de pedirle ayuda a su esposa, por consejo, por apoyo. Pero su lado de la cama estaba vacío y lo había estado durante algún tiempo. Diariamente, al parecer, le daba el impulso de llamar a su teléfono celular. Sabía que era estúpido, ella no contestaría, y si él le daba vueltas a eso por mucho tiempo, se sentía enojado con ella, lo que hacía que se sintiera peor.
Se preguntó, incluso cuando sabía la respuesta, por qué no le había dado a Taylor un teléfono celular. Danny no sabía lo que estaba haciendo su hija, lo que la llevaría a salir de noche. Ella no era de ese tipo. Podía decirse a sí mismo que la mayoría de los padres se sentían así por sus hijas, pero al mismo tiempo, él lo sabía. Taylor no era social. No iba a fiestas, no bebía, ni siquiera estaba interesada en el champán cuando celebraban juntos el Año Nuevo.
Dos posibilidades siniestras seguían fastidiándolo, ambas demasiado creíbles. La primera fue que Taylor había salido a tomar aire fresco, o incluso a correr. Ella no era feliz, especialmente en la escuela, él lo sabía, y el ejercicio era su forma de resolverlo. Podía verla hacerlo un domingo por la noche, con una nueva semana en la escuela que se avecina. Le gustaba que correr la hiciera sentirse mejor consigo misma, que parecía estar haciéndolo de una manera razonable y saludable. Solo odiaba que ella tuviera que hacerlo aquí, en este vecindario. Porque aquí, una chica delgada en su adolescencia era un objetivo fácil para el ataque. Un asalto o algo peor: ni siquiera podía articular la peor de las posibilidades en sus propios pensamientos sin sentirse físicamente enfermo. Si ella hubiera salido a las once de la noche a correr y no había regresado a las tres de la mañana, eso significaba que algo había sucedido.
Miró por la ventana otra vez, en esa esquina de la casa donde el charco de iluminación bajo la luz de la calle le permitiría verla acercándose. Nada.
La segunda posibilidad no fue mucho mejor. Sabía que Taylor estaba siendo hostigada. Danny lo descubrió en enero, cuando sacaron a su hija de la escuela y la llevaron al hospital. No a la sala de emergencias, sino la sala psiquiátrica. Ella no diría por quién, pero bajo la influencia de las drogas que le habían dado para calmarse, había admitido que estaba siendo victimizada por matones, usando el plural para darle una pista de que era un ellos y no un él. o una ella. Ella no lo había mencionado, el incidente o el acoso, desde entonces. Si él empujaba, ella solo se ponía tensa y se volvía más retraída. Él se había resignado a dejarla revelar los detalles en su propio tiempo, pero habían pasado meses sin que le ofreciera indicios ni pistas.
Había muy poco que Danny podía hacer sobre el tema. Había amenazado con demandar a la escuela después de que su hija había sido llevada al hospital, y la junta escolar había respondido llegando a un acuerdo, pagando sus facturas del hospital y prometiéndoles que la protegerían para evitar que tales eventos ocurrieran en el futuro. Era una débil promesa hecha por un personal con exceso de trabajo crónico y no hizo nada para aliviar sus preocupaciones. Sus esfuerzos para que ella cambiara de escuela habían sido obstinadamente contrarrestados con reglas y regulaciones sobre los tiempos máximos de viaje que un estudiante podía tener entre el hogar y una escuela determinada. La única otra escuela a una distancia razonable del lugar de residencia de Taylor era Arcadia High, y ya estaba abarrotada de gente desesperada con más de doscientos estudiantes en una lista solicitando ser admitidos.
Con todo eso en mente, cuando su hija desapareció hasta la mitad de la noche, no pudo evitar la idea de que los matones la hubieran atraído con chantajes, amenazas o promesas vacías. Solo sabía sobre un único incidente, el que la había llevado al hospital, pero había sido grotesco. Se había implicado, pero nunca se revelado, que habían estado sucediendo más cosas. Podía imaginarse a estos chicos o chicas que estaban atormentando a su hija, incitándose unos a otros mientras inventaban formas más creativas de humillarla o dañarla. Taylor no había dicho mucho en voz alta, pero lo que estaba sucediendo había sido tan malvado, persistente y amenazante que Emma, ​​la amiga más íntima de Taylor durante años, había dejado de pasar tiempo con ella. Le irritaba.
Impotente. Danny estaba indefenso donde contaba. No había ninguna acción que pudiera tomar: su única llamada a la policía a las dos de la mañana solo le había dado una explicación cansada de que la policía no podía actuar ni buscarla sin algo más con que trabajar. Si su hija todavía estaba desaparecida después de doce horas, le habían dicho que debería llamarlos de nuevo. Todo lo que podía hacer era esperar y rezar con el corazón en la garganta para que el teléfono no sonara, un oficial de policía o una enfermera al otro lado listos para contarle lo que le había sucedido a su hija.
La más mínima vibración en la casa marco el escape del aire cálido de la casa al frío exterior, y hubo un silbido amortiguado cuando la puerta de la cocina se cerró de nuevo. Danny Hebert sintió una emoción de alivio junto con un miedo abyecto. Si bajaba a buscar a su hija, ¿la encontraría sufriendo o herida? ¿O su presencia empeoraría las cosas si su propio padre viera en su punto más vulnerable después de la humillación a manos de los matones? Ella le había dicho, en todos los sentidos, excepto expresado en voz alta, que no quería eso. Ella le había suplicado, con lenguaje corporal y contacto visual evitado, frases sin terminar y cosas sin decir, que no pregunte, no presione, no vea, cuando se trataba de la intimidación. No pudo decir por qué, exactamente. El hogar era un escape de eso, había sospechado, y si reconocía el acoso, lo hacía realidad aquí, tal vez no tendría ese alivio. Tal vez era una pena que su hija no quisiera que él la viera así, no quería ser tan débil delante de él. Realmente esperaba que ese no fuera el caso.
Así que se pasó los dedos por el cabello una vez más y se sentó en la esquina de la cama, con los codos en las rodillas, las manos en la cabeza y mirando la puerta cerrada de su dormitorio. Sus orejas estaban peladas por la menor pista. La casa era vieja, y no había sido un edificio de alta calidad cuando había sido nueva, por lo que las paredes eran delgadas y la estructura propensa a hacer ruido en cada oportunidad. Hubo un leve sonido de una puerta cerrándose abajo. ¿El cuarto de baño? No sería la puerta del sótano, no había razón para que ella bajara allí, y no podía imaginar que era un armario, porque después de dos o tres minutos, la misma puerta se abrió y se cerró de nuevo.
Después de que algo golpeó en la encimera de la cocina, hubo poco más que un gruñido ocasional de las tablas del suelo. Cinco o diez minutos después de que ella entrara, se produjo el crujido rítmico de las escaleras cuando ella subió. Danny pensó en aclarar su garganta para hacerle saber que estaba despierto y disponible si ella llamaba a su puerta, pero decidió no hacerlo. Estaba siendo cobarde, pensó, como si la limpiar su garganta hiciera realidad sus temores.
Su puerta se cerró con cuidado, casi inaudible, con el más leve toque de puerta en el marco de la puerta. Danny se levantó abruptamente, abriendo su propia puerta, listo para cruzar el pasillo y tocar la puerta de ella. Para verificar que su hija estaba bien.
Fue detenido por el olor a mermelada y tostadas. Ella había hecho una merienda nocturna. Lo llenó de alivio. No podía imaginar a su hija, después de haber sido asaltada, atormentada o humillada, llegando a casa para brindar con mermelada como bocadillo. Taylor estaba bien, o al menos, estaba lo suficientemente bien como para dejarla sola.
Dejó escapar un estremecedor suspiro de alivio y se retiró a su habitación para sentarse en la cama.
El alivio se convirtió en ira. Estaba enojado con Taylor, por hacer que se preocupara, y luego ni siquiera se desviarse de su camino para hacerle saber que estaba bien. Sintió un resentimiento latente hacia la ciudad, por tener barrios y personas en las que no podía confiar a hija. Odiaba a los matones que atacaban a su hija. Detrás de todo, había frustración consigo mismo. Danny Hebert era la única persona que podía controlar en todo esto, y Danny Hebert no había hecho nada que importara. No había recibido respuestas, no había detenido a los agresores, no había protegido a su hija. Lo peor de todo fue la idea de que esto podría haber sucedido antes, con él simplemente durmiendo a través de ello en lugar de quedarse despierto.
Se contuvo de entrar a la habitación de su hija, gritarle y exigirle respuestas, incluso si era lo que quería, más que nada. ¿Dónde había estado ella? ¿Qué había estado haciendo? ¿Estaba herida? ¿Quiénes eran estas personas que la atormentaban? Sabía que, al confrontarla y enojarse con ella, haría más daño que bien, amenazaría con cortar cualquier vínculo de confianza que hubieran forjado entre ellos.
El padre de Danny había sido un hombre poderoso y fornido, y Danny no había obtenido ninguno de esos genes. Danny había sido un nerd cuando el término todavía era joven en la cultura popular, delgado, torpe, miope, gafas, mal sentido de la moda. Lo que había heredado era el temperamento famoso de su padre. Rápido para levantarse y sorprendente en su intensidad. A diferencia de su padre, Danny solo había golpeado a alguien con ira dos veces, las dos veces cuando era mucho más joven. Dicho eso, al igual que su padre, él podía lanzarse en diatribas que dejarían a la gente temblando. Durante mucho tiempo, Danny había visto el momento en que comenzó a verse a sí mismo como un hombre, un adulto, como el momento en el que se había jurado a sí mismo que nunca perdería la paciencia con su familia. Él no le pasaría eso a su hijo como su padre se lo pasó a él.
Nunca había roto ese juramento con Taylor, y sabiendo que eso era lo que lo mantenía encerrado en su habitación, caminando de un lado a otro, con el rostro enrojecido y queriendo golpear algo. Si bien nunca se había enojado con ella, nunca le había gritado, sabía que Taylor lo había visto enojado. Una vez, él había estado en el trabajo, hablando con un ayudante del alcalde. El hombre le había dicho a Danny que los proyectos de reactivación de los muelles estaban siendo cancelados y que, contrariamente a las promesas, iban a haber despidos en lugar de nuevos empleos para los ya beligerantes trabajadores portuarios. Taylor había pasado la mañana en su oficina con la promesa de que saldrían por la tarde, y había estado en posición de verlo explotar de la peor manera con el hombre. Cuatro años atrás, había perdido los estribos con Annette por primera vez, rompiéndose el juramento. Esa había sido la última vez que la había visto. Taylor no había estado allí para verlo gritarle a su madre, pero estaba bastante seguro de haber escuchado algo de eso. Lo avergonzó.
La tercera y última vez que había perdido los estribos donde Taylor estaba en condiciones de saberlo había sido cuando ella había sido hospitalizada después del incidente en enero. Había gritado al director de la escuela, que se lo merecía, y al entonces profesor de biología de Taylor, que probablemente no. Había sido tan malo que una enfermera había amenazado con llamar a un oficial de policía, y Danny, apenas satisfecho, había salido del pasillo a la habitación del hospital para encontrar a su hija más o menos consciente y con los ojos muy abiertos en reacción. Danny albergaba un profundo temor de que la razón por la que Taylor no había ofrecido ningún detalle sobre el acoso fuera por temor a que él, en cólera ciega, hiciera algo al respecto. Le hizo sentirse mal, la idea de que él podría haber contribuido algo al aislamiento autoimpuesto de su hija en la forma en que estaba lidiando con sus problemas.
Le tomó a Danny mucho tiempo calmarse, ayudado diciéndose a sí mismo una y otra vez que Taylor estaba bien, que estaba en casa, que estaba a salvo. Fue una bendición que, cuando la ira se desvaneció, se sintió agotado. Se subió al lado izquierdo de la cama, dejando el lado derecho vacío por un hábito que todavía no había roto, y se cubrió con las mantas.
Él hablaría con Taylor por la mañana. Obtendría una respuesta de algún tipo.
Esa noche soñó con el océano.

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Si hay algún voluntario para QA (edición, corrección) o traducción envieme un PM o deje un comentario.

Capítulo nuevo el Lunes a la 1PM (GMT+3) en Zero's Lair Seriales. Y más tarde aqui en Parahumanos.

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2018.01.19 06:44 cuentanro3 Soy Venezolano y acabo de irme demasiado para Manizales, Colombia, AMA!

Sé que por la hora no habrán muchas preguntas, pero ahí dejo el post varios días por si acaso. Me vine desde Valencia el martes 16 y llegué el jueves 18 llegar terminal de Manizales en la mañana. So, ask me anything! :3
EDIT: Acá les echo todo el beta:
Mi viaje fue enteramente por tierra desde el terminal del Big Low Center de Valencia. El detalle más importante en este caso es que para comprar pasaje allá requieres el efectivo porque prácticamente ninguna línea te acepta efectivo. Expresos Los Llanos acepta mitad efectivo y mitad punto de venta, pero la demanda de pasajes es horrible y tienes a personas que crearon listas de espera de hasta 3 días. Muchos pasan noches y días enteros en el terminal de Los Llanos esperando comprar pasaje!
Yo logré comprar en Expresos San Cristóbal a razón de 280mil VEF el pasaje, todo en efectivo, aunque los que se anotan primero en la lista de espera, que de paso también la hacen desde la tarde anterior, tienen opción de pagar por transferencia hasta un total de ocho personas. En mi caso específico, llegué como a las 4:45am del martes al terminal y quedé entre los primeros cincuenta de la lista. A partir de las 8am sale alguien de la línea a dar indicaciones sobre disponibilidad de puestos y demás y a ver cómo están organizados los compradores para iniciar el proceso de venta de pasajes. Recogieron las cédulas de los primeros cincuenta y procedieron a generar los boletos personalizados para la venta de pasajes.
La espera fue larga, pero poco después de las 11am estaba con mi pasaje a San Cristóbal en mano con salida a las 5pm. Volví a casa a terminar de preparar mis cosas y tener todo listo y luego salir nuevamente al terminal antes de partir. Dejé a mi esposa y a mi bebé en casa con mucho dolor :'( y procedí a tomar mi taxi rumbo al terminal. Para mi sorpresa, al llegar a la oficina ya no había pasajeros y un empleado se acercó indicando si tenía pasaje y le indiqué que sí, y me dijo a mi y a otros pasajeros que debido a la falla del bus de las 5pm nos habían ubicado en el de las 3pm que aún no había salido y que sólo requería de tres personas para salir. Procedieron a abordarnos y ya estaba en el bus prácticamente cinco minutos después de llegar. Mi madre quedó en verme en el terminal poco antes de las cinco, pero no estaba para el momento que nos mandaron a abordar. Yo la llamé diciéndole que lamentablemente no nos íbamos a despedir y se me puso mal la pobre :'( Yo le dije que se calmara y que nos despedimos por teléfono, que pronto iba a volver. Ella aún le faltaba un poco para llegar al terminal, pero yo ya estaba en el bus y éste se estaba moviendo.
Como cosa rara /s el bus tenía algún desperfecto y se paró justo al costado del terminal, zona por la que normalmente se bajan pasajeros de rutas urbanas de varios municipios, y justo llamé a mi madre para decirle que estaba sentado en el último puesto del segundo nivel del bus y que desde allí nos podíamos despedir, así fuera sin escucharnos. Pues ella procedió a llegar donde el chofer y pedirle que la dejara entregarme una encomienda y a despedirla y el chofer le dijo que sí. Yo ya me había acercado a la puerta tras ver que mi madre corrió hacia la punta del bus y siento que la abren. Era el chofer que me iba a buscar y más atrás venía mamá! [Tears intensify]
Tuvimos una despedida breve pero satisfactoria, un beso, un abrazo y un hasta pronto!
Ya más tranquilo, volví a mi puesto a disfrutar del largo viaje.
El bus iba con algún desperfecto que se hizo presente a comienzos del viaje y casi a finales. Gracias a Dios ningún percance salvo el retraso. De las varias alcabalas de la guardia nacional, sólo una, la de Barinaj mijma, fue la que se puso plástica y mandó a bajar a unos cuantos con sus bolsos de mano para revisión. Yo al ir al final del bus tenía la posibilidad de esconder mi bolso tras el asiento y no ser detectado (por lo menos en la noche), así que hice algo muy atrevido y le dije al guardia que no traía bolso, y pasé liso (Winning!!!!111). Otros no tuvieron tanta suerte y les tocó bajarse para inspección. Por suerte, no traían nada controversial y volvieron sin ser matraqueados (acá me acordé de la frase que posteo u/pachecogeorge sobre sus derechos xD
Seguimos nuestro camino y después de las paradas tradicionales para descansar y algunos desperfectos del bus, llegamos a San Cristóbal a eso de las 8am. En el terminal tienes dos opciones: irse es bus con destino a la redoma previa al puente fronterizo por 15mil VEF o viajar en carro por puesto (capacidad máxima: 4 personas) por alrededor de 100mil VEF. Como soy medio yucatán, opté por la primera y viajé sin mucho problema hasta San Antonio. Previo a la parada final, hay un punto de control donde por lo general, la guardia se monta a inspeccionar los bolsos de mano en busca de material de contrabando. Acá es donde toca tirarse un último gesto de Venezolano echao pa lante y darle pa los frescos al guardia si uno llega a andar con material controversial (los que preguntan por el paso de Canaimitas, Vit, keratina y demás vergas, temblad!).
Luego de pasar al mini boss, llegas a la bendita redoma desde donde tienes la opción del servicio de maleteros que llevan tu equipaje hasta prácticamente el otro lado de la frontera. Yo opté por hacerlo por mi cuenta dado que llevaba una sola maleta más un bolso y otra cosa, pero vi que muchos optaban por ese servicio. A la final, la gente pasaba sin problemas hasta el punto donde podían pasar. Al llegar al punto de control final, los guardias se antojan de parar a uno que otro para inspecciones de equipaje. A mí me tocó está vez, pero dado que llevaba sólo ropa, no tuve problema. Luego procedí a pasar el puente.
Para aquellos que no poseen doble nacionalidad como yo, deben pasar por el punto de salida para enfrentarse al final boss para el sello de pasaporte de salida y otras cosas que ni sé porque yo pasé con mi cédula colombiana y ni bolas le paré al sello de salida dado que en mi caso no es necesario usar pasaporte (yo lo llevé por si acaso, pero nunca lo mostré).
Después de allí y dado que tenía mis pesos colombianos encima, procedí a tomar el bus hasta el terminal de pasajeros de Cúcuta por 1600 COP. Después de como media hora de viaje, llegué al terminal y procedí a buscar la línea que vende los tiquetes hacia Manizales. La opción era Bolivarianos por 145mil COP más una tasa de 2mil COP. El bus salía a las 2pm, así que me quedé por allí mismo. Acá toca estar pendiente de gestores que promocionan viajes para todo tipo de ruta. Por lo general son más caros y te engañan diciendo que las líneas ya no tienes pasajes. Investiguen la ruta que necesitan hacer previamente por internet e incluso consulten con atención en línea de cada compañía que por lo general tienen personal vía chat, así fue como supe lo de la tarifa y el horario de salida del bus.
Yo traía conmigo unos USD que cambié allí mismo en el terminal, casi diagonal a la taquilla de Bolivarianos había una casa de cambio que te daba 2720 COP por cada USD y efectúe mi cambio. Se hizo la hora y yo ya estaba en la zona de embarcar esperando el bus. Él llegó puntual y tras unos cuantos minutos, inició el abordo. El bus contaba con toma de corriente para recargar celular, pantallas para ver películas y una salida de audio para conectar los audífonos que te daban. También había Wifi, pero éste funcionó como por unos cuantos minutos al inicio del viaje, luego no funcionó :(
El recorrido tomó un total de casi veinte horas debido a un desvío que se hizo que alargó el viaje por un par de horas más. Llegué al terminal de Manizales a casi las 10am después de un trayecto equivalente a cinco cerros El Limón pero sin un Choroní al final xD
LPT: para evitar los mareos, quítese los zapatos y verá que el efecto disminuye :)
Así como lo han dicho en el wiki, en el caso del viajero venezolano, después de comprar su pasaje en el terminal de Cúcuta, deben volver a migración en la frontera para culminar el proceso de paso legal.
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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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2016.06.05 18:00 ShaunaDorothy El dictador de los escuadrones de la muerte de Reagan en Guatemala - Ríos Montt, asesino de masas (Septiembre de 2013)

https://archive.is/Akt5V
Espartaco No. 39 Septiembre de 2013
El dictador de los escuadrones de la muerte de Reagan en Guatemala
Ríos Montt, asesino de masas
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 1026 (14 de junio de 2013).
Efraín Ríos Montt llegó al poder como el hombre fuerte de Guatemala en un golpe militar en marzo de 1982, tras derrocar a otro dictador sangriento, y a su vez fue derrocado en un golpe semejante en agosto de 1983. Durante ese periodo breve, condujo algunos de los crímenes más horripilantes contra los trabajadores y los campesinos, especialmente contra los indígenas mayas-ixiles, llevados a cabo durante una guerra civil que duró 36 años y que enfrentó a dictadores apoyados por EE.UU. con una insurrección guerrillera de izquierda. Según cifras oficiales, hubo más de 200 mil muertos y 45 mil más “desaparecidos” durante la guerra civil, de una población de unos 8 a 10 millones. Como mencionamos el mes pasado, un tribunal guatemalteco declaró culpable de genocidio y otros crímenes contra la humanidad a Ríos Montt (véase “U.S. Machinery of Torture” [La maquinaria estadounidense de tortura] WV No. 1024, 17 de mayo). Posteriormente, sin embargo, un tribunal constitucional de mayor instancia anuló la sentencia por un tecnicismo, y puede que un nuevo juicio no comience hasta abril de 2014, si es que hay un nuevo juicio.
La matanza en Guatemala fue plenamente apoyada por los gobernantes de Estados Unidos mientras lanzaban la Segunda Guerra Fría a finales de los años setenta y a principios de los ochenta contra la Unión Soviética. Washington también apoyó el régimen de escuadrones de la muerte en El Salvador mientras éste combatía una insurgencia izquierdista, y armó y entrenó a los reaccionarios contras que luchaban para derrocar al gobierno sandinista en Nicaragua.
Independientemente del resultado final del juicio de Ríos Montt, la letanía de horrores relatada por los sobrevivientes de la matanza que él supervisó obliga al veredicto de la historia. El New York Times (27 de marzo) informó:
“Uno de los testigos era un hombre que habló de cómo el ejército guatemalteco bajo el Sr. Ríos Montt mató a su esposa y a sus dos hijos, dándole un machetazo en el rostro a su hijo de cinco años y rompiendo la cabeza de su bebé. Otro describió cómo su hermana embarazada fue atada a una estaca y quemada viva, junto con su hijo y otros seis niños. Uno de los testigos, Nicolás Brito, dijo que había visto a unos soldados quitarles el corazón a las víctimas y apilarlos en una mesa”.
Varias mujeres declararon sobre las violaciones masivas que sufrieron. Una afirmó que había sido violada —tenía doce años en ese entonces— después de ser obligada a observar como violaban a su madre, quien murió. Muchos testigos hablaron en idioma ixil, ya que no hablan español.
El New Yorker (“The Maya Genocide Trial” [El juicio por el genocidio maya], 3 de mayo) informó:
“Hubo recuentos desgarradores de ataques militares en pueblos ixiles con nombres como Xesayi, Chel y Tu B’aj Sujsiban; del asesinato de las personas ancianas cuando eran demasiado viejas para huir; de los bebés recién nacidos arrojados a las llamas de las casas que se estaban quemando; de los niños nonatos sacados a cuchilladas de los úteros de las mujeres embarazadas; de la gente cautiva recluida en agujeros en el suelo, violada en las iglesias... Un ex soldado declaró que hasta donde él sabía, sus órdenes eran simples: indio visto, indio muerto”.
Afuera del tribunal, los partidarios de Ríos Montt y sus secuaces protestaron con música militar y letreros que decían: “El comunismo afianza la destrucción de la unidad nacional”. Los jueces y los fiscales involucrados en el caso recibieron amenazas de muerte. Una fuerte oposición a la sentencia condenatoria provino particularmente de la poderosa federación empresarial guatemalteca conocida como Cacif.
Durante las diligencias, un testigo de la fiscalía —un mecánico en el ejército durante el régimen de Ríos Montt— implicó al presidente guatemalteco actual Otto Pérez Molina como participante en masacres cuando era el comandante en la región ixil. El periodista de investigación Allan Nairn, quien está bien versado en los asuntos guatemaltecos, se reunió con Pérez Molina en 1982, cuando sus tropas describieron cómo se había ejecutado y torturado a los aldeanos. En una entrevista realizada en ese tiempo, que se ha publicado en YouTube, Pérez Molina le dice a Nairn: “La verdad es que hay un dicho muy real: que la población civil es para la guerrilla lo que el agua para el pez. En este caso, la guerrilla no podría sobrevivir si no tiene el apoyo y la colaboración de la población”.
Al exterminar a pueblos enteros con el fin de combatir a los insurgentes izquierdistas, Pérez Molina y compañía llevaron a cabo en su territorio el tipo de atrocidades que las fuerzas estadounidenses cometieron en una escala mucho más amplia al buscar aplastar las revoluciones sociales en Corea y Vietnam en las décadas de 1950 y 1960. Durante el juicio de Ríos Montt, el embajador estadounidense en Guatemala y el funcionario de más alto rango en derechos humanos del Departamento de Estado estaban sentados entre el público. Dos semanas después de que la condena fue anulada, el secretario de estado estadounidense John Kerry se reunió con Pérez Molina en Antigua, Guatemala, sede de una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos. Kerry dijo: “Permítame comenzar felicitándolo, Sr. presidente, por los enormes avances que ha hecho con respecto a su sistema de justicia, el fortalecimiento de su sistema de justicia, la independencia de ese sistema” (Departamento de Estado de EE.UU., 4 de junio).
La mano sangrienta del imperialismo estadounidense
Que Estados Unidos colocara en el poder y/o apoyara a caudillos militares para mantener “libres” a los países de América Latina y el Caribe para la United Fruit y otros intereses semejantes ha sido ampliamente documentado. También es bien conocida la ofensiva de Washington para “hacer retroceder el comunismo”, desde la invasión de Cuba en Playa Girón (Bahía de Cochinos) organizada por la CIA en 1961, hasta los esfuerzos para aplastar a los insurgentes izquierdistas en Centroamérica en la década de los ochenta. Sin embargo, que uno de los déspotas apoyados por EE.UU. fuera juzgado por crímenes contra la humanidad en su propio país rompe con todo precedente. Esos crímenes tomaron una forma particularmente racista y sangrienta en Guatemala, especialmente durante el régimen de Ríos Montt. Aryeh Neier, un fundador y ex director ejecutivo de Human Rights Watch, escribió que Guatemala es “el único país de América Latina, para el cual sería apropiado utilizar la palabra ‘genocidio’ para describir los crímenes cometidos desde la Segunda Guerra Mundial” (New York Review of Books, 20 de junio). Ahora, el autor de esos crímenes sigue siendo un hombre libre.
El gobierno de Estados Unidos, su ejército y su policía secreta brillaron por su ausencia en el banquillo de los acusados durante el juicio por genocidio. Como escribimos en “Guatemala: CIA’s Mass Murder Inc.” (Guatemala: Asesinato de masas de la CIA, S.A., WV No. 621, 21 de abril de 1995):
“La verdad es que durante 40 años, Washington hizo mucho más que simplemente ‘ayudar’ a la brutal pandilla militar de Guatemala a afianzar el dominio de los latifundistas locales, los capitalistas y sus amos de Wall Street. Arreglándoselas solos, estos carniceros habrían sido bastante bárbaros... Pero fue el gobierno de los Estados Unidos que, en forma intencional y deliberada, planeó, financió, suministró, entrenó y dirigió la transformación de una pandilla de matones bestial pero ineficiente en una máquina moderna y científicamente organizada de exterminio, tortura y terrorismo sistemáticos. El imperialismo infligió horrores casi sin igual en la historia a los trabajadores desesperadamente pobres y explotados y a los indígenas mayas que constituyen la mayoría de la población de este pequeño país”.
El reinado de asesinatos de masas de Ríos Montt coincidió con los primeros años del gobierno de Ronald Reagan, que supervisó el impulso dado a la Segunda Guerra Fría contra la Unión Soviética. Las bases para esa campaña fueron preparadas por el presidente demócrata e hipócrita profesional Jimmy Carter, quien lanzó la carta de los “derechos humanos” en un esfuerzo por renovar las credenciales del imperialismo estadounidense después de su impactante derrota en Vietnam. Carter montó la simulación de eliminar el apoyo económico a los oficiales guatemaltecos en protesta por sus abusos. Pero fue una maniobra cínica. Cada vez más aliados cercanos de Estados Unidos, como Sudáfrica bajo el régimen del apartheid, Taiwán y Corea del Sur, comenzaron a dar su apoyo. El más importante fue Israel, que proporcionó subvenciones económicas, armas y entrenamiento para los asesinos reaccionarios de Washington.
Reagan aceptó con los brazos abiertos a Ríos Montt, un fundamentalista protestante que recibió entrenamiento en medidas de contrainsurgencia en el Fuerte Bragg y también se desempeñó como jefe de departamento en el Colegio Interamericano de Defensa de Washington, D.C. La aptitud principal de Ríos Montt era soportar el trabajo sucio. Cuando lanzó su ofensiva de “tierra quemada” contra los pobladores mayas de las tierras altas, entre los cuales las guerrillas izquierdistas habían ganado apoyo, el problema principal para Washington era cómo acelerar, reforzar y legitimar aún más el apoyo de Estados Unidos a ese esfuerzo.
En un memorándum al presidente Reagan poco antes de que éste se encontrara con Ríos Montt por primera vez, el secretario de estado George Shultz escribió que el golpe de estado que lo puso en el cargo “nos presenta una oportunidad para romper el largo congelamiento de nuestras relaciones con Guatemala y para ayudar a evitar una toma del poder extremista”. Reagan pregonó que Ríos Montt era un hombre “totalmente dedicado a la democracia” con “gran integridad personal y entrega” (“Guatemala’s Genocide on Trial” [El genocidio de Guatemala bajo juicio], The Nation, 22 de mayo). Elliott Abrams, el funcionario más alto en derechos humanos en el Departamento de Estado de Reagan, no sólo propagó la versión del gobierno de que Ríos Montt era un reformador sino que también ayudó a vender el plan de Washington para levantar el (muy abrogado) embargo del apoyo económico a las fuerzas militares.
En un artículo en la revista The Nation (17 de abril de 1995), Allan Nairn nombró a media docena de oficiales guatemaltecos de alto rango pagados por la CIA, incluyendo al menos tres jefes de la unidad de inteligencia militar del país, un antiguo jefe de personal del ejército y el general Héctor Gramajo, un ex ministro de defensa. Nairn citó al ex jefe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa estadounidense en Guatemala, el coronel George Hooker: “Sería una situación incómoda si alguna vez hubiera una lista de toda la gente en el ejército guatemalteco que ha recibido un sueldo de la CIA”. Esa lista tendría que remontarse a la Guerra Fría de los años cincuenta contra la Unión Soviética, el estado obrero que nació de la Revolución de Octubre de 1917 dirigida por los bolcheviques. A pesar de su degeneración burocrática estalinista posterior, la Unión Soviética sirvió como impedimento a la capacidad de Washington para ejercer el poder como quisiera en todo el mundo. Hasta la destrucción contrarrevolucionaria de la URSS en 1991-92, los imperialistas de Estados Unidos estaban resueltos a destruir al estado obrero soviético y a todos los que, según ellos, promovieran sus intereses.
En 1954, Estados Unidos ingenió el derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, un populista burgués que había intentado instituir algunas reformas como la nacionalización de algunas de las tierras de la United Fruit. Arbenz ordenó que los terrenos baldíos, que incluían el 85 por ciento de las tierras de la empresa, se compraran en su valor declarado y se distribuyeran a los campesinos sin tierra. Esto no le cayó nada bien a Washington; el secretario de estado John Foster Dulles y su hermano, el jefe de la CIA Allen Dulles, estaban conectados al bufete de abogados de la United Fruit, y el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Henry Cabot Lodge Jr., era un accionista importante. Más directamente, la base de la histeria anticomunista por las módicas reformas agrarias de Arbenz fue la Guerra Fría. La participación sin importancia del minúsculo Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) estalinista en su gobierno fue aprovechada para lanzar una campaña de histeria anticomunista y el apoyo directo para los asesinos reaccionarios.
Un ejemplo de cobertura noticiosa de ese momento era un artículo del New York Times (8 de noviembre de 1953) sobre la llegada a Guatemala de John E. Peurifoy como el nuevo embajador de Estados Unidos. Decía en parte:
“Por lo general, en Guatemala se espera que su llegada signifique un cambio en la declarada pasividad con la que Estados Unidos ha visto el crecimiento de la influencia de los comunistas hasta el punto donde, al menos para alguien de afuera, parecen ser los amos del país para todo efecto”.
Mientras la CIA trabajaba para derrocar a Arbenz desde adentro, se organizó en Honduras un ejército improvisado de unos cuantos cientos al mando del exiliado Carlos Castillo Armas, quien había recibido entrenamiento en el Fuerte Leavenworth.
La clave del éxito de la invasión fue el bombardeo y ametrallamiento de la Ciudad de Guatemala por aviones de Estados Unidos piloteados por estadounidenses. Howard Hunt, un mandamás de la CIA (infame después por lo del Watergate), describió la misión en la serie documental de CNN Guerra Fría: “Lo que queríamos hacer era tener una campaña de terror, para aterrorizar a Arbenz en particular, para aterrorizar a sus tropas”. Abandonado por su ejército, Arbenz renunció, cediendo el poder al coronel Carlos Enrique Díaz. El embajador Peurifoy le presentó a Díaz una lista de presuntos comunistas para que los matara. Díaz, sin embargo, tenía la intención de liberar a todos los presos políticos, incluso a los miembros del PGT. Así que Peurifoy ordenó que el bombardeo continuara, Díaz fue removido de su cargo a punta de pistola y un avión de la embajada de Estados Unidos llegó con el nuevo líder de Guatemala, Castillo Armas. Luego siguieron las debidas oleadas de represión sangrienta. Miembros del PGT y líderes campesinos y obreros fueron detenidos, encarcelados o ejecutados, mientras que la tierra fue devuelta a la United Fruit y a los oligarcas nacionales. Tres años después, Castillo Armas fue asesinado a balazos, uno de una serie de “cambios de régimen” que luego se hicieron habituales en Guatemala.
Los lugartenientes del imperialismo estadounidense en el movimiento obrero participaron activamente en las intrigas anticomunistas en Guatemala. Los agentes de la American Federation of Labor [Federación Obrera Estadounidense] socavaron la influencia del PGT en los sindicatos y reclutaron a sindicalistas derechistas para la fuerza invasora. De hecho, Guatemala fue un campo de entrenamiento para el papel que la burocracia de la AFL-CIO desempeñaría en Centro y Sudamérica a través de su notorio American Institute for Free Labor Development (AIFLD, Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre), que trabajó con la CIA para destruir a los sindicatos combativos dirigidos por la izquierda. La “AFL-CIA” puede atribuirse el mérito de que, a partir de julio de 2009, la Confederación Sindical Internacional determinó que Guatemala era el segundo país más peligroso de América Latina para los sindicalistas.
El imperialismo y la lucha de clases
Ríos Montt es un asesino sicópata de masas. Para que se haga justicia, se requeriría un juicio llevado a cabo por los trabajadores y campesinos que sobrevivieron a su gobierno. Es sencillamente repugnante observar la fingida sorpresa de los gobernantes estadounidenses —quienes siguen creando y apoyando a líderes como el presidente Pérez Molina— ante las atrocidades de sus títeres. No importa cuál de los partidos capitalistas se encuentre en el poder en algún momento dado en Washington, la represión espeluznante es una característica fundamental del imperialismo estadounidense. Los tentáculos del pulpo (mote que se le ponía a la United Fruit por todo Centroamérica) pueden ser amputados, como ocurrió con la Revolución Cubana, pero el imperialismo yanqui continuará estrangulando el hemisferio hasta que reciba un golpe en el corazón.
El juicio por genocidio proporcionó una perspectiva descarnada de la barbarie que los imperialistas y sus secuaces locales infligen a los trabajadores en los países semicoloniales. Pero no será suficiente desenmascarar este sistema de opresión para eliminarlo. La clase obrera de Estados Unidos tendrá que aplastar el sistema capitalista-imperialista estadounidense desde adentro y acudir en ayuda de sus hermanos de clase en México y más al sur en su lucha para librarse de sus propias ataduras.
El movimiento obrero al norte del Río Grande/Río Bravo se enriquece con los trabajadores inmigrantes de El Salvador, Honduras, Guatemala y otros países que aportan al proletariado estadounidense su experiencia directa de la represión asesina y la explotación brutal impuestas por gente de la calaña de Ríos Montt en beneficio de los gobernantes capitalistas de Estados Unidos. Sólo cuando la clase obrera, dirigida por su partido de vanguardia internacionalista, tome el poder mediante una revolución socialista, expropiando a los expropiadores y extirpando de raíz su maquinaria estatal, se les impondrá justicia a tales sicarios y a sus amos imperialistas. En la Spartacist League, sección estadounidense de la Liga Comunista Internacional, estamos dedicados a la tarea de forjar tal partido en las entrañas de la bestia imperialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/montt.html
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2016.04.06 18:43 felipustero "Los papeles de Panamá" - el nuevo hit de la propaganda mediática. ¿Quiénes patrocinan la investigación de los Papeles de Panamá? El imperio contraataca.Lo más interesante de estas filtraciones, es lo que parecería ser una clara agenda política por detrás.

Estos días han aparecido filtraciones de una investigación llevada a cabo por una organización denominada Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ en inglés) sobre evasiones fiscales de transacciones comerciales en uno de los múltiples paraísos fiscales. Llama la atención el sesgo e interés político que se ve en la publicación. Con campaña de desprestigio lanzada contra rivales del poder político y económico occidental, como Putin, Assad o la propia China. A Putin se la buscaban porque es el líder mundial más sólido y los ha dejado en evidencia en Siria, y aunque no hayan mostrado ninguna prueba que lo inculpe, como tampoco con el presidente sirio, ahí está. Que estos líderes acaparen el centro de tales prácticas económicas nos revela ya el carácter parcial, sino fraudulento, de tal investigación o filtración, porque ellos son una parte muy menor en el poder económico mundial y no digamos en asuntos de paraísos fiscales, donde Estados Unidos tiene un papel clave hoy. 1 En el tema económico habrá que ver también si no es un combate entre paraísos fiscales: denuncio a este para que el dinero vaya a otra parte, por ejemplo a los mencionados Estados Unidos. Resulta del mismo modo llamativo que en la financiación de ese Consorcio, el ICIJ, esté un delincuente financiero, también delincuente político, como George Soros, o en la propietaria del ICIJ, el Center for Public Integrity, aparezca por ejemplo la familia Rockefeller. Aquí tienen, seguidamente, un artículo soberbio de Yasmin Peña sobre este asunto. Es para mí una gran alegría que haya personas como Yasmin, con capacidad crítica, buen juicio y criterio, y talento para contarlo. Imposible encontrarlo en un medio corporativo. Lean y aprendan como se debe trabajar en periodismo, merece la pena.
http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2016/04/los-papeles-de-panama-el-nuevo-hit-de_5.html
Como ya saben, siempre es bueno seguir el camino del dinero para elucidar los posibles intereses detrás de cualquier investigación. En el caso del ICIJ, sus financiadores incluyen: Adessium Foundation, Open Society Foundations, The Sigrid Rausing Trust, the Fritt Ord Foundation, the Pulitzer Center on Crisis Reporting, The Ford Foundation, The David and Lucile Packard Foundation, Pew Charitable Trusts and Waterloo Foundation. Y el consorcio es propiedad del Center for Public Integrity, quienes a su vez tienen una larga lista de financiadores que incluyen: Democracy Fund Open Society Foundations Rockefeller Brothers Fund Rockefeller Family Fund Open society Foundations financia tanto al ICIJ como al Center for Public Integrity. Se trata de una organización fundada por George Soros, quien tiene una conocida carrera en la financiación de organizaciones que contribuyen a la desestabilización de gobiernos en países no alineados a Occidente y unparticular modo de entender la política. Vean algunos antecedentes de este individuo: ONG patrocinada por Soros pillada falsificando informes de bajas en Siria para culpar a Rusia Un vistazo detrás de la cortina - George Soros reconoce contribuyó a derrocar a Yanukóvich en Ucrania Confirman condena contra Soros por delito financiero Sentido común - Rusia declara indeseables a dos ONG del magnate George Soros Fritt Ord Foundation (que financia al ICIJ) es una organización privada noruega, que busca apoyar la libertad de expresión y la prensa libre (conocidos lemas de casi todas las organizaciones implicadas en la desestabilización de gobiernos no alineados). Según Wikipedia, esta organización ha estado implicada en una controversia por financiar un libro escrito por el bloguero Fjodman, quien pide la deportación de todos los musulmanes de Europa.
Democracy Fund es otra más de las organizaciones "promotoras de la democracia" made in USA, es parte del Grupo Omidyar, propiedad de Pierre Omidyar (creador de e-Bay) y su esposa. Lo interesante es que ésta es otra de las organizaciones que suelen aparecer como financieras de grupos activistas que logran cambiar resultados electorales o bien aumentar la tensión social en diferentes países que son de interés geopolítico. Vea por ejemplo su rol en Ucrania y en España.
Para saber más acerca de estas fundaciones y su rol en la geopolítica, les invitamos a leer: El filantrocapitalismo, o cómo los ricos heredarán la tierra La hipocresía de la filantropía (la forma en la que el sistema mantiene el status quo) Los 'filantrocapitalistas' ultra-ricos saboteando democracias de todo el mundo Estados Unidos a la conquista del Este (DOCUMENTAL) Con todo esto, el asunto solamente se pone aún más sospechoso, ¿no les parece? Sin embargo, no podemos asumir nada con certeza. Éstos son solamente algunos datos y seguro surgirán más; lo importante es no seguir la tendencia de aceptar la información que nos llega a ciegas. Podría ser que los documentos filtrados y los casos expuestos realmente muestren la punta de un iceberg de redes de corrupción que implican una gran cantidad de políticos y personas influyentes en todo el planeta, pero es importante mirar cada caso en particular y analizarlos en concreto antes de sacar conclusiones basadas en meras suposiciones y/o acusaciones sin fundamentos. La mayoría de los medios están hablando de estas filtraciones como el mayor escándalo de la historia y ya se están haciendo todo tipo de declaraciones enaltecedoras, como si se tratara de una verdadera victoria contra la corrupción mundial. Todo eso sería muy lindo, si fuera cierto, pero lo que parece es que estamos viendo otro capítulo de la guerra mediática que es, en última instancia, una guerra por secuestrar nuestras mentes y alinearnos a los intereses occidentales en contra de aquéllos que justamente se oponen a ellos de alguna u otra manera. Avatar Yasmin Peña
http://es.sott.net/article/45275-El-imperio-contraataca-con-los-papeles-de-Panama-el-nuevo-hit-de-la-propaganda-mediatica#
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